El mito que no muere: culpar a la OTAN de la guerra de Rusia

Click here to request the narration for this article

Pocas narrativas de desinformación han persistido con tanta obstinación como la que sostiene que fue la expansión de la OTAN la que provocó que Rusia invadiera Ucrania.

Este mito, reciclado y reinventado por los apologistas del Kremlin, culpa a Occidente de la beligerancia rusa, ignorando la historia y los hechos. Es hora de llamar a esta narrativa por su nombre: una conveniente tergiversación diseñada para justificar una guerra sin fundamento alguno.

Mito 1: «Rusia fue víctima de una provocación. La OTAN rompió una promesa»

Uno de los mitos más comunes en la retórica pro-Kremlin es que la OTAN prometió no expandirse ni «un centímetro hacia el este» tras la Guerra Fría. Sin embargo, no hay pruebas de ningún acuerdo formal en ese sentido. Múltiples líderes occidentales y documentos desclasificados confirman que, aunque durante la reunificación se debatió sobre la presencia de la OTAN en Alemania, no se alcanzó ningún compromiso vinculante ni global para congelar indefinidamente las fronteras de la Alianza Atlántica.

Y hay un punto clave: si Rusia verdaderamente hubiera querido que se respetara ese compromiso, sabe perfectamente cómo funciona la diplomacia internacional. Habría presionado para firmar un tratado, un acuerdo formal o, como mínimo, un compromiso documentado públicamente. Pero eso nunca ocurrió, porque jamás se hizo ni se buscó oficialmente una promesa de ese tipo. Incluso Mijaíl Gorbachov, líder soviético en aquel momento, confirmó que no existía ningún acuerdo ni promesa de no expandir la OTAN. En lo que a cuestiones diplomáticas se refiere, mientras no haya un tratado, un acuerdo firmado o una declaración pública, no existe ninguna promesa vinculante; y Rusia lo sabe. No es ignorancia, es un revisionismo deliberado de Putin.

Lo que es más importante, las naciones soberanas de Europa del Este querían adherirse a la OTAN, no porque la OTAN pretendiese cercar a Rusia, sino porque esos países, que habían sufrido décadas de ocupación e invasiones soviéticas, estaban decididos a no volver a someterse a su yugo. Estonia, Letonia, Lituania, Polonia y Rumanía no eran marionetas dirigidas por Washington, sino democracias tomando decisiones estratégicas para su propia seguridad. Sugerir lo contrario es negarles su autonomía e ignorar su historia y soberanía.

Mito 2: «Ucrania estaba a punto de adherirse a la OTAN y a Rusia no le quedaba otra opción»

A pesar de haberlo asegurado en reiteradas ocasiones, Ucrania no estaba a punto de adherirse a la OTAN a principios de 2022. Si bien es cierto que Ucrania llevaba tiempo expresando su interés en unirse a la Alianza Atlántica, no se había producido una invitación formal ni se había iniciado un proceso de adhesión por la vía rápida. La idea de que la adhesión de Ucrania a la OTAN era inminente es más una invención del Kremlin que una realidad. Era una posibilidad remota, no una política en marcha.

El ultimátum de Rusia en diciembre de 2021, que exigía garantías de que Ucrania nunca formaría parte de la OTAN, jamás fue una oferta diplomática genuina, sino más bien un pretexto. Exigir a la OTAN no solo que excluyera permanentemente a Ucrania, sino también que redujera su presencia en todos los países que se habían unido después de 1997 (tratando de borrar décadas de decisiones soberanas de los países de Europa del Este) no fue una negociación, sino una exigencia imposible. Putin sabía que la OTAN jamás podría aceptar dicho ultimátum sin abandonar sus principios fundamentales y la seguridad de sus miembros, por lo que estuvo pensado para ser rechazado. Era una encerrona, no un esfuerzo diplomático (como se explica aquí).

