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Un bloqueo insuficiente: la adaptabilidad de las operaciones de FIMI rusas y las deficiencias de Telegram eluden las sanciones de la UE
En diciembre de 2024, Telegram comenzó a restringir el acceso a los canales de medios de propaganda rusos sancionados en la Unión Europea. Sin embargo, un estudio del Centro para la Democracia y el Estado de Derecho reveló una amplia gama de herramientas utilizadas para eludir la prohibición. La persistencia de las operaciones rusas de manipulación de información e injerencia por parte de agentes extranjeros (FIMI) en la UE es consecuencia de dos factores principales: en primer lugar, la adaptabilidad inherente a los agentes de riesgo rusos incluso tras las sanciones; en segundo lugar, las propias deficiencias de la plataforma Telegram, que permiten que dichas operaciones continúen siendo una amenaza para la resiliencia informativa y digital de la UE.
La adaptabilidad de las operaciones de FIMI rusas
La adaptabilidad de las operaciones rusas de manipulación de información e injerencia se debe a dos factores primordiales. El primero de ellos es la sofisticación incesante de las capacidades tecnológicas en sí. Cuando estas mejoras tecnológicas caen en manos de agentes maliciosos, estos las utilizan para potenciar y agilizar deliberadamente los métodos de manipulación e injerencia. Este factor abarca ámbitos digitales establecidos, como las redes sociales. El segundo factor principal es la imposición de restricciones regulatorias y sanciones en la UE que obstaculizan significativamente la difusión del discurso y la agenda fundamentales del Kremlin. Es precisamente esta combinación de presión externa y restricciones la que ha conducido la migración y la actividad de los recursos propagandísticos afiliados al Estado ruso hacia la plataforma Telegram, considerada una frontera menos regulada.
El Instituto para el Diálogo Estratégico señaló en su informe de 2022 que, antes de la prohibición, las cuentas de Twitter de Russia Today (RT) y Sputnik France promocionaban con insistencia sus canales de Telegram (entre el 1 de enero y el 28 de febrero de 2022, la palabra «Telegram» fue la más utilizada en las publicaciones de estas cuentas). Incluso con las restricciones de Telegram, el propio ecosistema de FIMI ruso demuestra un alto grado de adaptabilidad organizativa y estratégica.
El Centro para la Democracia y el Estado de Derecho identificó varias tácticas destacadas para eludir la prohibición. Por ejemplo, los canales sancionados se ocultaban adoptando nombres alternativos para complicar su detección y eliminación por parte de la plataforma. Visualmente, el canal puede parecer distinto del medio propagandístico original, pero en realidad es parte de este, lo que le permite continuar difundiendo contenidos prohibidos.
Los agentes rusos crean canales de Telegram alternativos, pero también duplicados. Una sola entidad sancionada puede mantener copias «no oficiales», lo que le permite ampliar su alcance y eludir las restricciones. El Centro para la Democracia y el Estado de Derecho, por ejemplo, encontró un canal paralelo de RT con un nombre e imagen idénticos y tiempos de publicación sincronizados. La única diferencia operativa era la naturaleza selectiva del contenido: no se duplicaban todas las publicaciones, sino tan solo los discursos principales. Este descubrimiento ha sido corroborado fehacientemente por un estudio de la Alianza para la Protección de la Democracia (ASD) en el que se constató el mayor número observado hasta ese momento de cuentas que copiaban, ya fuera total o parcialmente, el contenido oficial de RT y Sputnik, y precisamente en Telegram en mucha mayor medida que en cualquier otra plataforma.
