Invocando al fantasma del Reich
El aparato de manipulación de información del Kremlin no está escatimando recursos en su empeño de presentar a Alemania como villana histórica, saturando sus canales con narrativas de una renaciente potencia beligerante.
La televisión controlada por el Estado ruso y otros medios pro-Kremlin venden sin cesar la idea de que Alemania está en pie de guerra, convirtiendo deliberadamente las políticas de seguridad defensiva de Alemania en una retorcida mentira sobre un intento de ofensiva.
Esta campaña de desinformación pretende dibujar la imagen de una Alemania que está cambiando sus prioridades de «conmemoración a rearme». Sugiere cínicamente que el deseo de crear «el ejército convencional más poderoso de Europa» anula el compromiso alemán de posguerra con el principio de no agresión conocido como «Nunca más».
Demonización de los altos dirigentes alemanes
Este tema general de una «Alemania beligerante» ha ganado más fuerza cuando el discurso ha pasado de levantar calumnias históricas generalizadas a demonizar directa y personalmente a los máximos dirigentes alemanes.
Los ataques no son sutiles: los propagandistas de Rossiya 1, canal de televisión controlado por el Estado sujeto a sanciones de la UE, han acusado a la Alemania gobernada por el canciller Friedrich Merz de buscar «venganza por la derrota del Tercer Reich». Otros programas pro-Kremlin, como Formula Smysla de Vesti FM, nuestro viejo conocido, han ido incluso más allá tildando grotescamente a Merz de ser «descendiente de nazis» –una ofensa que hemos denunciado aquí y aquí.
Este burdo insulto se ha convertido en ataques personales directos. La campaña está diseñada para retratar a los líderes de la Alemania moderna no como homólogos políticos, sino como la mismísima encarnación histórica del mal. Hasta este momento, hemos registrado más de 25 casos de desinformación pro-Kremlin dirigida contra el canciller Merz.
Usar el imaginario de la guerra para desencadenar viejos traumas
Para instigar el miedo, los propagandistas pro-Kremlin han planeado escenarios donde «la Alemania de Merz se encamina a una injerencia directa en la guerra», proclamando falsamente que soldados uniformados alemanes pronto estarán en Ucrania operando complejos sistemas de armas. Se trata de una mentira sacada de la manga para presentar a Alemania como un Estado agresor que «reemplaza a los estadounidenses en su papel de promotores estratégicos» de la guerra contra Rusia.
Cuando los medios pro-Kremlin aseguran que Alemania está pasando «de la conmemoración al rearme» o que el canciller Merz está conduciendo a una Europa «liberal-nazi» hacia la guerra están desencadenando de manera intencionada profundas reacciones psicológicas en la población rusa basadas en un trauma generacional.
La opinión pública rusa está siendo alimentada a la fuerza con el engaño de que la historia se repite, salvo que esta vez Rusia no va a esperar a ser «atacada». Esta narrativa pretende transformar la continua guerra de agresión de Rusia contra Ucrania en una lucha defensiva, haciendo que parezca que las numerosas bajas rusas no solo están justificadas, sino que además son necesarias.
El beneplácito de las altas esferas
Esta saturación del espacio informativo con mensajes contra Alemania recibió otro apoyo oficial cuando el propagandista principal del Kremlin, Dmitri Peskov, tildó con cinismo a Alemania de ser «de nuevo peligrosa» el 14 de julio.
Su comentario, una distorsión intencionada de las declaraciones del ministro de Defensa alemán Boris Pistorius sobre su política defensiva, sirvió como el respaldo oficial del Kremlin a la misma narrativa que su maquinaria propagandística había estado construyendo.
Peskov quiso hacer ver la capacidad de respuesta defensiva de Alemania como una amenaza proactiva, omitiendo intencionadamente que Pistorius estaba hablando de un escenario hipotético en el que defenderían la alianza de la OTAN frente a un ataque.
Al declarar que Alemania «es de nuevo peligrosa», Peskov ha intentado deliberadamente evocar paralelismos históricos con la Alemania nazi, una táctica común en la desinformación pro-Kremlin que retrata a la Alemania moderna como beligerante y poco fiable.