Y quizás la prueba más clara de que la OTAN no era la verdadera razón para invadir Ucrania se refleja en las propias palabras de Putin. En el discurso que dio en febrero de 2022 justo antes de la invasión, apenas mencionó a la OTAN. En su lugar, cuestionó el propio derecho de Ucrania a existir como Estado independiente, al afirmar que «la había creado Lenin» y debería formar parte de Rusia. Esa retórica no responde a una preocupación defensiva, sino a una ambición imperialista.

Si Rusia verdaderamente hubiera temido la adhesión de Ucrania a la OTAN, iniciar una invasión a gran escala habría sido, paradójicamente, la manera más eficaz de garantizar una mayor colaboración y apoyo entre los países de Occidente. La guerra no frenó el acercamiento entre la OTAN y Ucrania: lo aceleró. Eso no es miedo, sino una apuesta política basada en diferentes ambiciones.

Mito 3: «Rusia temía la presencia de la OTAN en sus fronteras»

La idea de que Rusia invadió Ucrania por miedo a la OTAN se contradice con sus propias acciones. Si Moscú verdaderamente hubiera percibido a la OTAN como una amenaza inmediata y creyera que esta organización planeaba usar a Ucrania como plataforma de lanzamiento para una guerra contra Rusia, probablemente habría adoptado un enfoque más cauto, especialmente teniendo en cuenta el poder militar de la Alianza Atlántica.

De hecho, la invasión de Ucrania por parte de Rusia en febrero de 2022 demuestra lo contrario: una confianza calculada en que la OTAN no intervendría directamente y en que no buscaría la guerra contra Rusia. Y así fue. A pesar de su poder militar, la OTAN insistió reiteradamente en que no enviaría tropas a Ucrania ni se enfrentaría directamente a las fuerzas rusas. Putin lo sabía y jugó sus cartas en consecuencia.

Si el Kremlin hubiera temido de verdad a la OTAN, no habría provocado un escenario que acercara aún más la atención y el armamento de la OTAN a sus fronteras. Pero lo hizo, porque la motivación real no era el miedo a la OTAN, sino su deseo de recuperar el control sobre Ucrania y frenar su creciente acercamiento hacia Occidente.

Mito 4: «Hubo un golpe de Estado en Ucrania en 2014, liderado por Occidente»

Este manido bulo pretende desacreditar la voluntad del pueblo ucraniano, que tomó las calles en 2013-2014 para exigir responsabilidades, una reforma y el fin de un liderazgo corrupto respaldado por Rusia. La Revolución de la Dignidad no fue orquestada por la CIA o la OTAN, sino que surgió como respuesta al repentino rechazo del presidente Yanukóvich al Acuerdo de Asociación y Libre Comercio con la UE y a su violenta represión contra los manifestantes.

El Kremlin presenta este levantamiento democrático como un golpe de Estado llevado a cabo por Occidente porque no es capaz de reconocer que sus vecinos pueden elegir un camino diferente que no gire en torno a Moscú. Para los regímenes autoritarios, el poder del pueblo libre es siempre el enemigo.

Lo que ignora el mito

Para comprender realmente esta guerra, no hay que mirar las decisiones de la OTAN, sino las propias palabras de Vladimir Putin. En su infame ensayo de julio de 2021 y en su discurso de febrero de 2022, Putin desestimó la soberanía de Ucrania y presentó al país como una parte histórica de Rusia. Sus motivaciones no son defensivas, sino imperialistas. La invasión tenía como objetivo recuperar el control sobre una antigua república soviética, socavar una democracia próspera que hace frontera con Rusia y enviar una clara señal a otros estados postsoviéticos de que dar un giro hacia Occidente trae consecuencias.

Putin no teme a la OTAN, teme a la democracia. Tiene miedo de que los vecinos democráticos de Rusia, que en su momento fueron ocupados por Moscú, demuestren a la población rusa que también pueden vivir libremente sin oligarcas ni autoritarismo. Esa es la verdadera amenaza al poder del Kremlin.

