La manipulación de la información e injerencia por parte de agentes extranjeros (FIMI) al detalle
Tanques y misiles ya no son el arma principal utilizada para atacar a las sociedades democráticas. La manipulación de la información e injerencia por parte de agentes extranjeros (FIMI, por sus siglas en inglés) se ha convertido en uno de los retos definitorios de la seguridad y la política exterior de la década de 2020, junto con otras amenazas híbridas. Esta expresión quizá parezca un tecnicismo, pero no representa en absoluto una amenaza abstracta, ya que alude a los esfuerzos coordinados que hacen los regímenes autoritarios para distorsionar el debate público, influir en las elecciones y sembrar la desconfianza en las instituciones democráticas.
En este artículo se explica qué es la FIMI, en qué se diferencia de la desinformación, cómo es utilizada por actores maliciosos para influir en las sociedades occidentales y manipularlas, y por qué entender cómo funciona es vital para la resiliencia democrática.
¿Qué es la FIMI?
La UE define la FIMI como un comportamiento coordinado y engañoso por parte de actores extranjeros concebido para manipular el entorno informativo de otro Estado. En pocas palabras:
La expresión FIMI alude a campañas extranjeras, hostiles y encubiertas que intentan manipular las opiniones, creencias o temores de las personas sin que estas lo adviertan.
Sus principales componentes son:
- Origen extranjero
La operación está dirigida por actores (a menudo un Estado o una organización afiliada al Estado) ajenos a la sociedad destinataria. La inteligencia militar rusa, las redes de medios de comunicación estatales chinas o las ciberunidades iraníes caben en esta categoría. - Manipulación del espacio informativo
El blanco de las campañas de FIMI son los medios de comunicación, las redes sociales, las aplicaciones de mensajería, los motores de búsqueda y las comunidades en línea. Mezclan contenidos reales con historias ficticias, discursos engañosos, filtraciones selectivas y llamadas a la emoción. - Métodos engañosos
Estas campañas recurren a cuentas falsas, bots, organizaciones tapadera, financiación encubierta, medios de comunicación interpuestos, magnificación distorsionada y, con cada vez más frecuencia, contenido generado por inteligencia artificial (IA). - Propósito manipulador
Su objetivo no es simplemente difundir falsedades, sino influir en las elecciones, la política, la opinión pública y la cohesión social. Las operaciones de FIMI son una herramienta de competición geopolítica y guerra híbrida.
La lucha contra la FIMI no menoscaba la libertad de expresión, sino que la protege
Es importante destacar que los esfuerzos para contrarrestar la FIMI no pretenden censurar a ninguna persona ni su opinión particular. En las democracias liberales, todo el mundo tiene derecho a opinar, incluso si sus opiniones son objetivamente incorrectas o políticamente controvertidas. La duda surge únicamente cuando existe una acción coordinada, engañosa y manipuladora de origen extranjero que busca distorsionar el debate público o socavar los procesos democráticos. Hacer frente a la FIMI consiste en abordar el «cómo» (las tácticas manipuladoras y la infraestructura que utilizan para ello los Estados hostiles) en lugar del «qué» (el discurso particular).
En qué se diferencia la FIMI de la desinformación
Aunque a menudo se utilizan indistintamente en el debate público, desinformación y FIMI no son lo mismo. La expresión «desinformación» ha dominado el debate público durante años. El problema es que es a la vez demasiado amplia, puesto que abarca desde la publicidad engañosa de productos sanitarios destinada a aumentar las ventas hasta la manipulación a nivel estatal, y demasiado estrecha, ya que alude únicamente al contenido engañoso.
La manipulación de la información va mucho más allá e incluye, por ejemplo, la amplificación de información genuina y la censura. Por eso los gobiernos, los investigadores y las agencias de seguridad recurren cada vez más al concepto de FIMI para denominar con exactitud las amenazas externas de nivel estatal en el espacio informativo. Estas campañas dirigidas por actores extranjeros hostiles combinan tácticas subrepticias, como la manipulación emocional, contenidos generados por IA, la coordinación entre plataformas y la supresión de información. En cuanto a la metodología, la FIMI se basa sobre todo en la observación de los comportamientos, antes que en el mero contenido o los discursos.
Desinformación: se refiere a contenido falso o engañoso creado o compartido a sabiendas. Cualquiera puede producirlo, tanto en el mismo país como en otros, ya sea un Estado, una organización o una persona.
FIMI: describe un comportamiento manipulador coordinado por parte de actores extranjeros que utilizan métodos engañosos para influir en el entorno informativo de otra sociedad.
Esta es la diferencia fundamental:
- La desinformación se limita al contenido.
