El perro que no llegó a ladrar: lo qué las elecciones danesas revelan sobre las operaciones de influencia rusas

Logotipos de OpenMinds y DIXX con texto 'Defense Innovation Highway' en fondo gris. (Descripción generada por IA)
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Según las autoridades danesas, no hubo campañas de influencia extranjera dignas de mención antes de las elecciones parlamentarias de Dinamarca de marzo de 2026. Verificadores de datos y periodistas locales rastrearon discursos prorrusos y canales de propaganda marginales, pero no hallaron nada que se asemejara a una campaña amplia y coordinada que tuviera un alcance significativo. El seguimiento y el análisis de parte del entorno informativo danés en internet que realizaron Defense Innovation Highway y OpenMinds durante la campaña llegaron a conclusiones similares.

Dada la abundancia de informes sobre la injerencia electoral rusa en todo el mundo, quizá parezca sorprendente que Dinamarca, miembro de la OTAN y firme defensora de Ucrania, estuviera casi libre de ataques. Al examinar el caso de las elecciones danesas, encontramos no solo aspectos nacionales que hacen de Dinamarca un ejemplo de resiliencia extraordinaria, sino también que también nos ofrecen una perspectiva más amplia de cómo las operaciones de influencia rusas difieren en función de los contextos geográficos, políticos y temporales.

Se buscaron bots sin éxito alguno

Con el fin de analizar el periodo electoral de forma más sistemática y empírica, monitorizamos y analizamos una parte del espacio informativo digital danés prestando especial atención a TikTok. Se eligió TikTok debido a su creciente alcance y a la tendencia de su algoritmo de recomendación a amplificar el contenido de cuentas de nueva creación sin una base de seguidores establecida, lo que baja el listón para el comportamiento inauténtico coordinado. La fuerte presencia de los principales partidos, políticos y medios de comunicación en la plataforma la convierte, además, en un blanco atractivo para la manipulación en la sección de comentarios con el fin de manejar la opinión pública, una vulnerabilidad documentada en otros contextos nacionales.

Nuestro análisis abarcó el contenido y la actividad en comentarios de más de 40 canales políticos y mediáticos daneses, que fueron elegidos uno por uno en función de su relevancia política nacional y su popularidad en la plataforma. Empleamos una metodología cuantitativa ya probada en otros países, como Ucrania, Moldavia y Armenia, antes de las elecciones, para identificar cuentas de bots rusas amplificadas por inteligencia artificial (IA) y comportamientos inauténticos coordinados.

El patrón que observamos fue evidente: las publicaciones se intensificaron y la plataforma reflejó la aceleración habitual de contenidos que acompaña a un período electoral. Sin embargo, las secciones de comentarios no mostraron la afluencia repentina que cabría esperar, dado lo abrupto de la convocatoria electoral a finales de febrero. Ni siquiera aplicando el algoritmo de detección utilizado en contextos análogos encontramos indicios de una operación inauténtica coordinada con actividad sistemática de bots.

Tres gráficos de áreas rojos que muestran la actividad de TikTok ene–mar con línea discontinua 26 feb (Descripción generada por IA)

Esto no significa que Rusia no prestara atención alguna a las elecciones danesas, ya que se detectaron canales marginales prorrusos en Telegram que difundían desinformación sobre políticos daneses y cuestiones relacionadas con las elecciones. Asimismo, durante el período electoral, hackers prorrusos reivindicaron ataques de denegación de servicio distribuido (DDoS, por sus siglas en inglés) contra los sitios web de diferentes partidos políticos en Dinamarca. Sin embargo, en su conjunto, estos incidentes apuntan a un patrón más limitado de actividad hostil en los márgenes, antes que a una amplia campaña de influencia relacionada con las elecciones y diseñada para penetrar en el entorno informativo dominante. Varios factores contribuyeron a esta evolución. Hemos dividido estos factores en dos grandes categorías: internos y externos.

