El turbio Servicio de Inteligencia Exterior ruso difunde narrativas de desinformación a los cuatro vientos
El 28 de septiembre, la presidenta Maia Sandu y el Partido de Acción y Solidaridad (PAS), de orientación proeuropea, obtuvieron una victoria arrolladora en las elecciones parlamentarias de Moldavia. Con más del 50 por ciento de los votos, el PAS aseguró la mayoría en el Parlamento, consolidando así la orientación proeuropea del país. El triunfo se produjo pese a una amplia campaña prorrusa de FIMI dirigida contra Sandu y su formación.
El Kremlin ya ha puesto en marcha varias campañas de esta naturaleza en ocasiones anteriores con el objetivo de subvertir procesos electorales de otros países mientras acusaba a Estados europeos de recurrir a esas mismas prácticas. Por lo general, es el propio Kremlin el que establece la narrativa y quien luego se sirve de medios estatales y de una oscura galaxia de medios semioficiales o encubiertos para hacer correr la voz. Sin embargo, últimamente ha surgido una fuente inesperada de narrativas prorrusas: el Servicio de Inteligencia Exterior ruso (SVR).
Habitualmente, los servicios de inteligencia actúan con discreción y desde un segundo plano. Pero desde hace poco, el SVR se comporta de manera inusual, haciendo declaraciones públicas oficiales. Estos comunicados de prensa, en la práctica, sirven sobre todo para difundir los mismos bulos que el SVR pretende sembrar en la opinión pública mediante sus operaciones de influencia encubiertas. En los últimos meses ha emitido declaraciones públicas con respecto a tres países distintos. Veámoslo con más detalle.
Moldavia resiste el embate de la desinformación
En Moldavia, el Kremlin no ha escatimado esfuerzos en sus intentos por injerir en las elecciones. Una investigación reveló, por ejemplo, que activistas vinculados a un partido político prorruso recibían formación diaria sobre cómo llevar a cabo una «guerra informativa» mediante la difusión de desinformación dirigida a dividir a la sociedad. Entre las numerosas narrativas engañosas difundidas por la maquinaria FIMI del Kremlin se incluyen afirmaciones que, faltando a la verdad, sostenían que la UE pretende utilizar a la población moldava para luchar contra Rusia, que la adhesión a la UE impondría valores ajenos a la sociedad moldava y que la propia Sandu habría sido diagnosticada en su momento con esquizofrenia.
Estas narrativas se han convertido en elementos habituales de las campañas rusas de FIMI contra Moldavia. Sin embargo, en esta ocasión, el SVR ha entrado en escena, en una maniobra manipuladora destinada a dotar la desinformación de un aparente tono de credibilidad. En un comunicado oficial, el servicio de inteligencia ruso acusó a la UE de intentar utilizar las fuerzas de la OTAN para ocupar Moldavia tras las elecciones. Las acusaciones eran sorprendentemente detalladas: afirmaban que las tropas de la OTAN ya se encontraban en Rumanía, cerca de la frontera con Moldavia, y que su plan era desplegarse militarmente cerca de Odessa.
Naturalmente, dichas afirmaciones carecían de fundamento: las elecciones se celebraron sin que se llevara a cabo ninguna operación militar de este tipo.
Campaña de difamación contra los protestantes serbios
A principios de este mes, el SVR también aseguró que la UE estaba conspirando para orquestar un «Maidán» serbio. Esta acusación representa la última versión de una trillada narrativa de desinformación que sostiene que la UE organiza revoluciones de colores en países con gobiernos que no le gustan. En realidad, las protestas que estallaron en Serbia a mediados de diciembre de 2024 y que aún continúan tienen muy poco que ver con la Unión Europea. Comenzaron tras la caída de un techo en una estación de tren localizada en Novi Sad; un suceso que dejó 16 muertos. Los manifestantes achacan el accidente a la corrupción del Gobierno y a su aparente falta de responsabilidad y transparencia.
Las ONG de Georgia en el punto de mira
El año pasado, el SVR también llevó a cabo una campaña orquestada para denunciar que los socios occidentales de Georgia estaban intentando organizar otra revolución de colores, esta vez en Tiflis. El 26 de agosto de 2024, el SVR difundió un comunicado en el que afirmaba que EE. UU. tramaba llevar a cabo un golpe de Estado con anterioridad a las elecciones parlamentarias del país, celebradas en octubre. Sin embargo, el supuesto golpe de Estado nunca se materializó.
La Unión Europea tampoco se ha librado de este tipo de acusaciones. A principios de este año, el SVR afirmó que la UE estaba financiando a estudiantes georgianos para que participaran en las protestas. En este contexto, difamó a la ONG Georgian Youth for Europe (Juventud Georgiana por Europa) afirmando falsamente que la representación de la UE en Tiflis ofrecía 50 000 euros a proyectos «progresistas» que exigían «lealtad a Occidente».
Aunque el SVR actúe con secretismo, sus bulos están a la vista de todos. No se deje engañar.

También bajo nuestro radar de desinformación esta semana:
- Tras los recientes incidentes en el espacio aéreo que involucraron a miembros de la OTAN, el ecosistema de información pro-Kremlin ha difundido la narrativa de que los Estados occidentales se están inventando pretextos para una confrontación directa con Rusia. Las autoridades rusas han negado toda implicación en la incursión de drones en el espacio aéreo polaco los días 9 y 10 de septiembre. Sin embargo, estos incidentes se han utilizado para alimentar otra narrativa de desinformación según la cual Ucrania estaría organizando un ataque de falsa bandera contra las bases de la OTAN en Polonia y Rumanía mediante drones Geran reparados. El objetivo de esta narrativa era presentar a Ucrania como un país agresivo y belicista que busca arrastrar a la OTAN a un conflicto con Rusia. Paradójicamente, la estrategia se volvió en su contra, ya que se demostró que los drones que habían ingresado en el espacio aéreo polaco eran, efectivamente, de origen ruso.
- Otra narrativa de desinformación pro-Kremlin presenta las protestas en Georgia y otros países como indicios de una inminente revolución de colores patrocinada por Occidente.
Según medios rusos vinculados a actividades FIMI, el Reino Unido estaría planeando una revolución en Georgia en el marco de las próximas elecciones municipales. Este supuesto plan involucraría a activistas georgianos que, según se afirma, habrían recibido entrenamiento en Lituania. No existe ninguna prueba que respalde estas acusaciones.
- Por último, varios medios de comunicación han publicado noticias asegurando que la central nuclear de Zaporiyia está completamente segura bajo el control ruso. El tono absolutista de estas afirmaciones es, por sí mismo, motivo de preocupación. De hecho, la central nuclear sufrió recientemente su décima pérdida total de energía externa desde el inicio de la invasión a gran escala en febrero de 2022. La única línea eléctrica que aún suministra electricidad a la central también ha resultado dañada recientemente, y el equipo del Organismo Internacional de Energía Atómica asignado a Zaporiyia todavía no ha podido inspeccionarla. Actualmente, la central depende de generadores diésel de emergencia para refrigerar los seis reactores que tiene fuera de servicio y llevar a cabo otras tareas esenciales de mantenimiento de la seguridad. Cuando el Kremlin asegura que no hay motivo para preocuparse, lo sensato es mantener cierto grado de preocupación.