Telegram y el auge de su influencia sin filtros: un dilema para la UE

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Desde su creación en 2013, Telegram ha pasado de ser una aplicación de mensajería minoritaria a convertirse en una de las plataformas digitales más influyentes del mundo, cuya creciente presencia en la Unión Europea plantea desafíos urgentes. La plataforma, elogiada por su funcionalidad y el grado de libertad que ofrece, pero señalada por su escasa moderación y sus vínculos con Rusia, se utiliza cada vez más para campañas maliciosas: desde conspiraciones antivacunas y terraplanistas a desinformación y actividades ilícitas. En consecuencia, su crecimiento descontrolado pone a prueba el espacio informativo y los marcos de gobernanza digital de la UE. En este artículo analizaremos, a partir de datos de toda la UE y de la experiencia ucraniana, cómo Telegram se ha convertido en un canal clave de desinformación en el espacio informativo europeo y por qué resulta necesario supervisar su actividad.

El ascenso de Telegram y el reto de su supervisión en la UE

Telegram ha experimentado un rápido crecimiento en la última década: de 35 millones de usuarios mensuales activos en 2014 a 1 000 millones en 2025.

Imagen 1: Usuarios activos mensuales de Telegram por año

Fuente: Demandsage

Varios factores explican este significativo crecimiento. En primer lugar, Telegram es una plataforma versátil que ofrece comunicación privada, interacción en grupos y acceso a contenido a través de canales públicos. Su legitimidad se ha visto reforzada por destacadas personalidades que la utilizan, entre ellas, personajes políticos como el presidente francés Emmanuel Macron, instituciones como la Comisión Europea, medios como Euronews y POLITICO Europe, así como organizaciones no gubernamentales como Amnistía Internacional y Greenpeace.

Muchos usuarios también perciben Telegram como una plataforma segura, aunque en realidad su arquitectura carece de cifrado de extremo a extremo por defecto, almacena las claves en sus servidores y se basa en MTProto, un protocolo que ha sido menos auditado que otros; todo ello la convierte en una aplicación menos segura que Signal o WhatsApp. A esto se suma que el anonimato de los usuarios, la escasa moderación de contenidos en comparación con plataformas como Facebook o YouTube, y la limitada cooperación con las autoridades —a pesar de algunos cambios recientes— están convirtiendo a Telegram en una plataforma atractiva para actores maliciosos. De hecho, la aplicación se ha consolidado como un espacio de proliferación de campañas de desinformación, tráfico de drogas y otras actividades ilícitas. Según una estimación, las estafas en Telegram aumentaron más de un 2 000 % entre noviembre de 2024 y enero de 2025.

Además, la popularidad de Telegram se apoya en la figura y en la imagen de disidente de uno de sus fundadores, Pável Dúrov.

Imagen 2: Dúrov presume en Telegram de defender la «libertad de expresión». Fuente: canal de Telegram de Dúrov

La estrategia de marketing de Dúrov se vertebra en tres ejes principales. En primer lugar, Dúrov se presenta a sí mismo como defensor de la democracia y la libertad de expresión, y utiliza estos temas para definir la identidad de Telegram y reforzar su atractivo público. Dúrov afirma de manera reiterada que Telegram ofrece acceso a toda la información, incluida la desinformación que en ocasiones coincide con los intereses de Rusia. Además, al mismo tiempo que cultiva una imagen enigmática entre los usuarios comunes, ha buscado ampliar su proyección personal para captar nuevos públicos concediendo entrevistas, entre ellas con el comentarista político conservador Tucker Carlson.

En segundo lugar, Telegram se ha promocionado como una alternativa segura, innovadora y con estilo frente a aplicaciones más extendidas como WhatsApp o Facebook Messenger. Esta estrategia se apoya en un discurso de confrontación con respecto a Meta, que le permite difundir acusaciones relativas a la vigilancia o a prácticas de datos poco éticas, y retratar a Telegram como el único y verdadero defensor de la privacidad y la libertad de los usuarios.

