Esta contribución no expresa la posición oficial del SEAE. El SEAE no se hace responsable del uso que se le pueda dar a la información recogida en esta publicación.
La guerra informativa de Rusia contra el futuro europeo de Ucrania amenaza a la propia Europa
La adhesión de Ucrania a la Unión Europea no es solo un proceso político, sino una decisión estratégica en materia de seguridad tanto para este país como para Europa. Por eso Rusia la ataca, no solo con misiles, sino también con manipulación, miedo y desconfianza.
Un informe conjunto del Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE) y el Centro para la Lucha contra la Desinformación (CLD), titulado Beyond the Battlefield: Russia’s Information War Against Ukraine’s European Future (Más allá del campo de batalla: la guerra informativa de Rusia contra el futuro europeo de Ucrania), muestra que los intentos de Rusia de obstaculizar el acercamiento de Ucrania a la UE son sistemáticos, coordinados y persistentes. No se trata de noticias falsas aisladas: forman parte de un amplio ecosistema de manipulación de la información e injerencia por parte de agentes extranjeros (FIMI) pensado para debilitar a Ucrania, dividir a las sociedades europeas y minar la confianza en la ampliación.
Para Ucrania, unirse a la UE implica seguridad, resiliencia institucional, transformación democrática y el derecho soberano de los ucranianos a elegir su propio futuro. Para la UE, la incorporación de Ucrania es también una inversión estratégica en la estabilidad del continente. Una Ucrania democrática y próspera en el seno de la familia europea supondría la derrota innegable del proyecto imperial del Kremlin, y Rusia así lo entiende. Por eso trata de hacer que el futuro europeo de Ucrania parezca imposible, costoso o peligroso.
En este informe se recoge cómo funciona el aparato informativo de Rusia en varios niveles. Las voces oficiales del Estado dictan los mensajes principales. A continuación, los medios controlados por el Estado, junto con elementos vinculados a este (incluidas redes de canales anónimos de Telegram y sitios web pseudolocales) y comentaristas igualmente afines los reformulan y difunden. Esta estructura ayuda a los agentes hostiles a ocultar su autoría, poner a prueba los discursos en canales de menor alcance, trasladarlos de una plataforma a otra y camuflar la manipulación coordinada de opinión pública genuina.
Entre enero de 2025 y mayo de 2026, el CLD vigiló el espacio informativo ucraniano en torno a la incorporación de Ucrania a la UE y analizó 244 000 publicaciones que tuvieron 1390 millones de visualizaciones. Integrado en este corpus de contenidos, el CLD detectó cuatro discursos destructivos recurrentes contra el proceso de adhesión y determinó que fueron amplificados por, entre otras, más de 2600 fuentes que mostraban indicios de comportamiento inauténtico, como la difusión sincronizada, las reacciones coordinadas a las noticias y la multiplicación artificial.
Estos cuatro discursos están pensados para explotar el miedo, el cansancio y la incertidumbre. Apelan a la población ucraniana afirmando que la UE está presuntamente alargando la guerra, que pretende controlar Ucrania o que está imponiendo reformas que perjudican a la ciudadanía. Se acusa falsamente a los Estados miembros de la UE de dividir a Ucrania, debilitar su soberanía o beneficiarse de su vulnerabilidad. Al mismo tiempo, se tacha a Ucrania de país corrupto, dependiente e incompatible con los valores europeos. Su objetivo no es solo difundir falsedades, sino erosionar gradualmente la confianza en las instituciones ucranianas, en los socios europeos y en el propio proceso de adhesión.
La misma lógica se aplica contra la población de la UE. Los agentes FIMI rusos tratan de convencer a los ciudadanos europeos de que Ucrania es demasiado costosa, corrupta, inestable o diferente culturalmente como para incorporarse a la Unión. Estos mensajes se adaptan a las vulnerabilidades de cada país. En Alemania, explotan las inquietudes económicas. En Francia, suelen recurrir a discursos en torno a la corrupción y conspiraciones. En Polonia, recurren a sensibilidades históricas y a temas que atacan a los refugiados. En toda Europa, se tilda repetidamente a los ucranianos, y en especial a los refugiados, de amenaza para la seguridad. Esta manipulación puede perjudicar el debate público y avivar la hostilidad contra los ciudadanos de Ucrania.
Un rasgo peligroso de estas operaciones es la facilidad con la que traspasan las fronteras. Un discurso cuya eficacia se ha demostrado en el espacio informativo ucraniano puede adaptarse posteriormente para el público de la UE. Una declaración procedente de un debate europeo puede sacarse de contexto y reintroducirse en Ucrania para crear la falsa impresión de que Europa ha perdido la confianza en Kiev. Esta circulación de la manipulación es la razón por la que las instituciones ucranianas y europeas necesitan una panorámica analítica común.
Por este motivo es tan importante la cooperación entre el CLD y el SEAE. Para Ucrania, profundizar en esta cooperación no es una mera formalidad, sino una necesidad. Ucrania ha experimentado en primera persona la guerra informativa de Rusia es el contexto de un conflicto a gran escala. El SEAE cuenta con conocimientos y metodologías institucionales y una visión de conjunto del modo en que las operaciones de desinformación hostiles convierten al público europeo en su blanco. La cooperación entre ambas entidades se erige en una base más eficaz para identificar a los agentes FIMI, conocer sus técnicas y desenmascarar la infraestructura que sustenta las operaciones de influencia hostiles.
El informe también señala un reto más amplio: Rusia ya no se limita a difundir falsedades aisladas, sino que está construyendo un entorno informativo manipulador. La IA generativa, el comportamiento inauténtico coordinado, la amplificación entre plataformas y el blanqueo de información permiten a los agentes hostiles producir contenidos de forma rápida, económica y a gran escala con el objetivo de inundar el espacio informativo, agotar a las audiencias y normalizar la desconfianza.
Por todo ello, la respuesta debe ser igualmente sistemática. Desmontar las falsedades una por una es importante, pero no basta. Las democracias necesitan detectarlas de manera temprana, mejorar la atribución de su autoría, estrechar la cooperación con las plataformas digitales, imponer sanciones específicas a los agentes FIMI y comunicarse con mayor claridad con los ciudadanos. El proceso de adhesión también debe explicarse en términos sencillos: qué significan las reformas, por qué son importantes y cómo la ampliación refuerza la seguridad europea.
Al mismo tiempo, la respuesta a la FIMI debe proteger el debate democrático. La crítica legítima a las reformas forma parte de la democracia. La manipulación coordinada por parte de un Estado hostil, no. Nuestra tarea no consiste en silenciar el debate, sino en impedir que Rusia se aproveche de las sociedades abiertas para debilitarlas desde dentro.
El futuro europeo de Ucrania no es solo una cuestión ucraniana, sino que pone a prueba la capacidad de Europa para defender sus propias decisiones estratégicas frente a la coacción y la manipulación. El informe conjunto del SEAE y el CLD es, por lo tanto, más que un documento analítico. Es un ejemplo práctico de la cooperación que Europa necesita: fundamentada con pruebas empíricas, coordinada y orientada a la resiliencia.
El informe puede leerse en su totalidad aquí: https://new2026.euvsd.info/beyond-the-battlefield/.