Explotando el trauma de Trianon

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Hungría: un estudio de caso sobre desinformación dirigida pro-Kremlin

Un tratado de paz de hace un siglo sirve de munición a los medios de comunicación pro-Kremlin para difundir división y polarizar las narrativas dirigidas tanto a los húngaros como a los ucranianos.

Los esfuerzos de desinformación más fructíferos están adaptados a circunstancias específicas de países y regiones concretos y aprovechan tensiones sociales o controversias bilaterales. En Hungría, el recuerdo vivo de la pérdida y la derrota encapsuladas por el Tratado de Trianon ofrece también un ángulo de ataque fácil sobre Ucrania. A los portales pro-Kremlin en Hungría les gusta cubrir los sucesos de Ucrania de una forma que sugiere que Hungría podría recuperar los territorios que perdió allí en un futuro próximo, pese a que Budapest no reclame ningún territorio a sus vecinos.

«El trauma de Trianon»

Hungría, que formaba parte del Imperio de los Habsburgo antes de la Primera Guerra Mundial y figuraba, junto con Austria y Alemania, entre los perdedores de la guerra, vio cómo dos terceras partes de su territorio y casi la misma proporción de su población pasaba a Estados recién creados de su vecindad. Firmado en 1920, el Tratado de Trianon —análogo del más conocido Tratado de Versalles— consagró estas pérdidas y continúa sirviendo de recordatorio de la derrota hasta el día de hoy, lo que brinda a los medios de comunicación pro-Kremlin oportunidades para hacer un mal uso de él con fines políticos.

El «trauma de Trianon», como muchos lo llaman, todavía forma parte de la memoria colectiva de los húngaros, no solo porque hablar de él estaba prohibido durante la época comunista, sino porque muchas familias húngaras todavía tienen familiares que residen en los países vecinos. Una encuesta reciente de Pew reveló que el 67 % de los húngaros creen que zonas de los países vecinos «en realidad nos pertenecen». Una encuesta representativa húngara reveló que el 94 % de los encuestados creía que Trianon fue injusto con Hungría y una tercera parte dijo (erróneamente) que el tratado expiraría al cabo de cien años.

Las grandes fuerzas políticas húngaras suelen abstenerse de utilizar la memoria de Trianon para provocar a los vecinos y jugar con los sentimientos de las personas. Sin embargo, grupos políticos extremistas han tratado de capitalizar la memoria del tratado, al pedir la «recuperación» de los territorios perdidos o la derogación de la ley de 1921 que ratificaba el Tratado de Trianon (a pesar de que las fronteras de Hungría se establecieron en el Tratado de París de 1947).

Echar leña al fuego

En los esfuerzos del Kremlin por meter cizaña, el primer mensaje fundamental es que Hungría todavía tiene una oportunidad de apoderarse de Transcarpatia —una antigua región húngara en Ucrania occidental—, de forma que se establece un paralelismo con las acciones de Rusia en Ucrania oriental y Crimea.

La primera de estas ocasiones fue un intento de vender los planes de Vladimir Zhirinovsky presentados en 2014 como una iniciativa euroatlántica para dividir Ucrania, que supuestamente habría concedido Transcarpatia a Hungría. Otro artículo, catalogado en la base de datos de EUvsDisinfo, pedía a Kiev que cediera algunos de sus territorios, porque supuestamente Ucrania no había registrado sus fronteras ante la Naciones Unidas, lo cual significa que carece de fronteras estatales oficiales. Los dirigentes del país deberían, según el artículo, ceder los territorios de Ucrania conseguidos cuando formaba parte de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), los cuales incluyen Transcarpatia, donde reside gran parte de la minoría húngara.

Ucrania también estaba supuestamente dispuesta a dar partes de Transcarpatia a Hungría, mientras que esta región puede adherirse a la Unión Europea sin Ucrania. También se presentan narrativas similares cuando las afirmaciones no se centran en Ucrania; una página de Facebook húngara, que comparte regularmente contenidos pro-Kremlin de RT y Sputnik, se alegró cuando el presidente Putin dijo que si se trataba el problema de Kaliningrado, la cuestión de Hungría y Rumanía también debería reconsiderarse:

Si alguien está dispuesto a reconsiderar los resultados de la Segunda Guerra Mundial, debatámoslo. Pero entonces no solo tendremos que hablar de Kaliningrado, sino también de las tierras orientales de Alemania, la ciudad de Leópolis, una antigua parte de Polonia, y así sucesivamente. Hungría y Rumanía también figuran en la lista. Si alguien quiere abrir esta caja de Pandora y lidiar con esto, bien, adelante.