Factores internos, o por qué Dinamarca quizá pareció una inversión poco rentable

Las operaciones de influencia rusas no se desarrollan en el vacío, sino que aprovechan las divisiones existentes, los desencadenantes emocionales, las debilidades institucionales y la desconfianza. Tienden a ganar terreno en países donde la política está muy polarizada, la confianza en las instituciones es baja y los discursos marginales tienen buenas posibilidades de pasar a la corriente principal. Son mucho menos efectivas cuando esas condiciones son más débiles.

El primer factor interno digno de mención en el caso danés es la confianza. Dinamarca sigue siendo una sociedad con un nivel de confianza relativamente alto, lo que hace más que difícil que los discursos desinformativos que merman la legitimidad de los procesos democráticos y gubernamentales convenzan a los daneses. La confianza en el Gobierno se sitúa por encima de la media de la OCDE, mientras que la confianza en los medios de comunicación se ha mantenido alta y estable durante la última década. Naturalmente, este alto nivel de confianza no elimina por completo la vulnerabilidad social, pero sí cambia las condiciones básicas en las que tiene que operar la manipulación.

Otro factor es la alfabetización mediática y la solidez del sistema mediático nacional. En un país donde los medios tradicionales siguen siendo considerados custodios de la política y los medios públicos adoptan una postura firme, las afirmaciones falsas encuentran más resistencia que en un sistema mediático menos liberal. Además, Dinamarca se encuentra entre los países con el índice de libertad de prensa más alto de todo el mundo, lo que refuerza tanto la credibilidad como el alcance del periodismo profesional.

El panorama político danés también ofrece actualmente menos divisiones explotables que muchos otros casos europeos. Hubo desacuerdos durante el período de campaña, como en cualquier democracia sana, pero en varios asuntos clave, como el apoyo a Ucrania, la política de defensa y la resistencia a la presión externa sobre Groenlandia, hubo un amplio consenso político y público. Esto es importante, puesto que las operaciones de desinformación tienden a funcionar mejor cuando pueden vincularse a cuestiones políticas ya polarizadas e intensificarlas aún más.

El momento es otro factor. Algunos periodos electorales son propicios para la manipulación porque coinciden con acontecimientos desencadenantes cargados de emotividad. Por ejemplo, la Agencia Sueca de Defensa Psicológica señaló que la influencia informativa seguía siendo una amenaza persistente en 2025, pero que el alcance general fue menor que en años anteriores, probablemente porque los acontecimientos desencadenantes, como las quemas del Corán y el proceso de adhesión a la OTAN, ya no dominaban la agenda nacional. El período electoral danés tampoco contó con un acontecimiento catalizador importante de ese tipo. Sin un claro desencadenante emocional arraigado en los acontecimientos locales, los artífices de las campañas hostiles tuvieron menos material con el que trabajar.

La propia preparación también pudo haber influido. Los servicios de inteligencia daneses emitieron un comunicado público antes de las elecciones advirtiendo de la probable injerencia por parte de agentes extranjeros. Estas advertencias tienen una función disuasoria, ya que informan a los agentes hostiles de que las autoridades están alertas, que hay periodistas observando y que el entorno es menos propicio para la injerencia de lo que podría parecer.

Factores externos y límites de los recursos rusos

Los recursos de los que dispone el Kremlin para la guerra informativa no son ilimitados, por lo que no ataca a todos los países con la misma intensidad en todas las plataformas ni en todos los momentos políticamente delicados. Se sopesa la capacidad operativa y se da prioridad a unos blancos por encima de otros.

Por este motivo, a menudo no basta con analizar un solo país de forma aislada durante un periodo electoral. Para conocer la causa de una relativa ausencia en una campaña importante, conviene preguntarse hacia dónde más pudo haberse dirigido la atención rusa, qué otras contiendas políticas o prioridades geopolíticas pudieron parecer más valiosas y qué blancos ofrecían beneficios más evidentes.

