La infraestructura de operaciones rusas de FIMI
Las campañas de desinformación de Rusia no son una recopilación de mentiras al azar, sino el producto de un sistema meticulosamente orquestado. Es mejor visualizar el sistema como un iceberg: una estructura en la que las voces pro-Kremlin más fuertes son simplemente la punta visible y en la que un amplio sistema suele estar oculto bajo la superficie.
Por cada empleado del gobierno o propagandista del Kremlin que aparece en los canales estatales de televisión financiados generosamente por Rusia, hay multitud de canales más y menos visibles: páginas web, blogs, cuentas en redes sociales, influencers y pseudocomentaristas. Estos canales se utilizan para amplificar, rebatir, ridiculizar, tergiversar, poner en duda y crear confusión; todo ello con el fin de lograr el objetivo más amplio del Kremlin: dominar el espacio informativo.
Las operaciones rusas de manipulación de información e injerencia por parte de agentes extranjeros (FIMI) se basan en una gran infraestructura bien financiada y construida expresamente con ese objetivo, que está compuesta tanto de partes visibles como ocultas y que engloba elementos estatales y no estatales. Además, es flexible, fácilmente adaptable y capaz de implementar enfoques específicos para determinar las percepciones e influir en las conductas de los países vecinos de Rusia e incluso más allá.
Las investigaciones previas sobre los esfuerzos de desinformación y manipulación de información de Rusia han arrojado luz acerca de la compleja infraestructura que se esconde tras las mentiras del Kremlin. Se han vinculado al sistema digital hydra, con diferentes pilares y con capacidad para evolucionar y transformarse bajo presión.
Gracias a los conocimientos con los que cuenta actualmente la comunidad investigadora, el tercer informe de FIMI del SEAE muestra una nueva visión de la infraestructura que hay detrás de las operaciones rusas de manipulación de información e injerencia por parte de agentes extranjeros a través de la lente de indicadores técnicos y de comportamiento. Esta es una innovadora forma de mirar las páginas web, las cuentas de redes sociales y otros canales digitales utilizados para manipular información, lo que permite sumergirse mucho más allá de la punta del iceberg.
Hablemos de los indicadores
A algunos de los medios rusos controlados y financiados por el estado les gusta presumir de sus conexiones con el Kremlin. Como dato destacable, ha sido notorio (¿o, mejor dicho, infame?) que el redactor jefe de RT haya equiparado públicamente la importancia de RT con la necesidad de Rusia de contar con un Ministerio de Defensa. Al mismo tiempo, se sabe que RT ha llevado a cabo «proyectos» para hacer todo lo posible por ocultar sus verdaderos orígenes y sus fuentes de financiación.
En muchos casos, cuando se oculta deliberadamente la financiación, el control editorial o la gobernanza de un determinado canal, puede emplearse una combinación de indicadores técnicos y de comportamiento para rellenar los espacios en blanco.
Entre los indicadores técnicos se incluyen firmas digitales, modelos de alojamiento web, propiedades de dominio y otros rastros técnicos para ayudar a identificar la infraestructura digital subyacente de una operación de FIMI.
Los indicadores de comportamiento hacen referencia a modelos de actividad en creación y distribución de contenido, e implicación (p. ej., modelos de republicación automática, modelos lingüísticos, uso de IA, etc.).
Combinados entre sí, estos indicadores ayudan a clasificar sistemáticamente las fuentes de desinformación prorrusas basándose en la afinidad con el Kremlin, a comprender mejor su posición en la infraestructura global de manipulación de información y a crear respuestas más específicas y eficaces.

Cuatro bloques de infraestructura FIMI
Los canales estatales oficiales
En la punta del iceberg FIMI hay canales que son los más abiertos y transparentes acerca de sus conexiones con el Kremlin: los canales estatales oficiales. Entre ellos se incluyen el gobierno ruso, sus instituciones y representantes, los cuales reflejan la voz oficial de Rusia.
