El envenenado cáliz de la paz del Kremlin

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En vísperas de los actos conmemorativos de la Segunda Guerra Mundial, Moscú pretende hacer creer que está comprometido con la paz, culpa a Europa y Ucrania de la agresión rusa e intensifica su revisionismo histórico.

La guerra de agresión ilegal de Rusia contra Ucrania dura ya más de tres años, pero ha sido en las últimas semanas cuando la paz ha pasado a estar en boca de todos. Sobre todo en Washington y Moscú. No cabe duda de que nadie desea más una paz justa y duradera que Kiev. Sin embargo, las maniobras de paz más recientes provienen de Moscú, desde donde, paralelamente y sin fundamento alguno, no se duda en culpar a Ucrania y Europa de la agresión rusa. Estos intentos de manipulación son tan obvios como cínicos.

No obstante, el cinismo es la norma entre los propagadores de desinformación del Kremlin, especialmente ahora que intensifican su actividad de cara a la conmemoración del 80 aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial. Como cabía esperar, Moscú no ha desaprovechado la oportunidad para continuar con sus intentos de revisionismo histórico. Sigue tratando de distorsionar la memoria de la Segunda Guerra Mundial y de relacionar la guerra de agresión de Rusia contra Ucrania con la derrota del nazismo 80 años atrás. Analicemos este asunto más a fondo.

Cuando «alto el fuego» significa otra cosa

En las últimas semanas, Putin, sobre quien, recordemos, pesa una orden de arresto internacional emitida por la Corte Penal Internacional, parece haber descubierto una nueva expresión en el diccionario: «alto el fuego». Sin embargo, todo indica que no ha llegado a encontrar el significado real del concepto. ¿Cómo se explica si no que Ucrania haya sido atacada con misiles y drones rusos después de que Putin anunciase un alto el fuego unilateral durante Pascua?

Una explicación verosímil es que Rusia no está realmente interesada en la paz y siempre encontrará la manera de rechazarla, pero sin perder las apariencias. Principalmente porque la extraña concepción rusa de la paz implica esconderse tras una fachada y poner la paz al servicio de la guerra. A Rusia lo que en realidad le interesa es la guerra, no la paz.

También podríamos estar ante un intento orwelliano de redefinir el concepto de «alto el fuego» para que signifique justo lo contrario: «bombardear a civiles incesantemente y de forma deliberada e indiscriminada». Esto explicaría por qué Rusia habría violado su propio alto el fuego miles de veces, desatando una lluvia de bombas sobre las regiones de Jersón y Nicolaiev y asesinando a civiles en Kiev. Muy lejos de las inmortales contribuciones de Shakespeare al idioma inglés, los intentos de Putin de otorgar nuevos significados a las palabras no son más que argucias y distracciones para disfrazarse de pacificador.

Esta vez es en serio

La farsa del «alto el fuego durante Pascua» parece haber despertado el interés por este tipo de maniobras, ya que Putin ha anunciado una nueva tregua unilateral del 8 al 10 de mayo con motivo de la conmemoración del fin de la Segunda Guerra Mundial. Mientras tanto, las tropas rusas han celebraron la noticia lanzando un ataque con drones sobre Dnipró, que dejó sin vida a una niña de 12 años.

No obstante, el aparato de desinformación pro-Kremlin no ha dudado en pasar a la acción para halagar la noble búsqueda de la paz de su glorioso líder. Algunos han destacado el cuidado paternal que dispensa a los combatientes en la «operación militar especial», mientras que otros se han deshecho en elogios hacia Putin por su disposición a tener gestos de buena voluntad con la desagradecida Ucrania. Pero todos los agentes de la manipulación informativa del Kremlin han coincidido en algo: difamar a Ucrania. Desde acusar al presidente Zelenski de obstaculizar la paz, como ya es habitual, hasta calificar a Ucrania de «terrorista», pasando por culparla de socavar cualquier intento de paz anterior y por preparar excusas para cuando Rusia, inevitablemente, rompa su ficticio «alto el fuego».

Ya está otra vez Europa entrometiéndose en todo

Hablando de excusas, el Kremlin siempre busca a alguien a quien poder culpar de la agresión rusa. La semana pasada, Moscú volvió a poner la mirada sobre Europa. De ahí las afirmaciones absurdas de que la UE está saboteando el acuerdo de paz porque «odia a Rusia», a pesar de que Rusia no representa ninguna amenaza para la seguridad de Europa. Esto último suena especialmente ridículo si tenemos en cuenta que, en horario de máxima audiencia, hay propagandistas rusos que pasan la mayor parte de la tarde amenazando con arrasar Europa con armas nucleares y especulando abiertamente sobre qué Estados europeos serían los siguientes en ser invadidos.

¡Nazis! ¡Nazis por doquier!

A medida que se aproxima el 80 aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial, crece la obsesión de los portavoces de la propaganda del Kremlin por otra palabra. Ha adivinado bien: se trata de «nazi». En artículos anteriores hemos hablado sobre la obsesión rusa por el nazismo y sobre el uso que el Kremlin hace de este término para manipular información. El empleo de este vocablo está ligado a algunos de los ejemplos más flagrantes de revisionismo histórico, como la reivindicación de que Rusia se enfrentó a Hitler en solitario, ignorando el hecho de que 6 millones de ucranianos lucharon contra el nazismo y de que Ucrania fue uno de los principales campos de batalla durante el conflicto bélico.