En otras ocasiones, narrativas difundidas por los medios de comunicación pro-Kremlin sugieren implícitamente a sus lectores húngaros que existe una posibilidad de que Transcarpatia vuelva a formar parte de Hungría. Por ejemplo, hay artículos que hablan de que Ucrania será fracturada en Estados orientales y occidentales o que los polacos están listos para tomar Leópolis mediante la introducción de su lengua y cultura en la ciudad. En el contexto húngaro, estas afirmaciones representan un intento de elevar las expectativas de los lectores.

«Corrección de un agravio histórico» en Ucrania

El segundo mensaje principal sobre Ucrania, y más concretamente Crimea, es que Rusia tan solo corrige un agravio histórico muy parecido al que se cometió contra Hungría en 1920. En algunos de estos casos, los portales pro-Kremlin repiten narrativas populares húngaras relativas a Trianon, pero únicamente en el contexto de Crimea, sin mencionar los tratados posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Los crimeos, dicen, simplemente lucharon para corregir un «agravio histórico», cuestión que a menudo sale en la retórica de la ultraderecha húngara relativa a Trianon. Al mismo tiempo, hay artículos que relacionan explícitamente Crimea y Trianon: el portal pro-Kremlin Orosz Hírek explicó a sus lectores húngaros que «el hombre de Estado ucraniano Nikita Khrushchev» dio el «territorio [de Crimea]» a la República Socialista Soviética de Ucrania, de forma que «trasladaron a personas en contra de su voluntad tal y como hicieron con el grupo étnico húngaro en Trianon».

El tercer mensaje se refiere a las falsas alegaciones de que Ucrania combate a la etnia húngara del mismo modo que lucha contra la etnia rusa. Los medios de comunicación pro-Kremlin tratan de generar tensiones entre los ucranianos y los húngaros en Transcarpatia con la esperanza de provocar nuevas tensiones bilaterales entre los dos bandos. Un artículo afirmaba, por ejemplo, que la «junta militar fascista» quiere incitar a una guerra civil en Transcarpatia enviando allí a los sanguinarios «nazis de Galitzia».

Los mismos sitios web que hacen tales afirmaciones y exponen, entre otras cosas, que «el fascismo conquistó la mayor parte de Ucrania» son, curiosamente, muy amables con los fascistas cuando se trata de Trianon. Un artículo en News Front Hungary alaba al líder fascista italiano Benito Mussolini por apoyar a Hungría en el Senado italiano en 1928, así como a la revista fascista italiana Gioventù Fascista por pedir justicia por Hungría en esa época.

En conjunto, la desinformación pro-Kremlin en Hungría busca generar simpatía entre los húngaros respecto al bando ruso en el caso de la anexión ilegal de Crimea, haciendo parcialmente paralelismos entre los «agravios históricos» ocasionados a Hungría en Trianon y a la «Crimea rusa». Por consiguiente, las narrativas pro-Kremlin tienen por objeto mejorar la predisposición de los húngaros respecto a la agresión de Moscú y ponerlos en contra de Ucrania.

Como era de esperar, las afirmaciones de los medios de comunicación pro-Kremlin se fundamentan poco en la realidad. La estrategia de seguridad nacional de 2020 de Hungría establece claramente que este país no considera a ningún país como enemigo y que pretende resolver las controversias de forma pacífica, de acuerdo con los principios de la Carta de las Naciones Unidas y las normas jurídicas internacionales. Además, el Gobierno húngaro ha apoyado siempre la integridad territorial y la independencia de Ucrania. Es verdad que Budapest y Kiev tuvieron discrepancias respecto a la ley relativa a la lengua ucraniana de 2017, que también recibió críticas de la Comisión de Venecia (un órgano consultivo del Consejo de Europa sobre Derecho constitucional), pero no hay ningún signo de ningún tipo de que ninguna de las partes vaya a utilizar medios militares para resolver este problema. Con todo, cualquier insinuación de conflicto entre Hungría y Ucrania, real o imaginario, va a ser utilizado como palanca en la propaganda pro-Kremlin en el futuro.

Cláusula de exención de responsabilidad

Los casos de la base de datos de EUvsDisinfo se centran en mensajes del espacio informativo internacional que ofrecen una representación parcial, distorsionada o falsa de la realidad y que difunden mensajes pro-Kremlin claves. Sin embargo, esto no implica necesariamente que un determinado medio esté vinculado al Kremlin o que su línea editorial sea pro-Kremlin, ni que haya pretendido desinformar de forma intencionada. Las publicaciones de EUvsDisinfo no representan la postura oficial de la UE, puesto que la información y las opiniones expresadas se basan en los informes y análisis de los medios de comunicación del Grupo de Trabajo East StratCom.

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