1 000 y 4 000 días de censura en apoyo de la guerra de Rusia contra Ucrania
La censura es una forma de manipular la información. Rusia ha desatado una campaña de censura sin precedentes a nivel nacional y también ha promulgado y usado leyes represivas para silenciar las voces críticas. El control de Internet y la retirada de infraestructuras de transmisión terminan de configurar el escenario. Quienes se atreven a decir verdades sobre el régimen deben ser silenciados.
Los primeros años: Crimea y el Dombás
Las detenciones y los procesos judiciales contra periodistas independientes comenzaron poco después de que las fuerzas rusas ocuparan ilegalmente de Crimea a principios de 2014. En la primavera de 2014, Moscú inició diversos enfrentamientos en el Dombás y la guerra no tardó en estallar. ACNUR ha señalado que en todas las áreas bajo ocupación rusa, las nuevas e ilegítimas autoridades cortaban inmediatamente el acceso a los medios de noticias ucranianos y ponían en su lugar a medios de noticias rusos. Ya en marzo de 2014, unidades rusas retiraron o tomaron el control de instalaciones de transmisión de televisión, bloquearon canales de radio y televisión en ucraniano y sustituyeron las señales de las principales emisoras ucranianas por emisoras rusas.
Los organismos reguladores del Kremlin también pusieron en marcha filtros en Internet para limitar el tráfico ucraniano. Poco después, prácticamente todos los medios de noticias de Crimea publicaban contenido favorable a las autoridades rusas o las nuevas autoridades locales prorrusas. Amenazados con no poder registrarse como tal, los medios de comunicación locales independientes y buena parte de sus periodistas tuvieron que trasladarse a la Ucrania continental. Además, se dio comienzo a la deportación de la población tártara de Crimea y de las organizaciones que velaban por sus derechos.
El Kremlin usó el mismo guion para eliminar y reemplazar a los medios ucranianos de la región del Dombás y después lo volvió a hacer durante 2023 y 2024 en otras áreas ocupadas de Ucrania sudoriental.
«Agentes extranjeros» y «organizaciones indeseables»
Tras el retorno de Putin a la presidencia en 2012, el Gobierno ruso introdujo una ley de agentes extranjeros. Las autoridades rusas han hecho un uso frecuente de estas etiquetas, pues en su intento de silenciar voces relevantes, han tachado de «agentes extranjeros» a más de 300 medios de comunicación y a miles de personas. La etiqueta de «indeseable» conlleva sanciones mayúsculas: además de las estrictas restricciones a las operaciones financieras que se imponen a quienes reciben el calificativo, se considera delito tener vínculos comerciales con las organizaciones o personas «indeseables», lo que las convierte en una especie de parias tóxicos.
La censura se hace ley en 2022
Aunque la evolución del conflicto de 2014 a 2021 fue funesta en todos los sentidos, todavía no suponía una inclusión formal de la censura rusa en la legislación. Sin embargo, esto cambió con la invasión a gran escala de Ucrania el 24 de febrero de 2022. El 4 de marzo, el Parlamento ruso adoptó a velocidad récord una ley sobre «la responsabilidad por la difusión de noticias falsas acerca de las fuerzas rusas». La ley prevé multas de hasta 1,5 millones de rublos o de hasta 15 años de cárcel por criticar la guerra o difundir lo que las autoridades consideran información «falsa»; es decir, cualquier cosa que contradiga la línea oficial.
La definición es tan vaga que puede aplicarse prácticamente a cualquier acción o persona. Puede servir para detener a periodistas por publicar posts en redes sociales, arrestar a personas mayores por participar en protestas contra la guerra o incluso para condenar a unos padres por los dibujos de sus hijos.
Con esta maniobra, el Kremlin amplió las disposiciones legales en la materia, que se sumaron a los ya de por sí omnipresentes mecanismos de autocensura. Las autoridades rusas impusieron un goteo continuo de condenas de varios años de prisión con la finalidad de sembrar el miedo y paralizar a la sociedad.
Cómo controlar Internet
Roskomnadzor, el organismo oficial que regula el sector de los medios de comunicación, ha estado ocupado forzando a que las empresas tecnológicas colaboren con el Estado de varias formas: el tráfico de Internet debe pasar por servidores ubicados en Rusia y el Servicio Federal de Seguridad de Rusia (FSB) puede exigir a dichas empresas que le faciliten los datos del tráfico. Expertos independientes han documentado que cuando se accede desde Rusia a motores de búsqueda como Google News, Google Discover y el popular Yandex, se prioriza el contenido favorable a las autoridades.
A comienzos de 2022, las autoridades rusas comenzaron a bloquear las VPN y, para finales de octubre de 2024, 197 servicios de VPN habían sido interrumpidos. Otra herramienta es la ralentización de la velocidad de determinadas redes sociales para que sea prácticamente imposible ver vídeos.
Además, el Kremlin intenta inundar de propaganda los espacios informativos que no puede bloquear, con el objetivo de saturar, confundir, despistar o engañar a los algoritmos.
Concluimos con esta reflexión de Lev Gershenzon, antiguo presidente de Yandex.News: «La mayoría de la gente en Rusia ve el mundo de forma muy distinta a como es en realidad».
No se deje engañar.