En una época de creciente progreso tecnológico y con la penetración de Internet en toda el África subsahariana, Rusia ha aprovechado la oportunidad para inundar el panorama informativo africano con narrativas engañosas. Estas narrativas, que abarcan temas que van desde la salud hasta la seguridad, se apoyan en una gran cantidad de mecanismos de manipulación online, que forman parte de una estrategia más amplia de manipulación de información e injerencia por parte de agentes extranjeros (FIMI) que tiene por objetivo el impulso de la política exterior rusa.
Durante los últimos cinco años, Rusia se ha dedicado a cultivar un ecosistema de desinformación en el que la información falsa y no verificada a menudo eclipsa las noticias objetivas y el periodismo independiente en varios países africanos. Además de emplearse para manipular la información en contra de Occidente, esta actividad insidiosa socava la confianza en las instituciones democráticas y plantea importantes problemas de seguridad para las poblaciones locales.