De las redes sociales al frente de batalla: la red rusa de reclutamiento de extranjeros
Este informe analiza cómo Rusia continúa su guerra en Ucrania mediante el reclutamiento de ciudadanos extranjeros (muchos de ellos engañados o coaccionados) a través de una red global de anuncios en redes sociales, intermediarios y páginas web efímeras. Se centra en una investigación reciente del Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE), que destapó una infraestructura digital coordinada tras esta campaña de reclutamiento.
El Kremlin ha tenido dificultades a la hora de reclutar personal para su guerra contra Ucrania. Con un número de bajas mensuales que ronda los 30 000, muchos rusos se muestran reacios a combatir. Durante la movilización parcial de Rusia en 2022, cientos de miles de ciudadanos (oficialmente 261 000 y hasta 700 000 según otras fuentes) huyeron, lo que llevó a las autoridades a suspender la medida. Desde entonces, el ejército recurre principalmente a voluntarios, delincuentes indultados a cambio de combatir y reclutas extranjeros. Se ha creado un sistema para conseguir que personas de todo el mundo se alisten en el ejército ruso, que, a finales de 2025, contaba con más de 28 000 extranjeros de 135 países. La investigación del SEAE reveló parte de esta red digital mediante el seguimiento de miles de anuncios y docenas de sitios web hasta llegar a unas pocas organizaciones y reclutadores.
Rastrear la red digital de reclutamiento de Rusia
Los investigadores encontraron numerosos anuncios de reclutamiento en las fuerzas armadas rusas en Meta, WhatsApp y, al menos, 35 sitios web en hasta 40 idiomas, como el indonesio, el tailandés, el malayo, el árabe, el wolof, el francés y el español. En conjunto, estos anuncios revelan una red de reclutamiento destinada a captar a posibles reclutas de todo el mundo, al tiempo que se ocultan los verdaderos promotores y, en muchos casos, la naturaleza del trabajo que se ofrece.
Mediante el seguimiento de los anuncios patrocinados en Facebook, la investigación descubrió una campaña coordinada que abarcaba cuatro continentes. El público africano fue el primer objetivo en junio de 2026, seguido de un giro hacia los usuarios latinoamericanos (en particular, las comunidades de la diáspora en Italia, España, Polonia, Rumanía y Bulgaria) en julio, antes de su expansión al Sudeste Asiático a finales de mes. En el momento de redactar este artículo, habían aparecido en las plataformas de Meta 85 anuncios de pago centrados en el reclutamiento de personal militar para Rusia, de los que se informó a la empresa. Actualmente, no puede accederse a 78 de estos.

Imagen 1: número de nuevos dominios de reclutamiento registrados al mes.

Imagen 2: (de izquierda a derecha) cartel engañoso dirigido a usuarios africanos que redirige a portales de reclutamiento; ejemplo de anuncios que enlazan con un dominio efímero que se utiliza para redirigir a portales de reclutamiento; página que se hace pasar por una agencia de contratación legítima y que redirige a portales de reclutamiento; ejemplo de anuncios que enlazan con una página de inicio de terceros que redirige a portales de reclutamiento.
Los anuncios utilizaban, al menos, cuatro tácticas para eludir el escrutinio: en primer lugar, carteles de reclutamiento generados por IA camuflados como ofertas de empleo genéricas que solo revelaban su carácter militar al hacer clic en ellos. En segundo lugar, anuncios en francés y español que dirigían a los usuarios hacia páginas de inicio de terceros de aspecto profesional alojadas en una plataforma de creación de aplicaciones para recopilar datos de contacto. En tercer lugar, el uso de dominios efímeros y recién registrados que redirigen a los sitios web de reclutamiento reales, una técnica muy utilizada para evitar el rastreo del sitio web final (un método que recuerda a los «Doppelganger»). Por último, páginas de Facebook falsas pero de aspecto profesional que se hacen pasar por agencias de selección de personal legítimas para dar a toda la operación una apariencia de credibilidad.
Rastrear los dominios hasta la estructura de mando
La investigación rastreó docenas de sitios web de reclutamiento hasta llegar a un pequeño grupo de entidades que los controlaban. Se detectaron al menos 35 sitios web, que abarcaban hasta 40 idiomas, con dominios específicos de Brasil, Serbia y la República Democrática del Congo. Detrás de esta infraestructura se encuentran cuatro entidades de reclutamiento: Military Staff Agency, Work in Russia, IRC Russian Bear y Work Crew Agency. Las tres primeras están vinculadas, a través de datos de contacto compartidos en WhatsApp, a una única organización registrada en Rusia, «Central Headquarters», que a su vez comparte sede con un centro de entrenamiento de batallones de voluntarios en Bashkortostán, Rusia.

Imagen 3: (de izquierda a derecha), las entidades de reclutamiento militar rusas Military Staff Agency, Work in Russia, IRC Russian Bear y Work Crew Agency