- La FIMI se concentra en el actor y su comportamiento.
Esto significa que las campañas de FIMI pueden incluir hechos reales narrados de forma engañosa, discursos que amplifican agravios existentes o contenido que, aunque técnicamente no sea falso, se exagera mediante un lenguaje cargado de emotividad. La FIMI utiliza la manipulación.
Este cambio conceptual es importante porque los gobiernos democráticos no pueden contrarrestar estas amenazas simplemente verificando los datos, sino que deben conocer las redes, los métodos, la financiación y la intención estratégica que hay detrás de las campañas.
Actores hostiles
En el centro de la preocupación mundial se encuentra Rusia, cuyas operaciones de información tienen como blanco a Europa y América del Norte desde hace más de una década. Rusia también fue pionera en muchas de las técnicas de manipulación en línea que definen el panorama actual de la FIMI, desde granjas de trols y redes de bots hasta sofisticadas estratagemas discursivas.
Es fundamental señalar que Rusia ha invertido, y sigue invirtiendo, miles de millones de euros en estas operaciones de influencia, en las que prioriza la propaganda y la desestabilización geopolítica, incluso cuando su propia infraestructura interna se deteriora y amplios segmentos de su población se enfrentan a una pobreza persistente y al declive de su nivel de vida.
El objetivo de la FIMI rusa es erosionar la confianza en las instituciones democráticas extranjeras al tiempo que refuerza la posición estratégica del Kremlin inclinando las percepciones a su favor. En esencia, pretende fracturar la unidad de Occidente, amplificar las tensiones sociales y crear un entorno informativo en el que el discurso de Moscú parezca creíble y sus acciones inevitables.
China es otro actor complejo en el ámbito de la FIMI. Utiliza una amplia combinación de tácticas que va desde la difusión de discursos conspirativos hasta la intimidación y el silenciamiento de las voces críticas en otros países mediante la supresión transnacional de la información. Estos métodos suelen funcionar en tándem y pueden vincularse con otras formas de injerencia, como la presión económica, la intimidación legal o los ciberataques.
Los esfuerzos de China y Rusia en materia de FIMI, así como su cooperación y sinergias en este ámbito, suponen un desafío para las sociedades democráticas.
Cómo utiliza Rusia la FIMI contra las sociedades occidentales
Rusia es el usuario más prolífico de la FIMI contra objetivos europeos y norteamericanos. Su moderna doctrina de guerra de la información considera el espacio informativo como un campo de batalla donde se puede manipular la opinión pública mucho antes de que comience cualquier conflicto físico.
Las campañas de FIMI rusas suelen perseguir cuatro objetivos estratégicos:
- Socavar la confianza en las instituciones democráticas
El Kremlin promueve discursos que intentan desacreditar las elecciones democráticas, los gobiernos, los medios de comunicación, las instituciones del Estado de derecho e incluso a los expertos científicos. El objetivo es confundir a los ciudadanos y convencerlos de que los procesos democráticos son ineficaces o corruptos. - Polarizar las sociedades
Rusia encuentra los puntos de conflicto existentes, como la inmigración, los derechos LGBTQ+, la salud pública, las medidas climáticas o la desigualdad, y amplifica las voces más extremas para dividir a las sociedades desde dentro y promover la cultura del conflicto en lugar del debate. - Debilitar el apoyo a Ucrania y a las sanciones
Rusia difunde narrativas que cuestionan el valor de la ayuda militar, exageran el coste de las sanciones o retratan a Ucrania como un país corrupto o en crisis. - Erosión de la confianza en la UE y la OTAN
El Kremlin presenta sistemáticamente a estas instituciones como débiles, agresivas, disfuncionales o subordinadas a élites siniestras. Su objetivo es debilitar la unidad transatlántica y reducir la resistencia a las ambiciones geopolíticas e imperialistas de Rusia.
Herramientas y tácticas de la FIMI moderna
Las campañas contemporáneas de FIMI rusas utilizan un amplio ecosistema de activos:
Canales oficiales del Estado
Las instituciones gubernamentales, los ministerios y las misiones diplomáticas rusas difunden constantemente los mensajes del Kremlin por medio de comunicados oficiales, ruedas de prensa y cuentas en las redes sociales. Estos mensajes describen a grandes rasgos los hechos y les confieren una apariencia de legitimidad que posteriormente pueden amplificar los medios de comunicación estatales, los medios afines y las redes coordinadas en Internet.
Redes de medios controladas por el Estado
Canales como RT y Sputnik, junto con sus innumerables espejos, difunden discursos favorables al Kremlin en docenas de idiomas. Incluso allí donde están prohibidos, su contenido circula gracias a influencers afines y plataformas alternativas.
