El retorcido relato de paz del Kremlin
Han pasado veinte meses desde que Rusia emprendió su brutal guerra de agresión contra Ucrania. Ahora que el triunfalismo incondicional que caracterizaba la retórica del Kremlin pråcticamente ha desaparecido, cuanto mås tiempo tratan las fuerzas armadas rusas de mantener los territorios temporalmente ocupados en Ucrania, mås se intensifica el discurso pacifista del Kremlin. En julio, Putin afirmó que Rusia no rechazaba la idea de iniciar negociaciones de paz siempre que Ucrania aceptara su «nueva realidad territorial», un eufemismo de la ocupación de territorios ucranianos por parte de Rusia.
MĂĄs recientemente, Putin aseverĂł que Rusia estĂĄ preparada para un cese de las hostilidades si Ucrania abandona sus intentos de liberar su propio territorio y detiene la contraofensiva. Los medios prorrusos tambiĂ©n se han mostrado favorables a las propuestas de paz formuladas por paĂses de los que Rusia intenta ganarse el favor, incluyendo China, otros estados miembros del BRICS y naciones en Ăfrica.
Al mismo tiempo, el ministro de Exteriores ruso, SerguĂ©i Lavrov, ha rechazado con rotundidad el Ășnico plan viable para un acuerdo de paz justo y duradero en Ucrania: la fĂłrmula de paz de 10 puntos propuesta por Kiev. Dichas declaraciones van mĂĄs allĂĄ de un mero recurso retĂłrico: lo que buscan es desviar la atenciĂłn del hecho de que Rusia no ofrece ninguna opciĂłn creĂble para la paz y lo Ășnico que se plantean son ultimĂĄtums a Ucrania para que se rinda. De hecho, ya hemos visto esta tĂĄctica de manipulaciĂłn en la que se intercambian los roles de vĂctima y agresor en otros casos de desinformaciĂłn pro-Kremlin. Esta vez, el Kremlin hace uso de ella para negar la legitimidad de Ucrania como vĂctima de la agresiĂłn e ignorar sus esfuerzos de paz.
¿Cómo de comprometido estå el Kremlin con esta nueva pasión por la paz? No demasiado. Podemos ver el porqué examinando algunas de las recientes narrativas del Kremlin que han intentado influir en los debates de los medios de comunicación acerca de las diversas propuestas de paz.
El doble rasero de Occidente
Si al Kremlin le interesara la paz, deberĂa estar dispuesto, al menos, a entablar negociaciones con Ucrania, paĂs al que ha invadido repetidamente desde 2014. Pero los lĂderes rusos rechazan constantemente todas las propuestas por parte de Ucrania, negando su soberanĂa y su condiciĂłn de Estado. La razĂłn es evidente: las propuestas de Ucrania para una paz justa y duradera exigen el respeto de su integridad territorial. Esta idea entra en directa contradicciĂłn con los planes rusos de seguir apropiĂĄndose de territorios ucranianos. Por consiguiente, los comentaristas prorrusos insisten en que Ucrania no quiere la paz.
En lo relativo a Occidente, la desinformaciĂłn pro-Kremlin tiene curiosamente dos vertientes. Por un lado, los medios rusos de control estatal insisten en que Occidente no quiere la paz, alegando que la guerra obedece a sus propios intereses y que, de alguna manera, estĂĄn «sacando provecho econĂłmico de ella» mediante la entrega de armas a Ucrania. Por otro lado, mĂĄs recientemente, algunos comentaristas han afirmado que Occidente estĂĄ esperando a que falle la contraofensiva ucraniana antes de imponer una paz draconiana que legitime la ocupaciĂłn rusa. SegĂșn el Kremlin, Occidente estĂĄ cansado de prestar su apoyo a Ucrania y pronto rogarĂĄ que se inicien las negociaciones de paz.
Esta idea pro-Kremlin de que Occidente estĂĄ dispuesto a apuñalar por la espalda a Ucrania responde, bien a un esfuerzo consciente por sembrar la desconfianza entre Ucrania y los paĂses occidentales, bien a un optimismo delirante, o a una combinaciĂłn de ambas cosas. El objetivo Ășltimo de este juego de evasiĂłn de culpas es distraer la atenciĂłn del simple hecho de que Rusia es la Ășnica agresora en Ucrania.
Dmitry Medvédev, un reconocido sembrador de miedo pro-Kremlin y antiguo «calientasillas» presidencial, ofreció otro ejemplo de cómo tergiversar deliberadamente la narrativa sobre la paz al afirmar que el apoyo militar occidental obstaculiza la paz y alarga la guerra. Esta no es mås que una descarada mentira que niega a Ucrania el derecho a la autodefensa ante la agresión rusa. La realidad es mucho mås cruda. Tal y como lo resumió el secretario general de la OTAN: «Si Rusia abandona la lucha, habrå paz. Si Ucrania abandona la lucha, dejarå de existir».