Imagen 4: (de izquierda a derecha, en el sentido de las agujas del reloj) páginas de inicio de los portales de IRC Russian Bear, Work Crew Agency y Military Staff Agency.
La investigación a partir de fuentes de dominio público también vinculó un dominio de «Work Crew Agency» con Roman Saponkov, un bloguero militar ruso que ya fue sancionado por Ucrania por su papel en el apoyo a la invasión y que cuenta con un historial documentado de vínculos con el Grupo Wagner. Aunque aún no se ha atribuido plenamente la red a Rusia, estas pistas transforman una historia sobre sitios web anónimos en una sobre activos y personajes que operan en el marco de una red de reclutamiento vinculada al Estado.
Voluntarios, mercenarios y víctimas del engaño
La red digital descubierta por el SEAE es solo una parte de la historia. Los reclutas pueden ser desde voluntarios dispuestos hasta personas atraídas por salarios elevados o engañadas para que viajen a Rusia. Exmilitares y veteranos de guerra de Asia, África, América Latina y Oriente Medio se alistan voluntariamente, en particular antiguos combatientes sirios atraídos por los salarios elevados que les ofrecen los reclutadores vinculados a Rusia. El Kremlin se aprovecha de la pobreza y la desesperación para obtener beneficios geopolíticos, lo que contradice sus afirmaciones acerca de su apoyo a la emancipación del Sur Global. Un informe reciente del Human Rights Research Center califica esta situación de «infraestructura de reclutamiento global depredadora» que explota a ciudadanos económicamente vulnerables.
Muchos nunca tuvieron la intención de alistarse en el ejército ruso. Miles creían que se estaban alistando para trabajar como fontaneros, empaquetadores en almacenes, guardias de seguridad u otros tipos de puestos en Rusia o, en el mejor de los casos, en logística o construcción lejos del frente.
Un reportaje de The Guardian destaca el caso de un ciudadano nepalí, «Nandaram Pun», al que le prometieron un trabajo en Alemania, le dijeron que viajara vía Rusia y que, en cambio, fue obligado a alistarse en el ejército y enviado a combatir a Bakhmut.
De los anuncios en redes sociales al contrato militar
La investigación del SEAE reveló una campaña coordinada y centralizada en Meta. La captación también se lleva a cabo a través de TikTok, YouTube, Facebook, Discord y de aplicaciones de videojuegos. Una vez establecido el contacto, intermediarios como influencers, intermediarios, agencias de viajes o empresas creadas específicamente para ello coordinan la logística del viaje, y suelen cobrar comisiones muy elevadas que se compensan con la promesa de salarios altos de hasta 3 000 dólares. A su llegada a Rusia, se retiran los pasaportes de los reclutas, a los que se obliga a firmar un contrato con el ejército ruso, normalmente en ruso, un idioma que no entienden, tras lo cual los someten a un entrenamiento militar de hasta dos semanas en lugares como la Academia Avangard, cerca de Moscú, antes de su despliegue en Ucrania.
Cuando el reclutamiento se convierte en trata de seres humanos
El carácter engañoso de esta estrategia ha llevado a muchos académicos y expertos jurídicos a concluir que equivale a la trata de seres humanos. Un informe reciente de la Federación Internacional por los Derechos Humanos concluye que, desde el punto de vista jurídico, Rusia es responsable de las violaciones cometidas en este ámbito, y que los terceros Estados también pueden ser considerados responsables por no haber impedido la trata, no haber enjuiciado a los autores y no haber repatriado a las víctimas.
Existen varias iniciativas ucranianas destinadas a contrarrestar estas tácticas. El proyecto «Quiero Vivir» anima a los miembros de las fuerzas armadas rusas a desertar o rendirse. Otra iniciativa, «Stop Russian Recruiters», se centra en sacar a la luz las actividades de reclutamiento predatorias. Esta página web revela quiénes participan en dichas prácticas engañosas a nivel mundial, ofrece asesoramiento al público sobre cómo localizar a familiares desaparecidos en Rusia y tiene como objetivo ayudarles a escapar o a rendirse de forma segura ante las fuerzas ucranianas.
Los Gobiernos contraatacan
Esto ha provocado una fuerte reacción en los países de origen de los reclutas. Nepal ha prohibido a sus ciudadanos viajar a Rusia o Ucrania y ha exigido a Moscú la repatriación de sus nacionales. En la India, la polémica ha dado lugar a esfuerzos diplomáticos de alto nivel para repatriar a todos los indios que se encuentran en el frente.
A medida que se reduce el flujo procedente de Asia Oriental, la atención se dirige progresivamente a África y América Latina. Una investigación de INPACT reveló que al menos 1 417 ciudadanos africanos firmaron contratos con el ejército ruso entre enero de 2023 y septiembre de 2025, una cifra probablemente inferior a la real, ya que el Servicio Nacional de Inteligencia de Kenia ha confirmado que más de 1 000 de sus propios ciudadanos han sido reclutados. Cuba, junto con Colombia, es una de las principales fuentes de reclutamiento en América Latina; la inteligencia militar ucraniana estima que entre 10 000 y 15 000 cubanos luchan en las filas rusas, de los cuales más de 1 000 han sido identificados por su nombre. También hay otros países implicados. Las familias de cientos de peruanos engañados también han protestado frente al Ministerio de Relaciones Exteriores de Perú y la embajada rusa en Lima para exigir el regreso en condiciones de seguridad de sus familiares.
Una red de reclutamiento tensionada
A medida que las bajas rusas aumentan y las bonificaciones se reducen en un contexto de crecientes problemas económicos, las cifras de reclutamiento están disminuyendo. En febrero, la reacción negativa ante las prácticas de Rusia llevó al Kremlin a prohibir el reclutamiento de ciudadanos de 43 países «amigos», entre ellos China, India, Brasil, Turquía, Cuba, Irán y Venezuela. Esto pone de manifiesto una contradicción cada vez mayor: Moscú dice ser un socio del Sur Global, al tiempo que se aprovecha de las dificultades económicas y envía a trabajadores extranjeros engañados a una guerra en la que quizá nunca hubieran aceptado luchar. Con la aparición de testimonios, la intervención de los Gobiernos y la exposición de las redes de reclutamiento, cada vez resulta más difícil ocultar los riesgos de tratar con reclutadores rusos.