Por último, durante buena parte de su existencia, Telegram se ha presentado a sí misma como una iniciativa no comercial (puesto que utiliza un dominio «.org» en lugar de «.com») y como una plataforma que antepone la privacidad (Dúrov ha hecho hincapié en su independencia y su disposición a operar con pérdidas). Sin embargo, desde finales de 2024, Telegram ha apostado más por una monetización moderada, considerada necesaria para su sostenibilidad, mediante la promoción de proyectos de criptomonedas como TON o el lanzamiento de Telegram Premium. En conjunto, estos factores han llevado a Telegram a ser la séptima plataforma más utilizada del mundo.

Plataformas más utilizadas a escala mundial (mayo de 2025)

Imagen 3: Plataformas más utilizadas a escala mundial (mayo de 2025)

Fuente: Exploding topics

En la UE, Telegram ha experimentado un crecimiento similar. La plataforma es especialmente popular en España, donde el 32 % de los encuestados en una consulta en línea afirmaron usarla de forma habitual. En Italia, el porcentaje fue del 29 % y Alemania, del 16 %. En Francia, Países Bajos, Finlandia, Suecia y Polonia, afirmaron utilizarla entre un 10 y un 13 % de los encuestados.

Imagen 4: ¿Quién utiliza Telegram? Porcentaje de encuestados que utilizan la mensajería instantánea de Telegram de forma habitual. De 1 000 a 5 000 encuestados (entre 18 y 64 años) por país. De julio de 2023 a junio de 2024

Fuente: Statista

En febrero de 2024, Telegram declaró tener 41 millones de usuarios activos mensuales en toda la UE. Sin embargo, este dato ha sido retirado de su página y actualmente solo puede consultarse mediante web archive (el enlace puede tardar en abrirse).

A fecha de junio de 2025, en la página web de Telegram se afirma con un lenguaje ambiguo que solo algunos elementos «no esenciales» de su servicio podrían considerarse «plataformas en línea» según la normativa de la UE, y que la cifra de usuarios activos de esos elementos en el territorio de la UE es «considerablemente inferior a los 45 millones». Sin embargo, no ofrece una cifra concreta. La falta de transparencia de Telegram respecto a las estadísticas de usuarios y la definición de sus servicios podría responder a una estrategia destinada a eludir la clasificación como plataforma en línea de muy gran tamaño (VLOP) según el Reglamento de Servicios Digitales (DSA) de la UE. La condición de VLOP, que se aplica a plataformas con más de 45 millones de usuarios en la UE (como, por ejemplo, YouTube y Facebook), entraña obligaciones estrictas en materia de moderación de contenidos, mitigación de riesgos, transparencia y rendición de cuentas. El incumplimiento de dichas obligaciones puede conllevar sanciones de hasta el 6 % de la facturación mundial de la plataforma y, en los casos más graves, la suspensión temporal del servicio.

Imagen 5: Selección de VLOP designadas en la UE a junio de 2025 (según el promedio mensual de usuarios activos en millones)

Fuente: Comisión Europea

Tanto investigadores como organismos reguladores sospechan que Telegram no informa deliberadamente de su cifra real de usuarios a fin de eludir la normativa de la UE. Un análisis de la revista estadounidense WIRED estima que la base real de usuarios de Telegram en la UE supera probablemente los 50 millones. Esta discrepancia ha motivado la apertura de una investigación por parte de la UE sobre las prácticas de transparencia operativa de la plataforma.

Al evitar ser designada como plataforma en línea de muy gran tamaño, Telegram puede mantener unos controles más laxos y una moderación más permisiva, lo que facilita la difusión de contenidos nocivos. Su opacidad y la posible subestimación deliberada del número de usuarios siguen representando importantes retos regulatorios para la Unión Europea.

Los peligros ocultos de Telegram: cuatro casos prácticos de la Unión Europea

La rápida expansión de Telegram en la Unión Europea ha suscitado gran preocupación, dado su papel en la desinformación y sus repercusiones en los procesos democráticos. Los siguientes casos prácticos de España, Alemania, Francia y Polonia, ilustran distintos desafíos asociados a Telegram.

