Grandes modelos de lenguaje: un nuevo frente en la guerra informativa rusa
En la era digital, las campañas de desinformación han evolucionado más allá de las redes sociales y las «noticias falsas» hasta convertirse en una verdadera arma de la guerra informativa, un terreno en el que Rusia ha demostrado ser experta.
Las campañas de manipulación de información e injerencia por parte de agentes extranjeros (FIMI) del Kremlin apenas han cambiado desde los tiempos de la Guerra Fría. Sin embargo, la irrupción de Internet y otras tecnologías de la comunicación ha dotado a estas operaciones de mayor flexibilidad e impacto con menos recursos. Así como la Web 2.0 transformó la guerra de la información hace aproximadamente dos décadas, el auge de la inteligencia artificial (IA) ha redefinido la estrategia del Kremlin. Hoy, Moscú no se limita a difundir narrativas hechas a medida para sus lectores, sino que el objetivo de sus redes de desinformación son también las máquinas, una estrategia cada vez más relevante dado que muchos usuarios están reemplazando las búsquedas en Google por herramientas de IA como ChatGPT.
En lugar de dirigirse directamente a la opinión pública a través de las redes sociales, la maquinaria desinformativa de Rusia ha modificado su estrategia y se dedica a inundar Internet con millones de artículos y contenidos engañosos de baja calidad, diseñados específicamente para ser procesados por herramientas y aplicaciones basadas en IA. El Kremlin lleva a cabo lo que los expertos denominan «LLM grooming»: entrenar grandes modelos de lenguaje (LLM, por sus siglas en inglés) para que reproduzcan narrativas manipuladoras y desinformación.
¿En qué consiste el «LLM grooming»?
Este tipo de manipulación deliberada de grandes modelos de lenguaje no solo busca difundir desinformación, sino también contaminar las infraestructuras de la IA a gran escala introduciendo bulos, por ejemplo, sobre la guerra de Rusia en Ucrania, en las respuestas generadas por chatbots de IA como ChatGPT.
En febrero de 2024, la agencia gubernamental francesa Viginum, encargada de analizar y proteger al país frente a la injerencia digital extranjera, publicó un informe que revelaba la llamada operación «Portal Kombat», igualmente conocida como «Red Pravda». Esta red de desinformación rusa consiste en un conjunto de sitios web en distintos idiomas que producen contenido de baja calidad, en el que se reformulan afirmaciones falsas y engañosas provenientes de medios estatales rusos, influencers pro-Kremlin y otras fuentes de desinformación. Entre las regiones objetivo de esta red se encuentran Ucrania, Estados Unidos, Francia, Alemania, Polonia, el Reino Unido y otros países europeos, así como algunos estados africanos. La producción masiva de contenido garantiza que los modelos de inteligencia artificial tengan presentes estas narrativas de desinformación rusa al generar sus respuestas. Es decir, el Kremlin interfiere activamente en el espacio informativo para moldear las respuestas que los usuarios obtienen de sus asistentes de IA.
Por ejemplo, según un informe de NewsGuard Reality Check, un sistema de calificación de sitios web de noticias e información, la red Pravda difundió el bulo de que el presidente Zelenski había prohibido la plataforma Truth Social de Donald Trump. Seis de los diez chatbots analizados repitieron esta afirmación, citando como fuente a la red Pravda. El porcentaje de información falsa y engañosa proporcionada por los diez principales chatbots casi se duplicó en un año, pasando del 18 % en 2024 al 35 % en 2025. Las narrativas de FIMI presentes en estos modelos también se vincularon a «Storm-1516», otra campaña de desinformación pro-Kremlin derivada de la antigua Agencia de Investigación de Internet, una organización rusa conocida por orquestar operaciones de influencia a gran escala en línea, incluida la injerencia en las elecciones estadounidenses de 2016. Este vínculo fue identificado en otoño de 2023 por un equipo de investigadores forenses de medios de comunicación de la Universidad de Clemson.
La ofensiva del Kremlin para contaminar el ecosistema informativo
La estrategia de Rusia de introducir desinformación en un ecosistema informativo mediado por IA que cada vez gana mayor relevancia representa una grave amenaza para la seguridad mundial, ya que puede distorsionar la opinión pública, socavar la confianza en la información digital y difundir narrativas aparentemente legítimas a una escala sin precedentes. Un informe elaborado por Halyna Padalko para el Centro de Políticas Digitales del Centro para la Innovación en Gobernanza Internacional señala que Rusia ha dejado atrás los métodos tradicionales de propaganda para pasar a explotar los grandes modelos de lenguaje. Mediante sus actividades de «LLM grooming», Moscú busca normalizar la desinformación para que se perciba como información basada en hechos. Incluso plataformas consideradas relativamente fiables, como Wikipedia, han contribuido a amplificar la desinformación del Kremlin al citar fuentes de la red Pravda.
A medida que los chatbots de IA asumen un papel cada vez más importante en la verificación de datos y la búsqueda de información, estos intentos de contaminar el ecosistema informativo representan un serio desafío. El alto nivel de automatización y el lanzamiento a gran escala de estas campañas hacen que sean más difíciles de detectar y neutralizar, lo que debilita la resiliencia democrática. Ya en 2017, mucho antes de la aparición de ChatGPT, Putin afirmó que quien liderara la IA «dominaría el mundo». No se deje engañar: siete años después, la apuesta de Rusia por ese liderazgo se basa principalmente en modelos desarrollados en EE.UU. y China. Al parecer, hoy en día, construir un imperio requiere de software importado.