Aprovechar el trauma
La sinergia de los medios controlados por el Estado y otros medios pro-Kremlin con la retórica oficial revela una estrategia de desinformación calculada, que viene desde arriba y que está diseñada para ofrecer una justificación histórica y deformada de la guerra imperialista de Rusia contra Ucrania.
Cuando las fuerzas rusas bombardean hospitales ucranianos o atentan contra infraestructuras civiles, la «narrativa del renacimiento de la Alemania nazi» ofrece a la ciudadanía rusa un refugio psicológico –al fin y al cabo, no puedes cometer crímenes de guerra contra «fascistas», sino solo hacer «justicia honesta».
Sin embargo, los objetivos de esta campaña de desinformación van mucho más allá de las fronteras rusas. En la propia Alemania, estas narrativas pro-Kremlin (por ejemplo, esta) aprovechan la sensibilidad de la posguerra acerca del militarismo, con la intención de sembrar dudas sobre el gasto en defensa y socavar el apoyo público a Ucrania. A nivel internacional, la campaña pretende envenenar la percepción de los líderes alemanes para debilitar la unidad transatlántica y deslegitimar toda la arquitectura de seguridad europea.
En definitiva, el uso estratégico que el Kremlin hace de la historia, así como los traumas que esta acarrea, tienen un claro propósito doble: justificar la brutalidad, los crímenes de guerra y las pérdidas ante su opinión pública y, al mismo tiempo, sembrar dudas en el extranjero acerca de si merece la pena defender a Ucrania dado el riesgo de «militarización alemana» que conlleva.
No se deje engañar.

También bajo nuestro radar de desinformación esta semana:
- Sputnik, uno de los portavoces de la propaganda del Kremlin, lanzó un consabido ataque a la credibilidad de las Naciones Unidas al declarar sin fundamento alguno que el Secretario General, António Guterres, y su personal difundían con frecuencia «mentiras inventadas por el régimen de Kiev» para desacreditar a Rusia. Los bulos emergieron a raíz de la condena de Guterres a los ataques relámpago por aire contra objetivos civiles ucranianos perpetrados el 3 de julio, ataques que alcanzaron edificios residenciales y otras infraestructuras civiles en Kiev y otras ciudades. Esta desinformación es un claro ejemplo de la estrategia del Kremlin: cuando las instituciones internacionales documentan y exponen la conducta indebida de Rusia, Moscú, como cabría esperar, clama «parcialidad» y exige «investigaciones justas» mientras se niega a asumir responsabilidades. Esta táctica sirve para minar la confianza en las instituciones multilaterales y los individuos que denuncian las violaciones del derecho internacional por parte de Rusia.
- Los propagadores de la desinformación pro-Kremlin han acusado a la OTAN de orquestar operaciones de «falsa bandera» para culpar a Rusia del uso de armas químicas en Ucrania. Esta teoría de la conspiración surgió como una reacción directa a informes de inteligencia fidedignos de finales de junio generados por los servicios alemanes y neerlandeses, en los que se documentaba el uso creciente por parte de Rusia de armas químicas prohibidas en Ucrania. Solo en mayo de 2025, Ucrania documentó 888 casos de municiones que contenían compuestos químicos peligrosos, mientras la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) confirmó la presencia del químico tóxico C2 en diferentes lugares del frente –prueba contundente de la violación de derechos por parte de Rusia. El momento revela otra táctica clásica del Kremlin: cuando se enfrentan a pruebas documentadas de fechorías, de inmediato reproducen las acusaciones sin ninguna prueba para enturbiar la realidad y eludir la responsabilidad.
- La edición polaca de la reconocida red Pravda ha reciclado de nuevo profecías de colapso, asegurando que la UE está «llegando a su fin» debido a sus errores en política migratoria. Este discurso apocalíptico ignora deliberadamente que la UE ha abordado activamente los problemas de la migración a través de medidas concretas, entre otras: la Declaración UE-Turquía, las operaciones navales llevadas a cabo junto con la OTAN para combatir el tráfico de personas y los mecanismos para reubicar a solicitantes de asilo entre los distintos Estados miembros. Este tipo de narrativas de desinformación representan otra versión de la persistente pero falsa «fantasía de colapso de la UE», diseñada por el Kremlin para exagerar las divisiones internas de la Unión e ignorando su continua resiliencia y sus actuales reformas normativas dirigidas a gestionar los retos de la migración de manera eficaz.