80 años de Auschwitz: el uso manipulador que hace el Kremlin del Holocausto

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No hace mucho, en concreto el 27 de enero de 2025, el mundo conmemoró el 80 aniversario de la liberación de Auschwitz por parte del Ejército Rojo en 1945. No hubo ninguna delegación rusa presente en la celebración. ¿Por qué? Porque desde que Rusia inició la invasión a gran escala no provocada e ilegal de Ucrania en febrero de 2022, el Museo de Auschwitz-Birkenau se ha negado a invitar al país agresor a la conmemoración anual y ha denunciado su guerra contra Ucrania tildándola de «atrocidad».

Como es habitual, el Kremlin y los portavoces de su propaganda se han sacado de la manga una explicación para justificar la ausencia de Rusia en el aniversario de la liberación de Auschwitz: la rusofobia occidental y su revisionismo histórico, así como el resurgimiento del nazismo en la UE y Ucrania. De hecho, Moscú ha estado usando la «carta del nazismo» durante toda la guerra para difamar a cualquiera que se oponga al imperialismo ruso. Recientemente, Rusia ha empleado la misma táctica para menospreciar y ridiculizar a la Unión Europea en el marco de las negociaciones de paz en Ucrania.

Los temas de conversación estándares del Kremlin acerca del Holocausto

El Kremlin asegura que Occidente no respeta la contribución de la Unión Soviética a la victoria sobre los nazis y que intenta que las acciones heroicas de Rusia queden en el olvido. Moscú promueve la ilusión de que Rusia es la única heredera real de la URSS y, por lo tanto, la gloria del Ejército Rojo solo queda reservada a los rusos. En realidad, el Ejército Rojo estaba formado por militares de diversas nacionalidades anexionadas u ocupadas por la Unión Soviética.

En particular, alrededor de 7 millones de ucranianos lucharon en el Ejército Rojo, lo que supone cerca del 50 % de las tropas soviéticas que combatieron contra los nazis en la formación militar Frente Suroeste. La matanza y destrucción fue especialmente cruda en varias regiones de Ucrania, donde la mayoría de ciudades quedaron devastadas. Por lo tanto, asegurar que Rusia luchó en solitario contra Hitler no solo es una ofensa a la memoria de las víctimas del nazismo, sino también una descarada imprecisión histórica.

En la versión distorsionada de la historia contada por el Kremlin, al no invitar a Rusia, lo que Occidente pretende es borrar la memoria histórica de las víctimas del Holocausto. Moscú describe la decisión como un insulto a las víctimas del Holocausto. El Kremlin intenta reivindicar que al invitar al «nazi» de Zelenski a la conmemoración de Auschwitz en lugar de a Rusia, Polonia cometió «blasfemia» y está promoviendo la «ideología neonazi», otra de sus falsas narrativas centradas en difamar a las voces críticas con el Kremlin.

Todas estas afirmaciones son tan predecibles como falsas.

Putin cambia las reglas del juego

Aunque ha habido mucho ruido durante largo tiempo, la retórica nazi acusatoria de Rusia se ha elevado a niveles todavía mayores. Putin usó el 80 aniversario de la liberación de Auschwitz para llevar el juego de la retórica más allá de los temas de conversación estándares del Kremlin.

El presidente ruso comenzó denominando a los ciudadanos rusos «descendientes directos de la generación victoriosa» que liberó Auschwitz, en una clara negación del papel de los no rusos en el Ejército Rojo, incluidos los ucranianos, quienes conformaron la mayoría de las unidades que liberaron Auschwitz.

Después, sacó su recurrente narrativa de desinformación acerca del supuesto resurgimiento de la «ideología nazi en Occidente» al decir que Rusia está en contra de «cualquier intento de alterar el juicio legal o moral emitido sobre los nazis».

Al poner la inexistente «rusofobia» (un supuesto odio irracional hacia todo lo ruso) a la altura de las ideologías demasiado reales y odiosas del antisemitismo y el racismo, y nada menos que en el Día de la Memoria del Holocausto, Putin intenta retratar a los rusos actuales como víctimas de la misma perversidad del «Occidente nazi» de la que fueron víctimas los judíos durante la Segunda Guerra Mundial. Se trata de un intento vergonzoso de sacar provecho del victimismo, una de las tácticas más manidas de Moscú para invertir los roles de víctima y agresor, mientras elude la responsabilidad de haber iniciado una guerra a gran escala contra Ucrania.

Revisionismo histórico

De acuerdo con el Kremlin, todo debate acerca del Holocausto tiene que incluir dos elementos: (1) un reconocimiento al esfuerzo bélico de los soviéticos y sus abrumadoras pérdidas en la Segunda Guerra Mundial, y (2) una denuncia al régimen «neonazi» de Kiev. Quienquiera que no esté de acuerdo con esta manipulación será acusado de «revisionismo histórico» y de intento de «blanquear a los nazis».