España: de la desinformación sobre la pandemia a las narrativas pro-Kremlin

Un estudio colaborativo de la Universidad de Granada y la Fundación Maldita ha analizado la actividad de 95 canales públicos de Telegram en español, desde diciembre de 2019 a agosto de 2024. Según sus hallazgos, Telegram fue un foco de desinformación durante la pandemia de la COVID-19 y, tras la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia, muchos de sus canales pasaron a difundir narrativas pro-Kremlin.

Estos canales, denominados «medios alternativos», superaron en visualizaciones a los medios tradicionales, con estrategias como la amplificación recíproca de contenidos y el reenvío de mensajes, métodos que también se han observado en Ucrania.

Imagen 6: Visualizaciones de los canales alternativos y los canales de medios convencionales

Fuente: Universidad de Granada y Fundación Maldita.es

Este crecimiento refuerza las redes de desinformación y a la vez resta credibilidad a las fuentes fiables.

Alemania: alteración del proceso electoral

En febrero de 2025, un informe titulado «Las elecciones federales en el laberinto de la desinformación», publicado por el portal Der Fabulant, reveló que Telegram se usó de manera generalizada durante las elecciones federales de Alemania para difundir teorías conspirativas y reactivar viejos mitos electorales, como el supuesto fraude en el voto por correo. Políticos como Olaf Scholz, Robert Habeck y Friedrich Merz fueron retratados como marionetas de potencias mundiales secretas. Estos ataques fueron parte de campañas más amplias que tras rastrearse, se confirmó que se originaron en Rusia y que estaban destinadas a erosionar la confianza en las instituciones democráticas.

Las investigaciones de Texty.org.ua y OSINT for Ukraine (OFU) documentaron 18 narrativas recurrentes en canales alemanes de Telegram sobre la invasión rusa de Ucrania, difundidas en los meses previos a las elecciones parlamentarias de 2025. Entre ellas figuraban afirmaciones como que Ucrania estaba perdiendo la guerra, que las sanciones occidentales resultaban contraproducentes y que la responsabilidad del conflicto era de Occidente.

Imagen 7: Narrativas prorrusas en la víspera de las elecciones parlamentarias alemanas. Distribución de las publicaciones por temas y narrativas principales.

Fuente: Texty.org.ua

Francia: operaciones de influencia coordinadas mediante la replicación de contenidos

Un informe de 2024 de VIGINUM destacó que el sitio web pravda-fr(.)com amplificaba la propaganda a favor del Kremlin mediante la republicación sistemática de contenidos de canales de Telegram en francés.

Lista de los 20 canales de Telegram más usados por pravda-fr(.)com como fuente de datos

Imagen 8: Lista de los 20 canales de Telegram más usados por pravda-fr(.)com como fuente de datos

Fuente: VIGINUM

Estos canales glorificaban la invasión rusa, tachaban a los dirigentes ucranianos de «nazis» y fomentaban la desconfianza en instituciones como la OTAN, la ONU y la UE.

Polonia: cómo sortear las prohibiciones de la UE y favorecer la división

La BBC ha identificado 22 canales de Telegram en polaco que difunden sistemáticamente desinformación prorrusa y que, en su conjunto, superan los 150 000 seguidores. Estos canales reproducen contenidos vetados de RT, Sputnik y medios afines, burlando así las restricciones de la Unión Europea.

Imagen 9: Canales de Telegram en polaco que difunden desinformación prorrusa

Fuente: BBC

Estos canales de Telegram difunden desinformación con el objetivo de minar el apoyo público a Ucrania, alimentar un sentimiento de rechazo contra los refugiados y dividir a las comunidades polaca y ucraniana.

Riesgos para la UE: el caso de Ucrania

La experiencia de Ucrania con Telegram sirve a modo de advertencia para la Unión Europea, puesto que evidencia cómo una sola plataforma puede convertirse en una poderosa herramienta de influencia extranjera, desinformación y manipulación de la opinión pública. En Ucrania, el crecimiento de Telegram ha sido rápido y generalizado: en octubre de 2024 lo utilizaba el 90 % de la población. Además, según un estudio, el 73 % de las personas encuestadas lo consideraba su principal fuente de actualidad diaria. Millones de usuarios recurren a Telegram no solo para comunicarse en privado, sino también para estar informados, por lo que su impacto en el entorno de información del país es profundo y, a la vez, sumamente problemático.

