Monumentos a la mentira: los nuevos monumentos prorrusos explotan el patrimonio cultural

Estatua de soldado con paloma, niños mirando. (Descripción generada por IA)
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Las operaciones de manipulación de información e injerencia por parte de agentes extranjeros (FIMI) rusas son diversas, asentadas, dotadas de abundantes recursos y bien coordinadas. También están vinculadas a la cultura a nivel mundial a través de la «explotación del patrimonio cultural» o CHX. La CHX es una actividad multiinstitucional con aspectos espaciales, temporales, cognitivos y materiales. En la práctica, fusiona la propaganda histórica prorrusa con los objetos culturales, y es una de las herramientas utilizadas para legitimar la guerra de Rusia contra Ucrania y sus reivindicaciones territoriales.

La expresión «explotación del patrimonio cultural» fue definida y descrita en un artículo publicado en 2022 por Daniel Shultz y Christopher Jasparro. En él, los autores identifican tres discursos históricos principales inventados y difundidos por Rusia en contra de Ucrania:

  • Ucrania está bajo el control de los nazis;
  • la diáspora rusa en Ucrania está amenazada y
  • la estatalidad de Ucrania es una ficción.

Rusia vincula estos argumentos propagandísticos al patrimonio cultural y lo convierte en la característica fundamental de la CHX. El levantamiento de nuevos monumentos, la retirada o demolición de los antiguos (aquellos considerados contrarios a los intereses rusos) y la organización de «actos de vandalismo» contra esculturas o monumentos prorrusos son tácticas habituales. Rusia también se apropia de yacimientos arqueológicos, o los destruye, así como de las obras de arte de los museos, para sustentar su propaganda histórica. Sin embargo, es en los monumentos donde encontramos la esencia más visible del contenido y las repercusiones de la CHX.

La política de la memoria fabulada

Se han erigido miles de nuevos monumentos de temática prorrusa en la Federación Rusa, la Ucrania ocupada, los antiguos Estados satélites de la Unión Soviética y otros lugares de Europa y Oriente Medio. En Siria, el Grupo Wagner levantó estatuas en homenaje a sus mercenarios, con inscripciones bilingües en árabe y ruso que ensalzan hechos ficticios o proclamas heroicas de naturaleza muy dudosa. En Rusia y los territorios ocupados temporalmente, la Segunda Guerra Mundial y la «operación militar especial» (u OMS, el eufemismo utilizado por Rusia para referirse a su guerra contra Ucrania) son temas populares. Un estudio publicado en 2022 por el arqueólogo Damian Koropeckyj demuestra que el 65 % de los nuevos monumentos prorrusos en los territorios ocupados de Ucrania se situaron en parques públicos o en lugares históricos, el 17 % en instituciones públicas (escuelas, centros médicos, edificios gubernamentales) y el resto en espacios religiosos o zonas residenciales. El patrón de distribución apunta a un esfuerzo por exponer los monumentos al público en general.

Mapa que muestra monumentos en Ucrania ocupada por Rusia, marcados con puntos azules y naranjas. (Descripción generada por IA)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Expansión geográfica de los monumentos prorrusos en los territorios ocupados de Ucrania. Los rombos naranjas indican parte de los monumentos erigidos tras la invasión a gran escala. Damian Koropeckyj/CURIA

Pero ¿por qué gastar dinero en monumentos, en lugar de en tipos de propaganda más baratos e intangibles? En su libro Monuments and Territory: War Memorials in Russian Occupied Ukraine (Monumentos y territorio: monumentos de guerra en la Ucrania ocupada por Rusia), Mischa Gabowitsch y Mykola Homanyuk explican: «Los recordatorios palpables de un pasado común o de una presencia militar, administrativa o religiosa anterior pueden ofrecer a los invasores un pretexto para la conquista y permitir a los opresores justificar su continuo dominio».

Los monumentos tienen propiedades particulares para la transmisión de mensajes y el control social. Estudios psicológicos señalan que los monumentos dedicados a hechos trágicos externalizan la pesadumbre e inspiran un sentimiento colectivo. Su forma material es un recipiente que acoge los recuerdos, los mitos, las tradiciones y las emociones del grupo. Rusia explota este lazo protestando por el maltrato a los monumentos y utilizando luego dicho supuesto maltrato como excusa para intervenir militarmente: este es el pretexto. Está relacionado con la «coartada informativa», que el Centro Ucraniano para la Lucha contra la Desinformación define como «una acusación preventiva lanzada por una parte a la otra por actos que dicha parte va a cometer». En el caso de los monumentos de la OMS, Rusia conmemora una guerra que no ha terminado y apela cínicamente a sus soldados muertos, a menudo sin haber recuperado sus cadáveres para darles sepultura, con el fin de justificar aún más derramamientos de sangre. El poder de los pretextos utilizados como ataque ilustra el aspecto temporal de la explotación del patrimonio cultural: un objeto puede activarse en momentos estratégicamente importantes para justificar operaciones expansionistas por motivos de obligación moral y «honor».

¿De dónde proceden estos monumentos? Los datos recopilados por los miembros de mi grupo de investigación, el CURIA Lab, muestran que la logística de la CHX es multiinstitucional, es decir, que se reparte entre varias agencias. Rusia mantiene su esfuerzo de propaganda cultural mundial a través de una red de organizaciones que se presentan como sociedades históricas, grupos juveniles, clubes literarios, etc., pero que persiguen objetivos políticos y militares favorables al Kremlin por medio de sus actividades y campañas de reclutamiento.