La OTAN es la excusa, no la causa

Culpar a la OTAN de la guerra de Rusia es un discurso conveniente, pero sin ningún tipo de credibilidad. Absuelve al agresor, ignora la autonomía de naciones más pequeñas y da un giro de guion a décadas de historia de pos Guerra Fría. Es un mito que sirve a un solo señor: el Kremlin.

No se deje engañar. Ucrania no «provocó» a Rusia más que lo que alguien que instala una alarma en casa provoca a un ladrón. Esta guerra no va de promesas rotas ni de líneas rojas malinterpretadas. Va de poder, de control y de negarse a permitir que otros vivan libremente fuera de la sombra de Moscú.

Cuanto antes enterremos este mito, antes nos podremos centrar en exigir responsabilidades a los verdaderos responsables y defender la verdad.

También bajo el radar de EUvsDisinfo esta semana:

  • Los medios pro-Kremlin promueven de nuevo declaraciones sin fundamento sobre el denominado «Estado profundo», que está moviendo los hilos en Europa, presuntamente forzándola a continuar la guerra contra Ucrania. Este discurso, basado en teorías conspirativas desmentidas hace tiempo, ignora convenientemente el hecho de que la guerra es el resultado de la invasión a gran escala no provocada por parte de Rusia. No hay pruebas de oscuras élites que dicten la política europea; pero sí estamos ante otro intento más de deslegitimar a las democracias de Occidente y retratar a la UE como belicista, mientras se desvía la atención de la beligerancia de Rusia.
  • Tras un letal ataque ruso con misiles sobre Sumy, que acabó con la vida de 35 civiles e hirió a más de 100 durante una celebración religiosa, los agentes de la desinformación están intentando tergiversar el relato para hacer creer que la población ucraniana está culpando a su propio presidente, Volodímir Zelenski. Estas afirmaciones no están respaldadas por fuentes fidedignas y se basan en publicaciones de redes sociales cuidadosamente seleccionadas o directamente sacadas de la manga. En cambio, informes reales sobre el terreno muestran que la indignación pública se dirige contra Rusia por el ataque perpetrado, no contra los dirigentes ucranianos. La justificación que da Rusia de que había supuestos «objetivos militares» en áreas civiles sigue sin demostrarse, mientras que el saldo de víctimas civiles habla por sí solo.
  • Una semana más, otra vuelta de tuerca en el manual de manipulación del Kremlin: esta vez, se acusa a la UE de promover la censura en Moldavia. La historia gira en torno a una suspensión temporal de 60 días de la licencia del canal de televisión TVC21, que supuestamente ha sido impulsada por la UE. En realidad, el embajador de la UE en Moldavia pidió justificaciones más claras y transparencia, no la censura. La UE siempre ha defendido la libertad de prensa y el pluralismo, y esta tergiversación forma parte de una campaña más amplia por tachar las políticas europeas de autoritarias.

Cláusula de exención de responsabilidad

Los casos de la base de datos de EUvsDisinfo se centran en mensajes del espacio informativo internacional que ofrecen una representación parcial, distorsionada o falsa de la realidad y que difunden mensajes pro-Kremlin claves. Sin embargo, esto no implica necesariamente que un determinado medio esté vinculado al Kremlin o que su línea editorial sea pro-Kremlin, ni que haya pretendido desinformar de forma intencionada. Las publicaciones de EUvsDisinfo no representan la postura oficial de la UE, puesto que la información y las opiniones expresadas se basan en los informes y análisis de los medios de comunicación del Grupo de Trabajo East StratCom.

    Why do you not like our audio?

    it will help us to improve it

      COMPARTA SUS COMENTARIOS CON NOSOTROS

      Información sobre protección de datos *

        Subscribe to the Disinfo Review

        Your weekly update on pro-Kremlin disinformation

        Data Protection Information *

        The Disinformation Review is sent through Mailchimp.com. See Mailchimp’s privacy policy and find out more on how EEAS protects your personal data.

        🎵 Playlist