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Cómo Rusia ha hecho de la Iglesia un arma en Ucrania
Una de las armas del arsenal híbrido que Rusia esgrime contra Ucrania es la religión, ya que utiliza a la Iglesia ortodoxa para llevar a cabo diversas acciones dañinas, como campañas de manipulación de la información e injerencia por parte de agentes extranjeros (FIMI).
La religión en Ucrania
La religión es una parte importante de la vida pública en Ucrania. Según el Instituto Internacional de Sociología de Kiev, alrededor del 70 % de los ucranianos se consideran cristianos ortodoxos. En el país hay dos iglesias ortodoxas principales: la Iglesia Ortodoxa de Ucrania, que se fundó en 2018 como iglesia nacional independiente que aglutinaba a varios grupos ortodoxos ucranianos antes dispersos; la Iglesia Ortodoxa Ucraniana, por el contrario, tiene vínculos históricos con la Iglesia Ortodoxa Rusa y está subordinada tradicionalmente a Moscú. La Iglesia Ortodoxa Ucraniana rechaza la legitimidad de la Iglesia Ortodoxa de Ucrania, a la que califica de cismática. Desde el inicio de la invasión rusa, numerosas parroquias han elegido profesar su lealtad a la Iglesia Ortodoxa de Ucrania en lugar de la Iglesia Ortodoxa Ucraniana, lo cual no ha hecho sino acelerar una tendencia generalizada hacia la independencia religiosa con respecto a Moscú.
En 2022, la Iglesia Ortodoxa Ucraniana intentó distanciarse públicamente de Rusia. Sin embargo, este intento no convenció ni a la ciudadanía ni al Gobierno ucranianos. En agosto de 2025, el Servicio Estatal de Ucrania para la Etnopolítica y la Libertad de Conciencia confirmó que la Iglesia Ortodoxa Ucraniana todavía mantenía vínculos con la Iglesia Ortodoxa Rusa, cuyas actividades en Ucrania fueron prohibidas por ley en 2024. Como dicta la legislación ucraniana, se ordenó a la Iglesia Ortodoxa Ucraniana que rompiera sus lazos con la Iglesia Ortodoxa Rusa, pero esta se negó a obedecer.
Acciones híbridas sobre el terreno
La cooperación entre el clero de la Iglesia Ortodoxa Ucraniana y los servicios de inteligencia rusos comenzó mucho antes del 24 de febrero de 2022, y ya era común y harto conocida durante la época soviética. La Iglesia Ortodoxa Rusa y el clero subordinado a esta en Ucrania actuaban bajo la supervisión del KGB. Los servicios secretos controlaban los seminarios, influían en la formación de la jerarquía eclesiástica y forzaban al clero a quebrantar el secreto de confesión. Tras el colapso de la Unión Soviética, Moscú convirtió a la Iglesia no solo en una herramienta política en el país, sino también en un instrumento para ejercer su influencia en el extranjero. En 2014, los jerarcas de la Iglesia Ortodoxa Ucraniana de Crimea manifestaron abiertamente su apoyo a la ocupación rusa de la península. Hay constancia de que en los territorios ocupados de las regiones de Donetsk y Lugansk se dio refugio a militantes, se bendijo a las armas rusas, se cooperó con las administraciones ocupantes o se participó en la persecución de representantes de otras confesiones.
En septiembre de 2022, tres jerarcas de la Iglesia Ortodoxa Ucraniana asistieron a una ceremonia celebrada en el Kremlin para anunciar la anexión ilegal de cuatro regiones de Ucrania. Además, varias figuras de la misma iglesia huyeron a Rusia y comenzaron a colaborar sin disimulo con el régimen del Kremlin, por lo que todas ellas fueron posteriormente objeto de sanciones por parte de Ucrania. En total, desde el inicio de la invasión a finales de febrero de 2022 hasta noviembre de 2025, el Servicio de Seguridad de Ucrania ha incoado 208 procedimientos penales contra representantes de la Iglesia Ortodoxa Ucraniana por actividades antiucranianas, además de otros delitos.
La Iglesia y la FIMI
Además de su participación en actos de destrucción física en favor de Rusia, la Iglesia Ortodoxa Ucraniana y sus organizaciones afiliadas están implicadas en operaciones de FIMI rusas. Según datos del Centro de Comunicaciones Estratégicas, existe un ecosistema de canales informativos asociados a la Iglesia Ortodoxa Ucraniana que injiere en el espacio mediático de Ucrania y que comprende desde canales eclesiásticos directos hasta un sistema de medios en teoría independientes, entre los cuales se cuentan:
- La Unión de Periodistas Ortodoxos (sitios web, canales y páginas en YouTube, TikTok, Telegram, Viber, Facebook, X e Instagram);
- Raskolam.net (sitios web, canales y páginas en Telegram y Facebook);
- Myriany (canales y páginas en Telegram, Facebook y YouTube);
- Pershyi Kozatskyi (canales y páginas en Telegram, Facebook, YouTube, TikTok, X e Instagram);
- canales de Telegram de blogueros ortodoxos y canales anónimos de Telegram.
La amenaza que plantean estos canales es evidente: difunden noticias falsas y desinformación, ofrecen una interpretación sesgada de las noticias de actualidad de Ucrania y el mundo, y divulgan propaganda camuflada de discursos «religiosos». Persiguen imponer una visión conspirativa del mundo según la cual se ha producido un «cisma eclesiástico» en Ucrania y «satanistas controlados por Occidente» pertenecientes al Gobierno ucraniano han desencadenado una «persecución religiosa» y desatado una «guerra fratricida» contra Rusia. Por este motivo, Rusia libra una «guerra santa» cuyo fin es salvaguardar el verdadero cristianismo y «reunificar al pueblo ortodoxo trino», es decir: rusos, bielorrusos y ucranianos.
Imponer una visión del mundo tan singularmente paranoica a la audiencia destinataria coincide de pleno con los objetivos políticos y militares del Kremlin y pretende, en particular, desestabilizar la situación política interna de Ucrania y animar a la colaboración con Rusia por motivos ideológicos.
La manipulación del campo semántico
Además de las operaciones de FIMI tradicionales, los medios de comunicación antes mencionados han puesto en práctica una estrategia perversa que persigue manipular el campo semántico de Ucrania, o lo que es lo mismo, un grupo de palabras que comparten uno o varios rasgos en su significado en relación con un tema concreto (en este caso, la Iglesia y la religión). De este modo, han conseguido que la terminología rusa, con sus significados asociados, se infiltre en el discurso público de Ucrania. Los canales informativos asociados a la Iglesia Ortodoxa Ucraniana utilizan un léxico propio y persistente, reproducido de manera sistemática y arraigado tanto en el órgano discursivo correspondiente como, de manera más profunda, en el concepto de Russkiy mir («El mundo ruso»). El régimen de Putin recurre desde hace mucho a esta ideología como medio para justificar las agresiones a otros países, como sucede en Ucrania. Un componente destacado de dicha ideología es el mesianismo ortodoxo ruso.
Por ejemplo, como parte de la campaña que promueve el discurso relativo al «cisma eclesiástico» y la «persecución religiosa», las operaciones de FIMI rusas tildan a los feligreses y al clero de la Iglesia Ortodoxa de Ucrania y de otras confesiones de «cismáticos» o «heréticos» con el claro propósito de incitar un conflicto religioso con Ucrania. Se han detectado más de 10 200 publicaciones publicadas en 2300 canales de Telegram en ruso y ucraniano entre el 24 de febrero de 2022 y el 1 de noviembre de 2025 en las que se utilizó la expresión «cismática» aludiendo a la Iglesia Ortodoxa de Ucrania. La mayor parte de dicho contenido (el 92 %) se publicó en canales de Telegram que se califican como rusos. El 8 % restante correspondía a canales destinados a una audiencia ucraniana fiel a la Iglesia Ortodoxa Ucraniana (Raskolam.net, Pershyi Kozatskyi, UPO, Myriany o canales de «blogueros ortodoxos»).