Pero la que ha sido, de lejos, la mejor demostraciĂłn de memoria selectiva y de tergiversaciĂłn de la narrativa sobre las negociaciones de paz tiene como protagonista al mismo Putin, quien proclamĂł que Ucrania habĂa rechazado en abril de 2022 una propuesta de paz despuĂ©s de que Rusia hubiera «retirado las tropas de Kiev, tal y como habĂa prometido». El nivel de descaro resulta increĂble. Las fuerzas rusas Ășnicamente se retiraron porque la resistencia ucraniana les habĂa infligido una serie de humillantes derrotas. Una vez mĂĄs, Putin presentaba el fracaso de Rusia como un Ă©xito y hacĂa creer que la retirada forzada de sus tropas era un gesto de buena fe.
«El mundo estå del bando de Rusia»
Los dirigentes rusos, quienes se han arrastrado ellos mismos a una situaciĂłn de aislamiento internacional al lanzar una guerra imprudente e ilegal, buscan aliados de forma desesperada. Los medios pro-Kremlin han hecho todo lo posible por informar sobre las propuestas de paz presentadas por paĂses no occidentales. Los mismos medios tambiĂ©n se han hecho eco de declaraciones que aparentemente parecen favorables a Rusia.
Por ejemplo, algunos medios pro-Kremlin dieron una extensa cobertura a una serie de comentarios que, sacados de contexto a propĂłsito, pueden malinterpretarse como «bothsidesism o falso equilibrio» Otros trataron de equiparar los llamamientos a que prevalezca la diplomacia con un respaldo explĂcito a las narrativas del Kremlin. Y otros medios se dedicaron a parafrasear las declaraciones de altos cargos extranjeros para que sonaran mĂĄs favorables a Rusia. Los medios pro-Kremlin estĂĄn mĂĄs que dispuestos a tergiversar las palabras de los lĂderes mundiales si con ello consiguen tanto repetir hasta la saciedad el argumento de «la agresiĂłn de Occidente» como arrebatarle a Ucrania su autonomĂa como Estado soberano.
Tales comentarios no se tratan necesariamente de desinformaciĂłn. Pero cuando los medios pro-Kremlin informan de ellos, lo hacen de forma selectiva y a menudo fuera de contexto. Al considerar la invasiĂłn por parte de Rusia como una «crisis», plantean una falsa equivalencia entre los dos bandos. El efecto deseado es presentar la agresiĂłn rusa como el ultimĂsimo recurso, algo que resultĂł inevitable por razones que escapan al control de Rusia. Si alguien tiene la culpa (y el Kremlin parece tener muchas opiniones al respecto), ciertamente no se trata de Rusia.
Sin embargo, la reuniĂłn celebrada en Yeda el 5 de agosto planteĂł un problema. La conferencia reuniĂł a representantes de mĂĄs de 40 paĂses, incluidos todos los paĂses BRICS excepto Rusia. Los medios pro-Kremlin restaron importancia al evento. Y, cuando pudieron, tambiĂ©n destacaron los comentarios de altos cargos de paĂses no occidentales lamentando la ausencia de Rusia en la reuniĂłn. El objetivo aparente era mostrar a una Rusia unida con sus interlocutores a nivel mundial en su oposiciĂłn a los «esfuerzos inĂștiles y condenados al fracaso» de promover una paz que no permite que Rusia mantenga los territorios ucranianos.
Avanzando a tientas hacia el futuro
El que puede que sea el ejemplo mĂĄs claro de los esfuerzos pro-Kremlin por mermar las propuestas de paz ucranianas tuvo lugar en el contexto de una visita de un grupo de lĂderes africanos a Kiev en junio. Al comienzo de la visita, dos explosiones sacudieron la ciudad y las sirenas de defensa antiaĂ©rea de Kiev sonaron ante la amenaza de un ataque con misiles rusos contra la capital.
Poco despuĂ©s, un medio pro-Kremlin afirmĂł que el gobierno ucraniano habĂa llevado a cabo una «operaciĂłn psicolĂłgica» y habĂa orquestado los ataques para presentar a Rusia como el «perverso agresor». AdemĂĄs, la ediciĂłn en francĂ©s de RT afirmĂł falsamente que el presidente Zelenski habĂa «rechazado» la oferta de mediaciĂłn de los lĂderes africanos usando como «prueba» una fotografĂa en la que aparecĂa Zelenski con los puños apretados mientras parecĂa ignorar la mano abierta de un lĂder africano. De hecho, el presidente Zelenski simplemente reiterĂł una postura de sentido comĂșn: que Rusia debe retirarse de los territorios ucranianos antes de que pueda alcanzarse la paz.
Que no le engañen: Rusia es la agresora en Ucrania, y los intentos del Kremlin de tergiversar la realidad solamente consiguen hacer un poco mĂĄs largo el camino hacia una paz real. Sin duda alguna, la Ășnica idea de paz de Rusia pasa por la rendiciĂłn incondicional de Ucrania. Pero esta opciĂłn no es ni justa, ni sostenible.