Rusia lleva al menos una década usando la narrativa de desinformación sobre los nazis con el objetivo de difamar a Ucrania. En la actualidad, en vísperas de los actos conmemorativos, el Kremlin ha estado haciendo todo lo posible para retratar también a Europa como defensora de un «renacimiento del nazismo». En la retorcida fantasía del Kremlin, Europa es la que desvirtúa la historia, profana la memoria de las víctimas del Holocausto y hace apología del nazismo en Ucrania. Y, cómo no, que Europa se niegue a dar crédito al espectáculo propagandístico que Moscú prepara para el 9 de mayo en la Plaza Roja solo revela la «mentalidad fascista» de la UE.

Todas estas afirmaciones son rotundamente falsas, pero ponen de manifiesto una técnica de manipulación informativa muy importante, arraigada en el revisionismo histórico. El Kremlin reescribirá cualquier página de los anales de la historia sin importar cuán burdo sea el resultado, siempre que eso le permita usar la historia como medio para excusar y restarle importancia al actual belicismo de Rusia contra Ucrania.

También bajo nuestro radar de EUvsDisinfo esta semana:

  • Si algo sabemos del ecosistema de desinformación y manipulación de información del Kremlin, es que a Moscú le gusta rescatar viejas mentiras cada cierto tiempo. No es sorprendente entonces que el perverso relato del Kremlin sobre Bucha haya vuelto a aparecer. Rusia ya había intentado monopolizar la agenda internacional para difundir en la ONU mentiras sobre Bucha. A día de hoy, sigue propagando bulos absurdos, como que la masacre de Bucha fue un macabro montaje para justificar la guerra. Que no le engañen. Esta mentira no es más que un intento deliberado de desviar la atención de los crímenes de guerra que Rusia cometió en Bucha y en muchos otros lugares de Ucrania. De hecho, Rusia ha mentido sistemáticamente sobre lo ocurrido en Bucha desde que la estremecedora verdad de los crímenes que cometió allí se hizo pública a nivel mundial. Las pruebas son aplastantes. Hay declaraciones de testigos e imágenes grabadas por drones de las ejecuciones. En las imágenes satelitales puede verse que algunos cuerpos ya yacían en las calles semanas antes de la retirada de Rusia. Ahora Rusia va un paso más allá y usa sus mentiras sobre Bucha para acusar a Ucrania de prolongar la guerra. Esta táctica de manipulación es tan cínica como inmoral.
  • Los abyectos portavoces de la desinformación de Moscú no dudan en esparcir teorías conspirativas, como la que sostiene que agentes prusogermanos están llevando a Polonia al exterminio nuclear. Vayamos por partes. Sugerir la participación en la sombra de un grupo de nombre amenazador y al que se hace referencia de forma muy vaga (en este caso, los «agentes prusogermanos») suele ser un componente clave de cualquier teoría conspirativa. Se puede apreciar algo muy similar en la extraña obsesión del Kremlin con los «anglosajones». Esta teoría, además, juega con la narrativa de «las élites contra el pueblo», usada con frecuencia por el Kremlin para fomentar la desconfianza ciudadana hacia las instituciones. En tercer lugar, hacer esa afirmación implica asumir que Polonia no tiene control alguno sobre su política exterior y de seguridad. Es simple y llanamente falso. Polonia no es un peón de Alemania ni de EE. UU., sino un actor clave de la seguridad europea, sobre todo en su papel como centro logístico para la distribución de la ayuda miliar a Ucrania y como defensor del flanco oriental de la OTAN. Por último, la afirmación siembra asimismo el miedo a un posible «exterminio nuclear», otra táctica de manipulación informativa a la que recurre frecuentemente el Kremlin.
  • Los agentes de la manipulación del Kremlin también han intentado combinar dos de sus tácticas favoritas: difundir teorías descabelladas acerca de «revoluciones de colores» y difamar a los líderes de la UE mediante acusaciones absurdas. En este caso, afirmaron que Kaja Kallas llevó equipos antidisturbios a Moldavia para sofocar las protestas. Esta estrambótica afirmación se produjo en el contexto de la reciente visita de la alta representante y vicepresidenta a Moldavia para mostrar apoyo a la senda de adhesión a la UE de su país. Las acusaciones pro-Kremlin tergiversaron flagrantemente la naturaleza del apoyo brindado. La UE suministró chalecos antibalas, cascos de protección, vehículos especiales, software y equipos de comunicación a la Policía Nacional de Moldavia, con el objetivo de reforzar la seguridad del país. Vincular este apoyo de la UE con acusaciones infundadas de instigar «revoluciones de colores» es una acción deliberada para engañar y manipular. Y no es casual. Durante toda su trayectoria de aproximación a la UE, Moldavia ha estado constantemente en el punto de mira de la desinformación del Kremlin. No se deje engañar.

Cláusula de exención de responsabilidad

Los casos de la base de datos de EUvsDisinfo se centran en mensajes del espacio informativo internacional que ofrecen una representación parcial, distorsionada o falsa de la realidad y que difunden mensajes pro-Kremlin claves. Sin embargo, esto no implica necesariamente que un determinado medio esté vinculado al Kremlin o que su línea editorial sea pro-Kremlin, ni que haya pretendido desinformar de forma intencionada. Las publicaciones de EUvsDisinfo no representan la postura oficial de la UE, puesto que la información y las opiniones expresadas se basan en los informes y análisis de los medios de comunicación del Grupo de Trabajo East StratCom.

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