En la práctica, la creación de los monumentos sigue un plan sistemático. Las empresas que construyen los monumentos, estrechamente vinculadas al Kremlin y al ejército ruso, producen estas estatuas en grandes cantidades y a bajo precio. Es posible que el ejército ruso se ocupe de su distribución y transporte. La Iglesia ortodoxa rusa participa regularmente en las ceremonias de consagración de los nuevos monumentos. Los funcionarios de los gobiernos locales colaboran con el personal de la Iglesia y del ejército para coordinar su levantamiento. En algunos lugares se construyen pequeños museos en las proximidades, con armas y reliquias militares como piezas centrales, para exponer discursos propagandísticos sobre la guerra rusa.

Los monumentos como forma de FIMI

Al percibirse como un objeto tangible, el monumento puede ser visto como un símbolo que representa algo real en el mundo. Aquí es donde la CHX rusa lleva las de ganar. Las imágenes digitales de los nuevos monumentos circulan de forma infinita y barata por Internet. En Donetsk, por ejemplo, Rusia alude con frecuencia al monumento de la Avenida de los ángeles para avivar la violencia contra Ucrania. El monumento, erigido por las autoridades rusas en 2015, representa a un niño y una niña. Rusia afirma que el monumento rinde homenaje a los niños asesinados por el ejército ucraniano desde 2014, pero no ofrece pruebas de estos supuestos asesinatos. Kiev niega rotundamente esta afirmación. Rusia difunde imágenes del monumento en sus plataformas diplomáticas, los medios de comunicación estatales y las redes sociales. A los lectores les evoca la matanza de los santos inocentes. Un ejemplo es el museo «Battlefield Mariupol», inaugurado en Mariúpol en noviembre de 2025. TASS informa de que el museo incluye «una exposición dedicada a los niños del Dombás que perecieron durante la agresión ucraniana». En la Unión Europea, Rusia difundió propaganda de la Avenida de los Ángeles sirviéndose de la exposición fotográfica itinerante «Niños de la guerra» en Alemania. En este caso, el proyecto Allee der Engel promovió los tópicos del Kremlin en compañía de organizaciones legítimas. Allee der Engel repite el discurso desinformativo prorruso sobre las supuestas atrocidades cometidas por Ucrania contra niños en los territorios ocupados temporalmente y pretende recaudar fondos para espacios destinados a la infancia, como parques infantiles. Las fotos del monumento de Donetsk que aparecen en la página web del proyecto sustituyen a los hechos. De esta manera se difundió entre la población alemana la mentira rusa de que el ejército ucraniano había asesinado cruelmente a numerosos niños. Este ejemplo demuestra otra táctica rusa: dirigirse a públicos específicos con conjuntos personalizados de imágenes, textos y plataformas adaptados a los idiomas y las normas locales.

Cuando la vieja propaganda funciona en los nuevos entornos informativos

Hace siglos que Rusia recurre a la cultura para legitimar su reputación y promover sus reivindicaciones. Sin embargo, a partir de 2014 Rusia puso en práctica nuevas técnicas de CHX que generan coartadas destinadas a justificar sus operaciones militares, políticas y terroristas.

La novedad radica en la forma específica en que Rusia ha combinado y perfeccionado sus actividades de CHX. Un entorno informativo en el que los usuarios de Internet utilizan motores de búsqueda para investigar «los hechos verídicos» es un medio ideal para las imágenes digitales de monumentos que parecen remitir a un lugar y un momento concretos. Es cierto que mentir al público es una vieja técnica, pero es más probable que convencer a la opinión pública sobre una supuesta atrocidad del pasado funcione cuando se emplea un conjunto de monumentos, textos, relatos digitales, acervos populares y un complejo registro emocional. La CHX no es una doctrina, sino un repertorio dinámico de técnicas y herramientas que pueden adaptarse, y se adaptarán, a las situaciones que se vayan desarrollando.

Rusia se permite recurrir a una serie de técnicas ya conocidas porque Ucrania y sus aliados no han logrado coordinar una respuesta eficaz. La verificación de datos es una actividad importante y debe proseguir. Pero es necesario investigar mucho más para determinar dónde se erigen los nuevos monumentos y quién los erige, observar cómo se activan en sus entornos locales, rastrear sus réplicas digitales en el tráfico de las redes sociales, analizar qué labor informativa realizan y estudiar por qué cada opinión pública local parece responder de manera diferente.

Cómo contrarrestar la explotación rusa del patrimonio cultural

Para combatir la CHX rusa, debemos empezar por aseverar que los nuevos monumentos prorrusos no son parte de ningún patrimonio, sino desinformación. Rusia explota el ámbito del patrimonio cultural fingiendo apoyar la erudición y la interpretación razonada. Ambas son prácticas de los profesionales del patrimonio cultural, salvo que Rusia las utiliza para obtener beneficios militares. En este sentido, es importante evitar debates históricos imposibles de ganar, puesto que agotan nuestros recursos y distraen la atención de los problemas reales. Por lo tanto, debemos centrarnos en detectar y supervisar las vulnerabilidades sociales, políticas e informativas que podrían ser explotadas por las tácticas de persuasión de la CHX rusa. Hemos de vigilar las relaciones espaciotemporales existentes entre los nuevos monumentos, las coartadas informativas y las ofensivas militares y diplomáticas de Rusia. Por último, debemos brindar apoyo a los esfuerzos realizados en Ucrania para ofrecer perspectivas culturales e históricas alternativas a las del Kremlin. Para revertir los efectos de la CHX será necesario adoptar prácticas que tengan en cuenta el abanico de sentimientos que las comunidades de los territorios ocupados temporalmente puedan tener en relación con los bienes culturales públicos. Esa es una tarea que se llevará a cabo más eficazmente conociendo en profundidad el panorama mundial de la CHX rusa y sus características, contenido y efectos mortíferos.

Cláusula de exención de responsabilidad

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