Una de las mayores preocupaciones en este sentido es la proliferación de canales anónimos que se hacen pasar por fuentes legítimas de noticias. Estos canales, que suelen operar sin una responsabilidad editorial clara, sin transparencia o sin rendición de cuentas, han logrado aún así atraer a grandes audiencias. Su funcionamiento, a diferencia del de los medios verificados, les permite difuminar los límites entre los hechos y la ficción y difundir repetidamente desinformación, medias verdades y mensajes cargados de manipulación emocional. En un contexto de guerra, estas distorsiones no plantean únicamente un problema ético, sino también un peligro estratégico. Esta infraestructura ha sido, por ejemplo, explotada por agentes rusos para llevar a cabo operaciones de influencia, manipular narrativas relacionadas con la guerra y debilitar las instituciones ucranianas. La limitada cooperación de Telegram con los organismos reguladores nacionales, unida a la falta de transparencia sobre su propiedad y sus políticas operativas, convierten a la plataforma en terreno fértil para actividades maliciosas. Y en Ucrania, esto se ha traducido, por ejemplo, en campañas para desacreditar a las Fuerzas Armadas, amplificar mensajes derrotistas y fomentar la división política interna.

Sorprendentemente, las autoridades e instituciones ucranianas utilizan frecuentemente Telegram para comunicarse con la ciudadanía. Esta práctica, aunque comprensible desde el punto de vista de la accesibilidad, ha legitimado de forma involuntaria el ecosistema de la plataforma, pese a que existe un decreto del Consejo Nacional de Seguridad y Defensa que prohíbe su uso en organismos públicos e infraestructuras críticas. Esto, además, sienta un precedente peligroso: si incluso actores estatales confían en un canal cuyas garantías son mínimas, ¿cómo se puede esperar que la ciudadanía distinga entre medios de comunicación fiables y no fiables?

Esta normalización contribuye a un cambio en la forma en la que consumimos información. Los medios tradicionales están perdiendo terreno frente a las plataformas que premian la rapidez y el sensacionalismo por encima de la precisión y la responsabilidad. El resultado es un discurso público fragmentado, con usuarios que están inmersos en «cámaras de eco» y que consumen contenido sin verificar, lo que profundiza aún más la manipulación del discurso público.

Para la UE, el caso de Ucrania evidencia las consecuencias de la inacción. La expansión de Telegram en un contexto de ausencia de regulación ha permitido un crecimiento descontrolado de dinámicas nocivas. Las sociedades europeas que se enfrentan a vulnerabilidades similares con respecto a la injerencia extranjera, el extremismo y la desinformación no pueden ignorar las implicaciones estratégicas de la gobernanza de este tipo de plataformas. La diligencia debida en la regulación, los requisitos de transparencia y la cooperación con la sociedad civil y con especialistas en ciberseguridad son fundamentales.

En última instancia, plataformas como Telegram no solo son espacios de conversación: también moldean opiniones, comportamientos y decisiones colectivas. Y si su influencia no se evalúa, puede volverse corrosiva. La Unión Europea debe tomar la experiencia de Ucrania como una advertencia y actuar con firmeza para garantizar que la infraestructura digital apoye los valores democráticos en lugar de socavarlos.

Artículo elaborado por Center for Democracy and Rule of Law

Cláusula de exención de responsabilidad

Cláusula de exención de responsabilidad

Los casos de la base de datos de EUvsDisinfo se centran en mensajes del espacio informativo internacional que ofrecen una representación parcial, distorsionada o falsa de la realidad y que difunden mensajes pro-Kremlin claves. Sin embargo, esto no implica necesariamente que un determinado medio esté vinculado al Kremlin o que su línea editorial sea pro-Kremlin, ni que haya pretendido desinformar de forma intencionada. Las publicaciones de EUvsDisinfo no representan la postura oficial de la UE, puesto que la información y las opiniones expresadas se basan en los informes y análisis de los medios de comunicación del Grupo de Trabajo East StratCom.

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