Cómo intenta Moscú ocultar sus fracasos en el campo de batalla ucraniano

Horizonte industrial con gran nube en forma de hongo naranja y incendios (Descripción generada por IA)
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Desde que emprendió la invasión ilegal de Ucrania, Rusia ha desarrollado un tipo de discurso destinado a describir la guerra de un modo acorde a sus propios intereses. Sin embargo, la campaña rusa de manipulación de la información e injerencia por parte de agentes extranjeros (FIMI) ha abandonado recientemente toda pretensión de credibilidad. Mientras el ejército ucraniano recupera la ventaja táctica y los éxitos rusos en el campo de batalla se desvanecen, la maquinaria de desinformación de Moscú intenta satisfacer la necesidad de alardear de victorias militares ante su opinión pública y sus socios, aunque estas sean ampliamente exageradas.

Menos territorios, pero más sufrimiento

Por primera vez desde 2023, Ucrania está recuperando más territorio del que está perdiendo. Esto quedó especialmente patente en mayo de 2026, cuando el ejército ruso solo logró ocupar 14 kilómetros cuadrados en Ucrania, según los analistas de inteligencia procedente de fuentes abiertas (OSINT). El número de ataques rusos contra posiciones ucranianas aumentó un 37,5 %, pero no se tradujo en avances significativos.

A falta de éxitos militares claros, los medios de comunicación controlados por el Kremlin están promoviendo un discurso según el cual las tropas rusas mantienen la iniciativa estratégica en el campo de batalla. En su empeño por promover dicho discurso, la FIMI rusa califica de éxito la captura de numerosos asentamientos ucranianos.

Un ejemplo llamativo es el de Kúpiansk, una ciudad de importancia estratégica situada en la región de Járkov, en Ucrania. En noviembre de 2025, el Ministerio de Defensa ruso anunció la captura total de Kúpiansk. Ucrania desmintió oficialmente estas informaciones, y el presidente Volodímir Zelenski visitó la ciudad para desmentir de manera contundente la propaganda del Kremlin.

El 16 de mayo de 2026 se repitió el mismo patrón. El general Valeri Guerásimov, jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas rusas, hizo una serie de declaraciones falsas sobre la situación en la zona de Kúpiansk en las que afirmaba que las tropas rusas estaban avanzando por la parte occidental de la ciudad. Sin embargo, las fuerzas ucranianas siguen manteniendo las líneas defensivas de la ciudad.

Una situación similar se produjo en relación con la pequeña localidad de Mala Tokmachka, en la región ucraniana de Zaporiyia. Solo en 2025 se difundieron varios informes FIMI en medios controlados por el Kremlin (en abril, octubre y noviembre) en los que se afirmaba que la localidad había sido liberada ¡en tres ocasiones! Las mismas afirmaciones se repitieron una vez más en 2026. Sin embargo, la localidad continúa bajo firme control ucraniano.

«Mala Tokmachka bajo el control de las tropas ucranianas». Fuente: proyecto OSINT Deep State.

El corredor terrestre hacia Crimea

En la primavera de 2026, Ucrania intensificó su campaña de ataques de medio alcance contra objetivos militares para debilitar estratégicamente las líneas logísticas rusas en los territorios ocupados de Ucrania. Esta iniciativa incluyó el denominado «corredor terrestre» hacia Crimea, que Rusia lleva utilizando desde 2022 como principal ruta de suministro para sus tropas en el sur de Ucrania.

Como consecuencia de estos ataques, las gasolineras de la península de Crimea se están quedando sin combustible. Todas las autopistas que conducen a Crimea, tanto a través de Ucrania como de Rusia, están cerradas, al igual que las vías férreas que conectan Rusia con las regiones ucranianas ocupadas.

Cola de coches en una gasolinera de Eupatoria, en la Crimea ocupada, el 3 de junio de 2026. Fuente: Reuters.

Los agentes FIMI afines al Kremlin respondieron con celeridad a la campaña ucraniana empleando tácticas de negación junto con discursos ficticios sobre un supuesto ataque intencionado de Ucrania contra la población civil. Numerosos medios de comunicación de filiación estatal difundieron informes casi idénticos en los que se acusaba a Ucrania de haber lanzado un bloqueo con drones contra Crimea, solo para sufrir una derrota. Al mismo tiempo, los medios prorrusos tergiversaron todas las tentativas ucranianas de hacerse con el control de este corredor clave hacia Crimea como prueba de que Kiev no tiene intención de poner fin a la guerra, sino que, por el contrario, quiere intensificarla con el apoyo de la OTAN.

La FIMI rusa sigue insistiendo en que la situación está bajo control y que el pánico entre la población carece de fundamento. Sin embargo, las decisiones del Gobierno ruso indican lo contrario: Rusia está aumentando el suministro de gasolina procedente de Bielorrusia y contempla imponer una prohibición temporal de las exportaciones de gasolina y una prohibición total de las exportaciones de gasóleo. Además, el 1 de junio, Rusia prohibió por primera vez la exportación de queroseno de aviación declarando, como era de esperar, que no hay escasez de este tipo de combustible en Rusia.