A lo largo de los años, el Kremlin y sus empleados, como el Ministro de Asuntos Exteriores o el jefe de la agencia de espionaje rusa han estado entre las voces más prominentes de la desinformación. En muchos casos, marcan las pautas para el resto del sistema con el fin de amplificar determinadas afirmaciones falsas. En ocasiones, ellos mismos han difundido fuentes anónimas elevando teorías conspirativas a las más altas instancias políticas. Estos canales oficiales también tienen acceso a foros internacionales que usan con frecuencia para blanquear la narrativa de desinformación pro-Kremlin al máximo nivel político.
Medios controlados por el estado
Otra capa del iceberg son los medios controlados por el estado, que están financiados, gestionados y bajo el control editorial del estado o de organismos nombrados por él. Sus conexiones con el estado ruso han quedado al descubierto.
La mayoría de canales federales de televisión de Rusia, así como RT y Sputnik, entran dentro de esta categoría. Muchos de ellos han sido sancionados por la UE por apoyar la invasión de Rusia a Ucrania.
Canales vinculados al Estado
En otra capa más profunda del iceberg FIMI, justo debajo de la línea de visibilidad, se encuentran los medios vinculados al Estado que operan bajo su supervisión sin revelar públicamente su afiliación. Funcionan en una zona gris, ocultando sus orígenes y desdibujando las fronteras entre el gobierno, los medios y la influencia en línea para alcanzar sus objetivos políticos y estratégicos. Están diseñados para configurar narrativas, manipular la percepción, crear confusión y operar de manera muy poco transparente. Atribuirles a un agente hostil concreto (p. ej., el Kremlin) requiere de mucha investigación y una labor persistente.
Un buen ejemplo de ello es el medio NewsFront. Registrado en la península ilegalmente anexionada de Crimea, opera en múltiples lenguas europeas y se presenta a sí mismo como «periodismo documental». En realidad, fue fundado por particulares con estrechos vínculos con el estado ruso y tiene conexiones con los servicios de inteligencia exterior de Rusia. Ha estado publicando narrativas pro-Kremlin durante años y ha participado en amplias operaciones de manipulación de información en línea como amplificador de la propaganda de Rusia. Sus operaciones en línea han sido destapadas por numerosas plataformas en línea y gobiernos, quienes han ilustrado que, en algunos casos, la información de dominio público tiene que complementarse con información clasificada o privilegiada para atribuirla a un canal de forma fiable.
Otro ejemplo es la campaña Doppelgänger, una operación FIMI multidimensional que tiene su origen en Rusia y en la que participa toda una red de sitios web que pretenden parecer auténticos, cuyos ataques se centran en Ucrania, así como en las elecciones al Parlamento Europeo.
Canales afines al estado
Si seguimos descendiendo aún más hacia la zona gris del submundo FIMI de Rusia, nos encontramos con la capa inferior de los canales FIMI afines al estado. Estas fuentes no pueden atribuirse directamente al control o la financiación del estado con la evidencia de la que disponemos actualmente. Sin embargo, la combinación de indicadores técnicos y de comportamiento (p. ej., estructura compartida o modelos de amplificación sistemática de las mismas narrativas de desinformación) muestran sólidos patrones repetitivos de convergencia con otras partes conocidas y ya atribuidas a la infraestructura FIMI de Rusia.
Los canales alineados con el estado, como cuentas de redes sociales, blogs o sitios web que tratan de hacerse pasar por otros medios, han ocupado un lugar destacado en las operaciones de influencia rusas que se han destapado recientemente, como Falsa Fachada y Portal Kombat, entre otros.
A la espera de que se obtengan más pruebas, siguen sin ser atribuidas a un agente estatal (p. ej., el Kremlin), si bien todavía juegan un papel sistémico en las operaciones de FIMI y forman parte integrante de la infraestructura FIMI de Rusia.

El conocimiento es poder
Elaborar un esquema de los agentes de desinformación basándose en su afinidad con el Kremlin es más que un ejercicio de clasificación; es esencial para comprender la manera en que funciona la maquinaria de manipulación rusa.
Cuanto más precisos seamos a la hora de comprender la estructura y función de esta infraestructura, mejor preparados estaremos para hacerle frente. Así que no se deje engañar: sumérjase de lleno en el tercer informe de FIMI del SEAE.