Sitios web proxy y medios «independientes»
Rusia mantiene redes de sitios web de noticias pseudolocales, revistas en línea y grupos de reflexión diseñados para parecer occidentales, pero que en realidad se crean para reciclar los mensajes del Kremlin. Su propósito es dar a la propaganda una apariencia de autenticidad.
Manipulación de las redes sociales a gran escala
Las redes de bots, las granjas de trols y las cuentas falsas coordinadas crean tendencias artificiales, inundan las redes con hashtags, suplantan la identidad de personas y difunden narrativas divisivas. Estas redes se utilizan a menudo para hacer que ciertos fenómenos parezcan mucho más importantes en las redes sociales de lo que realmente son. Lo hacen promoviendo artificialmente la interacción mediante el uso masivo de «Me gusta», publicaciones compartidas y comentarios.
Contenido generado por IA y deepfakes
En la actualidad los medios sintéticos son parte fundamental de la estrategia rusa. Los vídeos producidos por IA suplantan a políticos, crean vídeos de noticias falsas y fabrican «pruebas» que son difíciles de verificar para los usuarios comunes. De este modo se acelera la velocidad, el volumen y la verosimilitud de las operaciones de influencia.
Coordinación híbrida con otras herramientas de influencia
La FIMI suele combinarse con:
- Ciberataques
- Filtraciones programadas para tener un efecto político
- Financiación política encubierta
- Uso de redes de la diáspora o religiosas
- Apoyo a grupos extremistas o antisistema
- Ataques híbridos que suelen combinar el sabotaje digital, la intimidación o las tácticas de presión con campañas coordinadas de FIMI en el espacio informativo
- Actos de intimidación o violencia física
Este diseño híbrido hace que las campañas sean más duraderas, eficaces y difíciles de detectar.
Ejemplos reales
Analistas y gobiernos han confirmado la existencia de numerosas campañas rusas de FIMI de gran repercusión:
- En las elecciones europeas, como las operaciones que se observaron durante las elecciones al Parlamento Europeo de 2024.
- En Moldavia, donde Rusia utilizó partidos políticos, redes religiosas, manipulación en redes sociales y desinformación para alejar al país de la UE.
- Campañas mundiales para debilitar el apoyo a Ucrania empleando medios de comunicación encubiertos, sitios web falsos generados por IA, influencers afines al Kremlin en las redes sociales, redes de bots y vídeos deepfake.
Cada caso muestra el mismo patrón: un comportamiento coordinado, engañoso y dictado desde el extranjero concebido para alterar los resultados políticos.
Cómo pueden responder las democracias
Una respuesta integral a la FIMI suele incluir:
- Entender la amenaza: detectar y denunciar
Las unidades de seguimiento, como EUvsDisinfo, los centros cibernéticos nacionales y los investigadores de la sociedad civil, desempeñan un papel crucial a la hora de identificar operaciones de FIMI y hacerlas públicas. - Protegernos lo mejor posible: fomentar la resiliencia
Aumentar la concienciación sobre la magnitud de la amenaza, impartir formación a periodistas y organizaciones de la sociedad civil y herramientas educativas a los ciudadanos, apoyar a los medios de comunicación independientes e integrar la alfabetización mediática en todos los programas escolares contribuye a crear una sociedad más difícil de manipular. - Velar por la igualdad de condiciones: regulación
Las normas sobre publicidad política, los requisitos para identificar los medios controlados por el Estado, la transparencia en cuanto a los contenidos generados por IA, así como exigir que las plataformas rindan cuentas, ayudan a reducir el margen que permite actuar a la injerencia encubierta. - Lograr que sea lo más difícil y costoso posible para los autores: medidas diplomáticas y de seguridad
La exposición pública y la denuncia política, las sanciones, el enjuiciamiento por actividades ilegales y la respuesta contra las amenazas híbridas suponen un coste para los actores extranjeros que llevan a cabo operaciones de FIMI. La colaboración con países afines, tanto de forma directa como multilateral a través de foros como el Mecanismo de Respuesta Rápida del G7, es clave para desarrollar y ejecutar respuestas coordinadas y colectivas a las amenazas asimétricas que plantea la FIMI.
Conclusión
La FIMI representa la evolución de la propaganda moderna, una forma coordinada y tecnológicamente mejorada de injerencia por parte de agentes extranjeros cuyo blanco son los cimientos mismos de las sociedades democráticas. Mientras que la desinformación propaga información falsa, la FIMI nos permite ver la estrategia más amplia: las redes, las intenciones y los comportamientos que impulsan las campañas de influencia hostiles.