Desestabilizando los cimientos de la FIMI
Antes de profundizar en el 4.º informe del SEAE sobre las amenazas de FIMI, veamos primero los discursos pro-Kremlin observados durante la última semana. Estas actividades de manipulación de la información e injerencia por parte de agentes extranjeros (FIMI) tuvieron como fin distorsionar tanto la evolución de la situación en materia de seguridad como las perspectivas económicas de Europa.
Un ejemplo fue la afirmación falsa de que el cohete dirigido contra una base militar conjunta de EE. UU. y el Reino Unido en la isla de Diego García, en el océano Índico, fue lanzado desde un submarino en un ataque de bandera falsa perpetrado por EE. UU. Las acusaciones infundadas de operaciones de bandera falsa son un elemento clave del arsenal FIMI de Rusia y son parte de una estrategia más amplia para inundar Internet de «verdades alternativas» que enturbien los hechos. En realidad, las autoridades estadounidenses y británicas atribuyeron el ataque fallido contra Diego García a Irán.
Aprovechando las repercusiones económicas de los sucesos de Irán, las narrativas pro-Kremlin también amplificaron afirmaciones según las cuales Europa se enfrenta a una crisis agrícola y Rusia es «el único actor capaz de salvar a Europa con el suministro de fertilizantes». Si bien Rusia sigue siendo un proveedor importante, la UE no depende únicamente de ella, ya que importa fertilizantes de un grupo amplio y diversificado de socios.
Desmantelando el castillo de naipes de la FIMI
Tras la publicación del cuarto informe del SEAE sobre amenazas FIMI la semana pasada, analizamos el denso e interconectado ecosistema de agentes, infraestructuras y discursos que conforman la galaxia FIMI. Esta semana, hablaremos de los medios de los que dispone la UE para contrarrestar la FIMI y hacerla más onerosa para sus perpetradores.
En lugar de limitarnos a detectar qué apariencia adopta la FIMI, como vídeos manipulados, discursos engañosos o enjambres de bots, es importante preguntarnos qué es lo que la mantiene unida. Debemos verla como un sistema vertical, parecido a un castillo de naipes. En la cima está el contenido falso que llega al público. Debajo están las tecnologías que lo difunden, seguidas de los operadores que dirigen las campañas. En la base se encuentran la financiación y las estructuras organizativas que sostienen todo lo que hay encima. Si se desbarata esa base, el resto del sistema se vuelve inestable.
La maquinaria subyacente
Las campañas FIMI requieren dinero, personas y tecnología. Se trata, vista así, de una cadena de suministro con el engaño como producto. Se utilizan fondos abiertos o clandestinos para externalizar el trabajo operativo a intermediarios, contratistas y proveedores comerciales con el propósito deliberado de permitir la negación plausible y dificultar la atribución de su autoría. La infraestructura de la FIMI también se entrecruza con el crimen organizado: los agentes hostiles cooperan con redes criminales que aportan su infraestructura técnica, alcance global y cobertura operativa, incluido el alojamiento de servidores de noticias falsas o la gestión de granjas de bots.
Desbaratar la base
Comprender cómo se ha levantado este castillo de naipes ayuda a determinar qué cartas hay que retirar. Durante años, la respuesta estándar a la FIMI fue el descrédito: detectar la mentira, corregir la información y pasar a otra cosa. Esto no es suficiente, ya que mantiene a los actores que luchan contra la FIMI en una posición desfavorable en la que se limitan a reaccionar al mismo tiempo que se prepara el próximo ataque. Lo que se necesita, en cambio, es pasar de reaccionar a desbaratar: apuntar a los cimientos identificando los nodos críticos de las infraestructuras, los intermediarios y las cadenas de suministro.
Las herramientas necesarias ya existen y funcionan mejor en combinación: las sanciones pueden dirigirse no solo a sus patrocinadores estatales, sino también a las empresas intermediarias y a los contratistas; las fuerzas del orden pueden perseguir a las redes criminales que aportan la infraestructura; la regulación digital, como el Reglamento de Servicios Digitales de la UE, puede obligar a las plataformas a eliminar las cuentas falsas coordinadas, y el fomento de la resiliencia pública a través de la alfabetización mediática y la inmunización antibulos vuelve a la opinión pública más difícil de manipular. Las medidas aisladas tienen un impacto reducido si los sistemas paralelos permanecen intactos.
La lógica económica
No hay un único servidor que se pueda desconectar, ni una única operación que quepa cerrar definitivamente. El objetivo es que cada operación sucesiva resulte más cara, más arriesgada desde el punto de vista legal y menos fiable hasta que quienes las organicen empiecen a cuestionarse si la inversión merece la pena. No podemos impedir que se utilice la FIMI como arma de guerra híbrida, pero podemos dificultarla al máximo y, en última instancia, empujar a los agentes responsables de la FIMI a reconsiderar si sigue mereciendo la pena invertir tanto tiempo y dinero en ella.
Aunque erradicar la FIMI pueda ser una tarea imposible, podemos elevar su coste hasta que deje de ser rentable. Si se elimina la base, el castillo de naipes caerá por su propio peso.