El Regimiento Inmortal: cómo el Estado se apropia de la memoria histórica para movilizar a las masas
A medida que se acerca el 9 de mayo, Rusia se va preparando para la celebración anual del «Día de la Victoria», que este año conmemora el 80 aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial. Le presentamos una serie de artículos para que esté en contexto por adelantado. Ya puede consultar los artículos primero, segundo, tercero y cuarto de la serie.
Uno de los actos centrales de las conmemoraciones del 9 de mayo es la marcha del «Regimiento Inmortal». Todo indica que, en esta ocasión, Putin intentará crear «nuevos héroes» mediante la invención de un linaje directo entre la Segunda Guerra Mundial y la guerra de agresión de Rusia contra Ucrania.
Lo que comenzó como una forma personal de rendir homenaje a familiares que combatieron en la Segunda Guerra Mundial se ha convertido en un poderoso símbolo de patriotismo y movilización social promovido por el Estado. Esta transformación pone de manifiesto cómo el Kremlin utiliza y manipula la memoria histórica.
De un movimiento popular para preservar la memoria a un revisionismo histórico impulsado por el Estado
La marcha del Regimiento Inmortal, que surgió de iniciativas populares, tiene sus orígenes en Tomsk, donde se celebró por primera vez alrededor de 2012. La iniciativa ganó una gran repercusión entre la ciudadanía, ya que consistía en una marcha en la que se exhibían fotografías de familiares que habían luchado en la Segunda Guerra Mundial. Era una manera poderosa y personal de rendirles homenaje, especialmente en un momento en que empezaban a fallecer algunos de los veteranos de guerra que aún seguían vivos.
El Estado ruso, consciente de su potencial, no tardó en respaldar y apropiarse de la iniciativa: la transformó en un espectáculo a gran escala avalado por el Kremlin y promovido por los medios estatales como una demostración de unidad nacional y veneración del pasado.
Sin embargo, la apropiación por parte del Estado cambió el propósito fundamental de estas marchas. Dejaron de centrarse en la preservación del recuerdo de soldados individuales para convertirlas en un vehículo de difusión de ciertas narrativas promovidas por el Estado, como la afirmación de que la victoria sobre el nazismo fue un logro primordialmente ruso, minimizando los sacrificios de otros pueblos, como el ucraniano, que perdió cerca de ocho millones de personas durante la Segunda Guerra Mundial, mientras que seis millones combatieron directamente en el frente.
La manipulación de la historia al servicio de la movilización social
El Regimiento Inmortal se convirtió en una herramienta clave en el intento de erigir la denominada «Gran Victoria» como un símbolo nacional de culto. En 2018, Putin encabezó el desfile en Moscú. Esta imagen, visualmente poderosa, fue cuidadosamente buscada para movilizar a la sociedad, vinculando la veneración de las generaciones pasadas con la lealtad al país y a su líder actual.
Sin embargo, las dudas sobre la autenticidad de estas marchas han empañado su magnitud. A lo largo de los años, han surgido numerosos informes sobre estudiantes y funcionarios que fueron presionados o movilizados para asistir, a veces portando pancartas con fotos de desconocidos, con el único objetivo de asegurar una afluencia masiva de participantes ante las cámaras. De este modo, las marchas se transformaron en un espectáculo orquestado para ser consumido por la opinión pública nacional, distorsionar la memoria colectiva y consolidar el apoyo al régimen.
Curiosamente, en 2023 y 2024 las marchas presenciales a gran escala que se celebraban en las principales ciudades rusas fueron canceladas de forma repentina; oficialmente por «motivos de seguridad» un tanto turbios. Muchos observadores especularon que el verdadero motivo fue evitar poner de manifiesto las numerosas bajas causadas por la guerra en Ucrania, por temor a que la exhibición pública y descontrolada de los recientes soldados rusos caídos pudiera interferir con la narrativa oficial que se intentaba sostener en ese momento.
Nuevas mentiras que se entrelazan con los bulos de siempre
Sin embargo, este año marca un cambio significativo. Con motivo del 80 aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial, se han vuelto a organizar marchas a gran escala en toda Rusia, incluida la del Regimiento Inmortal. Esta reanudación ocurre en un clima de creciente censura y propaganda, como ya explicamos detalladamente en nuestros recientes casos de desinformación. En sus narrativas absurdas e infundadas, los portavoces de la desinformación del Estado ruso arremeten agresivamente contra las acciones y advertencias de la UE relacionadas con las conmemoraciones del «Día de la Victoria» de 2025 puesto que las consideran la prueba del resurgimiento del «nazismo europeo» y de la hostilidad.
Y lo que es aún más importante: esta reanudación viene acompañada de órdenes específicas de la cúpula del Kremlin. La administración de Putin ha instruido a los organizadores para que subrayen el paralelismo entre la «Operación Militar Especial» (o, llamándola por su nombre, la invasión a gran escala de Ucrania) y la «Gran Guerra Patria» (el término que el revisionismo histórico ruso utiliza para referirse a la parte de la Segunda Guerra Mundial comprendida entre 1941 y 1945).
El objetivo de este año es fusionar las conmemoraciones de la Segunda Guerra Mundial con la celebración de una «nueva generación de héroes», nacidos de la invasión a gran escala de Ucrania. Las marchas del «Regimiento Inmortal» son un pilar fundamental para fomentar un sentimiento de destino compartido a nivel nacional, basado en una versión revisada de la «gloria militar» del pasado que promueve la aceptación de los sacrificios actuales.
En la práctica, este enfoque busca entrelazar las ya consolidadas narrativas que tergiversan la historia y los bulos propagandísticos sobre la Segunda Guerra Mundial con discursos que justifican la actual guerra contra Ucrania. Este giro indica que Putin ahora está seguro de que, junto con los frutos de su aparato de propaganda, ha logrado imponer a la fuerza la idea a la opinión pública rusa de que la guerra que se sigue librando es una necesidad. El objetivo es evidente: movilizar a un mayor número de ciudadanos rusos para la guerra en curso en Ucrania.
La apropiación del Regimiento Inmortal por parte del Kremlin
La reinstauración de la marcha del Regimiento Inmortal pone claramente de manifiesto su papel como una herramienta de movilización social adaptada a las necesidades actuales del Kremlin.
Ya no se trata únicamente de recordar la Segunda Guerra Mundial, sino de integrar las narrativas de la guerra actual en tal legado histórico, aprovechando el peso emocional de la «Gran Guerra Patriótica» para recabar apoyos y legitimar tanto las acciones militares como las vidas perdidas en el conflicto actual.
La evolución de la marcha del Regimiento Inmortal (que ha pasado de un movimiento popular para preservar la memoria, a un espectáculo promovido por el Estado, así como al resurgimiento actual con el propósito explícito de vincular los conflictos del pasado con los del presente) ilustra de manera clara la instrumentalización de la historia y la memoria colectiva por parte del Kremlin.
Demuestra que Rusia está dispuesta a apropiarse de símbolos poderosos e incluso a interrumpirlos cuando resulten inconvenientes, para reintroducirlos con un mensaje afinado, dirigido específicamente a recabar apoyos para sus objetivos militares actuales. Las historias personales de generaciones pasadas se tergiversan e instrumentalizan para avivar los conflictos del presente.
No se deje engañar.