Navegando con pabellón falso: la «flota clandestina» de Moscú se enfrenta a la determinación de Europa
Las interceptaciones de petroleros que incumplen las sanciones han desencadenado una nueva ola de desinformación por parte del Kremlin.
El reciente aumento de las narrativas manipuladoras sobre la «flota clandestina» rusa sugiere que al Kremlin le preocupa cada vez más su capacidad para eludir las sanciones europeas sobre la exportación de petróleo ruso.
El Kremlin, además de utilizar petroleros que navegan con pabellón falso para transportar petróleo ruso al extranjero, utiliza afirmaciones falsas impulsadas por su maquinaria de manipulación de información e injerencia por parte de agentes extranjeros (FIMI) para desviar la atención de esta práctica. La FIMI se utiliza como parte del conjunto de herramientas estratégicas de los dirigentes rusos en su confrontación híbrida con Occidente.
Nerviosismo creciente
El creciente nerviosismo de Moscú tiene que ver con la próxima ronda de sanciones de la UE contra Rusia a raíz de su invasión ilegal de Ucrania. Durante la preparación de estas medidas, la denominada «flota clandestina» de Rusia ha sido objeto de un mayor escrutinio.
La «flota clandestina» está formada por cientos de petroleros antiguos que enarbolan pabellones falsos para eludir las sanciones de la UE. Los petroleros, cuya propiedad se ha ocultado deliberadamente, transportan de manera ilegal petróleo ruso y otras mercancías a compradores como China y la India; algunos también transportan carga militar o cereales y bienes culturales robados en Ucrania.
En diciembre, los Estados miembros de la UE impusieron medidas restrictivas a 41 buques, con lo que el número de petroleros sancionados asciende a casi 600. Se está debatiendo la manera de reforzar el régimen de sanciones contra la «flota clandestina» en la próxima ronda de sanciones, la vigésima, cuya adopción está prevista para finales de este mes.
Del Báltico al Mediterráneo
El reciente aumento de las interceptaciones de petroleros sospechosos de incumplir las sanciones en el mar del Norte y el Mediterráneo también ha aumentado el malestar de Moscú.
A finales de enero, la marina francesa interceptó el petrolero «Grinch» en el Mediterráneo occidental, que al parecer había zarpado del puerto ruso de Murmansk con pabellón de las Comoras. Estas interceptaciones cada vez más frecuentes han desencadenado una serie de narrativas falsas en el ecosistema FIMI pro-Kremlin, que enmarcan los esfuerzos europeos por inspeccionar, detener o interceptar petroleros en el Báltico y el mar del Norte como un bloqueo naval de facto, es decir, una confrontación armada bajo el pretexto de la aplicación de la ley.
Un medio de comunicación proclamó tras la interceptación del «Grinch» que las medidas europeas contra el incumplimiento de las sanciones por parte de Rusia habían alcanzado la fase de «piratería».
Esta narrativa es completamente falsa: las medidas de la UE contra la «flota clandestina» son de carácter defensivo y se ajustan plenamente al derecho internacional del mar.
Amenazas a la UE
Al mismo tiempo que se condenaba la supuesta ilegalidad de la acción de la UE contra la «flota clandestina», los mensajes disuasorios se hacían cada vez más explícitos en el entorno informativo pro-Kremlin.
Algunos artículos especulaban sobre respuestas asimétricas de Rusia, como represalias contra el transporte marítimo occidental o las infraestructuras submarinas, en particular los cables de internet frente situados a la altura de las Islas Británicas. Esta retórica se utilizó para advertir de que una presión continuada por parte de Europa podría provocar una mayor perturbación y caos en el comercio mundial.
Otro artículo afirmaba que los «desórdenes» eran inminentes en el mar Báltico y que un acuerdo de paz entre Ucrania y Rusia «en modo alguno» implicaría la paz entre Rusia y la UE. Pero la UE no está en guerra con Rusia, ni pretende fomentar los desórdenes en el Báltico, cuya mayoría de Estados costeros son, evidentemente, miembros de la UE.
Algunos mensajes fueron aún más lejos, y proclamaron que, de hecho, la OTAN estaba ensayando un bloqueo naval total del mar Báltico, en particular del enclave ruso de Kaliningrado, lo que convertiría a la región en una posible zona de guerra. Esto carece por completo de fundamento: ni la UE ni la OTAN están preparando un bloqueo del Báltico, ni tienen previsto atacar a Rusia. No hay pruebas de ningún intento de bloquear Kaliningrado.
De los vertidos de petróleo a las amenazas híbridas en el mar
El 26 de enero, catorce Estados costeros del mar Báltico y del mar del Norte publicaron una carta en la que anunciaban un planteamiento más firme para la interceptación de buques sospechosos de formar parte de la «flota clandestina» de Rusia.
La preocupación de estos países no se centraba únicamente en la capacidad de Moscú para eludir las sanciones de la UE y alimentar su guerra de agresión contra Ucrania con los ingresos del petróleo, sino también en los posibles riesgos medioambientales que suponen los petroleros obsoletos que operan con una cobertura de seguro deficiente.
Además, se sospecha que la «flota clandestina» de Rusia también sirve como plataforma de lanzamiento de ataques con drones y se utiliza para llevar a cabo actividades de vigilancia contra los miembros bálticos de la UE, el contrabando de armas y otras mercancías ilegales, y para cortar cables submarinos esenciales.
La «respuesta dura» de Rusia
El Kremlin respondió a la carta con mensajes aún más histéricos. En uno de ellos se citaba a un analista que afirmaba que se trataba de un «ultimátum» con consecuencias militares, que legitimaba de hecho un bloqueo naval completo de las principales rutas de exportación a través del Báltico, una medida que acarrearía «un grave conflicto», ya que Rusia está preparando una «respuesta dura». «Mientras la UE fantasea con apoderarse de los petroleros, Rusia responderá de forma simétrica, según nos aseguran fuentes internas», concluía.
Los mensajes beligerantes de Moscú sugieren que las medidas europeas contra la «flota clandestina» están surtiendo efecto. Dado que su ejército está totalmente ocupado en su guerra ilegal de agresión contra Ucrania, el Kremlin está recurriendo a la única herramienta híbrida que considera que le proporciona una ventaja estratégica: la desinformación. Los dirigentes rusos están reaccionando a los esfuerzos de la UE por atenuar el peligro de la «flota clandestina» con afirmaciones falsas, negaciones y exageraciones.
No se deje engañar.