En enero, la portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, Maria Zajárova, conocida por sus pomposas declaraciones, hizo una serie de comentarios altisonantes sobre la negativa del Museo de Auschwitz a invitar a la delegación rusa al 80 aniversario de la conmemoración de la liberación del campo de concentración. Difundió narrativas pro-Kremlin clave para apartar el foco de las verdaderas razones por las que Rusia no fue invitada al evento y, como era de esperar, esto incluyó acusar a Kiev y a cualquiera que apoye a Ucrania de ser «nazi».

Zajárova aseguró que, aparentemente, los europeos habían insultado la memoria tanto de los héroes caídos del Ejército Rojo como de las víctimas del Holocausto. No se trataba «solo de rusofobia», tal y como señaló, sino de una «versión atroz de la misma segregación que condujo al nazismo y al fascismo, solo que envuelta en palabras bonitas y actuales».

En posteriores declaraciones, Zajárova aseveró, faltando a la verdad, que «Occidente había borrado en un instante la memoria de las víctimas del Holocausto». Sin embargo, un análisis rápido de los medios internacionales demuestra lo contrario: el 80 aniversario de la liberación se convirtió en noticia al publicarse en multitud de medios de comunicación de todo el mundo; es decir, sí se respetó la memoria.

Invente una mentira, repítala y deje que se difunda

Zajárova repitió el bulo de que el rabino mayor de Polonia, Michael Schudrich, había llamado a Zelenski «dictador que había domado a los nazis y los tenía comiendo de su mano». Esta publicación, cuyo contenido era manipulativo y se había sacado totalmente de la manga, apareció por primera vez en diversos canales «patrióticos» rusos de Telegram y, tras la declaración de Zajárova, algunos medios de comunicación omnipresentes del Kremlin la amplificaron y divulgaron entre una audiencia más amplia en la mayoría de lenguas del mundo. Este mecanismo de difusión de desinformación sigue el patrón que hemos identificado en nuestro Tercer informe sobre las amenazas de manipulación de información e injerencia por parte de agentes extranjeros (FIMI).

Cuestionar el significado del Holocausto

La distorsión y desinformación no acabó ahí. Según el propagandista pro-Kremlin Serguéi Markov, «los europeos habían organizado un Holocausto de judíos y un genocidio de rusos, y todas las naciones europeas apoyaron activamente a los alemanes»; además, el formato actual de la conmemoración de Auschwitz «muestra que Europa esta moralmente preparada para organizar un nuevo genocidio».

Esta narrativa se basa en un concepto ideológico del Kremlin, introducido en 2020, de un supuesto «genocidio del pueblo soviético», que presenta a la «población soviética» como la principal víctima de los crímenes nazis y a Rusia como el verdadero sucesor de la Unión Soviética. En este contexto, Moscú comenzó a exigir a Alemania que reconociera como genocidio los asesinatos en masa de ciudadanos soviéticos cometidos por los nazis, entre ellos, en la batalla de Leningrado.

Al mismo tiempo, el Kremlin comenzó a cuestionar el significado del Holocausto como genocidio de judíos europeos, exigiendo que no se «redujera exclusivamente a una descripción de las atrocidades nazis contra la población judía», sino que más bien se viera como parte de un «genocidio mucho mayor de la población soviética».

Los objetivos ideológicos del Kremlin

Esto muestra claramente que el Kremlin quiere explotar el Holocausto para sus propios objetivos ideológicos, inventándose que la población rusa está enfrentándose hoy a las mismas amenazas que durante la Segunda Guerra Mundial, cuando el «malvado Occidente nazi» llevó a cabo un «genocidio» contra los rusos. Conforme a esta narrativa, Occidente, y en particular la UE, se habría convertido supuestamente de nuevo en «nazi» y estaría respaldando el «genocidio» del régimen neonazi de Kiev en el Dombás.

Piotr Cywiński, Director del Museo de Auschwitz-Birkenau, señaló que en el museo no tienen cabida quienes acusen a Ucrania de nazismo y crean que Occidente está amenazando a Rusia con otro holocausto. Esa es la verdadera razón.

Cláusula de exención de responsabilidad

Los casos de la base de datos de EUvsDisinfo se centran en mensajes del espacio informativo internacional que ofrecen una representación parcial, distorsionada o falsa de la realidad y que difunden mensajes pro-Kremlin claves. Sin embargo, esto no implica necesariamente que un determinado medio esté vinculado al Kremlin o que su línea editorial sea pro-Kremlin, ni que haya pretendido desinformar de forma intencionada. Las publicaciones de EUvsDisinfo no representan la postura oficial de la UE, puesto que la información y las opiniones expresadas se basan en los informes y análisis de los medios de comunicación del Grupo de Trabajo East StratCom.

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