Intensidad del uso de la expresión «cismática» en alusión a la Iglesia Ortodoxa de Ucrania en canales de Telegram entre 2022 y 2025
Esta estrategia no solo pretende ocasionar un conflicto interno en Ucrania, sino también deshumanizar a los ucranianos calificándolos con expresiones de cariz eclesiástico, como «demonios», «poseídos por el demonio», «satanistas», «anticristianos», «ateos» y «sectarios»», asociadas a la Iglesia Ortodoxa de Ucrania. Este vocabulario forma parte de una retórica deshumanizadora y genocida generalizada que Moscú emplea contra Ucrania y los ucranianos.

Nube de palabras de la retórica deshumanizadora en los espacios informativos rusos y ucranianos que aparecen en canales de Telegram fieles a la Iglesia Ortodoxa de Ucrania y a la Iglesia Ortodoxa Ucraniana
Entre el 60 % y más del 90 % de los casos observados de uso de este vocabulario durante el periodo indicado se encuentran en el segmento ruso de Telegram, mientras que el resto aparece en canales destinados a los fieles de la Iglesia Ortodoxa Ucraniana.

Intensidad del uso de la retórica deshumanizadora en alusión a la Iglesia Ortodoxa de Ucrania en canales de Telegram entre 2022 y 2025
Estos datos confirman que los canales vinculados a la Iglesia Ortodoxa Ucraniana no solo retransmiten discursos dañinos, sino que también han intentado contaminar el campo semántico de Ucrania con expresiones de odio de origen ruso.
En conclusión
Las actividades de la Iglesia Ortodoxa Rusa y de sus organizaciones afiliadas (religiosas y seculares) merecen especial atención. Ucrania se ha convertido en una suerte de «campo de pruebas» en el que Rusia estudia desde hace años si las estructuras eclesiásticas son susceptibles de utilizarse para la injerencia híbrida, incluso durante una guerra a gran escala.
Por el momento, Rusia no ha llevado sus operaciones de combate convencionales más allá de las fronteras ucranianas, pero el cariz extremo de las injerencias de la FIMI en el espacio informativo de la UE, sumado a las violaciones del espacio aéreo de los países de la UE y la OTAN por parte de drones de ataque rusos y el auge de los actos de sabotaje en Europa, constituyen indicios muy alarmantes que no cabe pasar por alto.
La Iglesia es un arma peligrosa en manos del Kremlin, dado que la libertad religiosa es uno de los valores fundamentales de la UE y está protegida por sus leyes y costumbres. Por ese mismo motivo, es vital impedir que Rusia utilice a la Iglesia en las operaciones de injerencia híbridas con las que intenta distorsionar los valores y principios democráticos.