Las mentiras de la Plaza Roja: propaganda en el desfile, en Internet y en las calles
Mientras Rusia se prepara para su espectáculo anual del Día de la Victoria el 9 de mayo, la maquinaria desinformativa del Kremlin funciona a pleno rendimiento, tanto dentro del país como en el extranjero y a través de las redes sociales. En esos mismos siete días, las elecciones presidenciales del 4 de mayo en Rumanía se convirtieron en otro campo de batalla en la guerra de Moscú contra la verdad. El mensaje queda claro: distorsionar la historia, dividir a la sociedad y debilitar la democracia.
Las actividades FIMI de Rusia fueron expuestas esta semana en Rumanía tal y como ocurrió el pasado noviembre, cuando las autoridades anularon las elecciones debido a informes fidedignos sobre la injerencia electoral de Rusia. Esto es un patrón, no una coincidencia.
La última vez, durante las elecciones de noviembre en Rumanía, una campaña coordinada usó las redes sociales para difundir noticias falsas, difamar a los candidatos y amplificar las voces extremistas. Una red de 25 páginas vinculadas difundió anuncios políticos por valor superior a 260 000 €. Sin aviso legal, sin transparencia, solo caos al estilo del Kremlin.
El manual de manipulación del Kremlin en acción
Siempre que hay elecciones, el Kremlin despliega el mismo manual de manipulación: 1) Inundar el espacio informativo: Confundir a los electores con un torrente de información de baja calidad, fuertes emociones y contenidos a menudo contradictorios. Esto se traduce en noticias falsas difundidas a través de TikTok, Telegram y sitios web marginales, que atacan a la UE, alaban a los extremistas y cuestionan las propias votaciones.
2) Atacar al centro, reforzar los extremos: Los candidatos proeuropeos son acusados de ser marionetas corruptas de Bruselas y Washington, mientras que los de ultraderecha son retratados como héroes de la «soberanía» y «tradición».
3) Aumentar la desconfianza: El objetivo no solo es influir en las votaciones, sino también erosionar la confianza en la democracia. Se bombardea a los electores con bulos sobre elecciones amañadas, control extranjero y conspiraciones de la UE, todo diseñado para que los ciudadanos pierdan la fe en el sistema.
La injerencia del Kremlin no solo trata de ganar, sino también de provocar una ruptura: quebrar la confianza, debilitar las instituciones y romper la unidad.
El Día de la Victoria: distorsionar el pasado para justificar el presente
Mientras la manipulación de información e injerencia por parte de agentes extranjeros (FIMI) rusa envenena distintos procesos electorales en el extranjero, dentro de sus fronteras, el Kremlin está ocupado reescribiendo la historia. El Día de la Victoria de Rusia dista mucho de una conmemoración solemne; más bien es un apogeo de la desinformación. Mientras llueven misiles sobre ciudades ucranianas, Moscú asegura estar luchando contra el «nazismo». Y mientras ocupa territorios y arrasa los hogares de cientos de civiles, se envuelve en la herencia desinformativa de 1945.
Los medios de comunicación, altos cargos e influencers en redes sociales afines al Estado ruso repiten siempre la misma mentira: Ucrania es un estado nazi y la UE apoya el «neonazismo». No es mera propaganda, es manipulación emocional. Todo ello diseñado para justificar la guerra, desacreditar a Europa y sembrar el caos mucho más allá de las fronteras de Rusia.
Esta semana, hemos publicado una serie de artículos que desenmascaran los continuos intentos de Rusia por distorsionar hechos históricos, ideando una narrativa engañosa que reconoce a Rusia como único país que derrotó a la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial y que usa ese revisionismo para justificar su actual guerra en Ucrania a través de analogías históricas que faltan a la verdad.
Dos frentes, una sola estrategia
Las elecciones en Rumanía y el Día de la Victoria pueden parecer mundos distintos, pero son dos frentes de una misma guerra. Uno usa la historia y el otro las mentiras; pero ambos tienen el mismo objetivo: desestabilizar, dividir y destruir la unidad democrática. No se trata solo de apuntar contra países, sino contra las mentes, la memoria y las instituciones que mantienen unidas a las sociedades libres. Para el Kremlin, las elecciones y los aniversarios no son actos cívicos, sino armas políticas.

También bajo el radar de EUvsDisinfo esta semana:
- Los medios de comunicación vinculados al Kremlin lanzaron varios bulos en los que aseguraban que el 28 de abril de 2025 explotaron varias refinerías durante el apagón en España, avivando así las especulaciones de un ciberataque. En realidad, las llamas y el humo que aparecían en los vídeos virales formaban parte de procedimientos de seguridad estándares para quemar el exceso de gas, y no se produjo ninguna explosión. Los expertos no han encontrado evidencias de que se tratara de un ciberataque y apuntan a que los bulos fueron intencionados para provocar confusión y desestabilizar la opinión pública durante el apagón.
- Continúan divulgándose noticias falsas que aseguran que la guerra de Rusia contra Ucrania es por la seguridad de Rusia y no una ambición territorial. En realidad, los líderes rusos han expresado intenciones imperialistas y siguen exigiendo el reconocimiento de los territorios ucranianos ocupados. Ucrania incluso había acordado no incorporarse a la OTAN antes de la invasión, pero Putin rechazó el trato. Las acciones de Rusia, como alejar armas de las fronteras de la OTAN, demuestran que no teme a la OTAN, y expone sus requisitos de seguridad como como excusa a sus pretensiones imperialistas.
- Las fuentes pro-Kremlin también quieren hacer creer que los medios franceses se habían burlado del presidente Zelenski por ser «codicioso» en el funeral del papa Francisco, citando una falsa portada de la revista Charlie Hebdo. No existe tal sátira, la publicación a la que hacían referencia era pura invención, parte de una conocida táctica que usan medios de comunicación falsos para difundir desinformación.