Hungría ofrece un contrapunto útil. Como miembro de la UE decisivo en términos políticos, con un sistema mediático más autocrático y un Gobierno que en ocasiones ha adoptado posiciones próximas a los intereses estratégicos rusos, plantea una serie de oportunidades muy diferente. Informes recientes indican una implicación mucho más activa por parte de Rusia en las elecciones húngaras, lo que incluye campañas coordinadas de desinformación y la reutilización de la infraestructura de propaganda rusa ya conocida.

Un patrón similar se observa fuera de Europa, y concretamente en Armenia, que lleva varios meses preparando sus elecciones nacionales, previstas para junio de 2026. Análisis realizados, entre otros, por EUvsDisinfo han demostrado una fuerte intervención rusa en diferentes partes del panorama informativo armenio cuyo blanco son claramente las elecciones y que difunde discursos similares a los de las campañas de influencia del Kremlin observadas durante las elecciones de 2025 en Moldavia.

Desde la perspectiva de la relación coste-beneficio, es poco probable que los mismos recursos invertidos en Dinamarca produzcan efectos comparables. En Hungría, al igual que en Armenia, las operaciones de influencia no necesitan crear divisiones casi desde cero ni luchar por la visibilidad. Esto hace que el mismo tipo de intervención informativa sea más escalable y, según el criterio del Kremlin, aparentemente más rentable.

Despojar de eficacia a la injerencia

Los debates actuales sobre la lucha contra la desinformación suelen centrarse en la detección reactiva mediante la identificación de campañas ya en marcha, o en la inmunización antibulos como forma de proteger a las poblaciones locales frente a los discursos adversos perjudiciales. Ambos enfoques son importantes, pero el caso danés apunta a algo más amplio. La defensa en la guerra informativa contra Rusia no solo se desarrolla en el plano del contenido, sino también en el plano estructural. Cuando la confianza es relativamente alta, los sistemas mediáticos son eficaces, las instituciones clave demuestran estar concienciadas y las plataformas son menos fáciles de explotar, el entorno en su conjunto se vuelve más difícil de penetrar para los adversarios.

Esto desplaza el centro de atención de la simple respuesta ante los ataques a definir las condiciones en las que se producen. Es posible que Dinamarca simplemente parezca una inversión poco rentable en comparación con otros Estados más polarizados o decisivos estratégicamente donde se celebraron elecciones en el mismo periodo, como Hungría. Reconocer este hecho no erradica la amenaza, ni sugiere que la resiliencia sea un elemento inmutable, pero sí pone de relieve una dimensión que suele pasarse por alto en la defensa de la democracia: elevar el coste de la injerencia en múltiples ámbitos hasta lograr que las tentativas a gran escala sean ineficaces desde el punto de vista estratégico.

Vista así, la ausencia de una campaña de desinformación a gran escala o de actividad significativa de bots por parte de Rusia durante las elecciones en un Estado miembro de la OTAN no es irrelevante desde una perspectiva analítica, ya que sirve para recordar que la injerencia es selectiva en lugar de generalizada. Las operaciones de influencia rusas se llevan a cabo allí donde las condiciones son favorables y donde el beneficio esperado justifica la inversión. En contextos menos favorables, la actividad quizá persista de forma marginal, pero es posible que simplemente no llegue a materializarse en ninguna campaña a gran escala, como ilustra el caso danés.

Cláusula de exención de responsabilidad

Cláusula de exención de responsabilidad

Los casos de la base de datos de EUvsDisinfo se centran en mensajes del espacio informativo internacional que ofrecen una representación parcial, distorsionada o falsa de la realidad y que difunden mensajes pro-Kremlin claves. Sin embargo, esto no implica necesariamente que un determinado medio esté vinculado al Kremlin o que su línea editorial sea pro-Kremlin, ni que haya pretendido desinformar de forma intencionada. Las publicaciones de EUvsDisinfo no representan la postura oficial de la UE, puesto que la información y las opiniones expresadas se basan en los informes y análisis de los medios de comunicación del Grupo de Trabajo East StratCom.

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