Ataques con drones ucranianos contra la red logística rusa en las carreteras de los territorios ocupados. Fuente: Institute for the Study of War.

Sin embargo, la propaganda controlada por el Estado en Rusia comienza a mostrar fisuras, ya que figuras políticas afines al Kremlin han reconocido que Ucrania no tiene interés en atacar objetivos civiles, sino que está llevando a cabo ataques contra los camiones cisterna que abastecen al ejército ruso. Los corresponsales de guerra rusos han confirmado, asimismo, que los denominados «militantes de Bankova», en alusión a la calle Bankova, donde se encuentra el edificio de la Oficina del Presidente de Ucrania, están llevando a cabo una operación destinada a desarticular la logística militar rusa.

Ataques contra Moscú y San Petersburgo

Además de sus operaciones de ataque de medio alcance, las fuerzas ucranianas han ampliado el alcance de sus ataques hasta lo más profundo del territorio ruso. En 2025, Ucrania desplegó seis veces más drones de largo alcance que en 2024, con los cuales ha dejado inoperativa aproximadamente el 20 % de la capacidad de refinado de petróleo rusa y reducido significativamente su capacidad para financiar la guerra.

Esta tendencia se intensificó en junio de 2026, cuando Ucrania lanzó uno de los mayores ataques con drones contra Moscú desde el inicio de la invasión a gran escala. El blanco de la operación fueron infraestructuras energéticas esenciales de Moscú, incluida la refinería de petróleo de la ciudad, al tiempo que se interrumpió el tráfico aéreo civil. Las autoridades rusas suspendieron temporalmente las operaciones en los cuatro principales aeropuertos de Moscú, lo que provocó cientos de cancelaciones y retrasos en los vuelos.

Los informes FIMI prorrusos han calificado sistemáticamente los ataques ucranianos como agresiones deliberadas contra la población civil y suelen vincularlos, asimismo, al apoyo de la UE a Ucrania. Los medios afines al Kremlin describen estos mismos ataques como prueba de una escalada occidental, como si equivalieran a la apertura de un segundo frente contra Rusia por parte de los países vecinos de la OTAN. Con este falso discurso, Rusia busca restar importancia a la capacidad militar de Ucrania y presentar a las naciones aliadas como participantes directas en el conflicto.

Amenazas a diplomáticos y victorias sobre el papel

A pesar de las proclamas rusas sobre sus avances en el campo de batalla, las fuerzas ucranianas están creando cada vez más condiciones que, según los expertos en OSINT, podrían llegar a acabar con la guerra de posiciones atrincheradas característica del frente en el este de Ucrania desde 2023. Las fuerzas rusas siguen sufriendo un número creciente de bajas, al tiempo que logran avances territoriales cada vez menores.

Seis mapas de Ucrania con áreas rojas en expansión (Descripción generada por IA)

Evolución esquemática de la línea del frente en Ucrania (2014-2026). Fuente: Al Jazeera.

Según el Estado Mayor ucraniano, el número de rusos muertos y heridos en Ucrania se acerca a los 1,4 millones. Eso supone unas 30 000 personas al mes. El presidente Zelenski declaró en una carta abierta a Putin el 4 de junio que el 63 % de las bajas rusas en el campo de batalla son muertos, mientras que solo el 37 % son heridos.

En busca de un relato de victoria

Con su fracaso total en Ucrania como telón de fondo, el Kremlin está preparando un número creciente de escenarios para poner fin a la guerra sin declarar una victoria. Según documentos del Gobierno ruso presuntamente filtrados, en febrero de 2026 el Kremlin comenzó a trabajar en una «imagen de victoria» fácil de utilizar para los medios FIMI con miras a justificar el final de la guerra.

El enfoque principal consiste en formular discursos sobre el éxito de la resistencia de Rusia frente a la agresividad de Occidente y en exaltar la resiliencia de las empresas rusas, que supuestamente han logrado prosperar pese a las sanciones. Entre sus logros más importantes, estas propuestas destacan la adquisición por parte de Rusia de nuevos ciudadanos y nuevos territorios, así como un corredor terrestre hacia Crimea y la costa del mar de Azov, que actualmente se encuentran bajo el control total de los drones y misiles ucranianos.

Y mientras el Kremlin busca la forma de crear una campaña FIMI conveniente y triunfante, Rusia sigue invirtiendo recursos considerables en lanzar ataques aéreos indiscriminados contra infraestructuras civiles en Kiev y amenazar al personal diplomático extranjero destinado en la capital ucraniana para disimular los fracasos de su ejército en el campo de batalla.

El discurso predominante del Kremlin continúa retratando a Ucrania como un país al borde del colapso. Sin embargo, esto contradice la realidad del campo de batalla. Siguiendo el marco de la FIMI rusa, la guerra en Ucrania no solo se percibe actualmente a través del prisma de los enfrentamientos militares en el campo de batalla, sino también como un ejercicio de manejo de la información que debe resolverse mediante la escalada de las amenazas y el ejercicio del engaño.

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