Además, Rusia cuenta con una amplia red mundial de distribución. El contenido sancionado se difunde a través de las embajadas rusas, los propagandistas, las redes internacionales rusas o prorrusas y los agentes locales prorrusos en los países europeos. Los principales representantes de la propaganda rusa y del «poder blando» utilizan estratégicamente sus canales personales o afiliados de Telegram para difundir contenidos prohibidos. Es fundamental señalar que los canales y cuentas oficiales de Telegram de las embajadas rusas en varios países se han convertido en uno de los métodos principales de elusión. Su estatus diplomático confiere a este «altavoz propagandístico» una protección jurídica que complica considerablemente su bloqueo directo. La investigación del Instituto para el Diálogo Estratégico (ISD) señala que, en Francia, la embajada rusa sustituyó eficazmente a las cadenas bloqueadas RT France y Sputnik cambiando su postura en las redes sociales a partir de marzo de 2022 para convertirse en la principal difusora del discurso del Kremlin.
Además, las redes internacionales de propaganda rusas y prorrusas actúan como mecanismos persistentes para la difusión de contenidos sancionados. Se trata de un método especialmente peligroso, ya que los materiales originales suelen crearse en ruso, pero se difunden en Telegram en otros idiomas europeos, lo que amplía drásticamente su audiencia potencial y traslada los contenidos sancionados fuera del segmento en lengua rusa para dotarlos de una dimensión plenamente internacional.
El Centro para la Democracia y el Estado de Derecho ha identificado otra tendencia: se llama a los usuarios a pasarse a Max (un servicio de mensajería ruso lanzado en 2025 por la empresa VK, conocida por su clon ruso de Facebook, Vkontakte). Los canales regionales de Sputnik en Telegram animan a las poblaciones de habla rusa de otros países a que lean sus contenidos en Max. Se han detectado propuestas similares para suscribirse a las páginas de Max en canales de Telegram en idiomas extranjeros, como InfoDefence France 1. Esto señala una nueva etapa: una combinación de la antigua estrategia de migración con una nueva plataforma. Tras la anterior migración de la propaganda rusa a Telegram, estas nuevas llamadas a cambiar a Max evidencian un esfuerzo continuo por adaptarse de forma preventiva a las posibles restricciones de Telegram y mantener su influencia sobre el público extranjero, especialmente entre los usuarios de habla rusa.
Las deficiencias técnicas de Telegram
El estudio del Centro para la Democracia y el Estado de Derecho destaca una serie de deficiencias técnicas en la plataforma Telegram que permiten que el contenido de medios sancionados siga circulando de forma generalizada y sin impedimentos.
La más destacada es la naturaleza selectiva e incongruente del bloqueo. Aunque la UE ha suspendido las emisiones y revocado las licencias de 27 medios propagandísticos respaldados por el Kremlin, la aplicación de esta medida por parte de la plataforma es fragmentaria. En concreto, el estudio reveló que se ha bloqueado al menos un canal de Telegram correspondiente a solo 16 de estos medios, mientras que los canales de otras nueve entidades sancionadas siguen siendo totalmente accesibles sin ninguna restricción técnica (tampoco se pudieron identificar los canales de Telegram de dos de los medios sancionados). Además, las diferentes versiones lingüísticas, regionales o temáticas del mismo medio propagandístico únicamente se bloquean de forma parcial y poco sistemática.
Otra vulnerabilidad técnica crítica es Telegra.ph, un servicio gratuito y anónimo para crear y publicar artículos desarrollado por la propia Telegram. El uso de esta plataforma permite a los agentes eludir no solo los bloqueos derivados de las sanciones, sino también cualquier control o restricción adicional que pueda aplicarse a dominios oficiales afiliados al Estado. Por ejemplo, el estudio del Centro para la Democracia y el Estado de Derecho descubrió que este método se utilizaba en la página del canal de Telegram de la embajada rusa en Francia. En este caso, la plataforma Telegra.ph se utiliza para familiarizarse con publicaciones completas en el idioma de la audiencia local. Los mensajes de Telegram contienen un breve anuncio o cita, seguido de un enlace a la página de Telegra.ph con la traducción completa. Cabe señalar que, aunque el mismo artículo ya esté disponible en francés en el sitio web oficial del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, el canal de Telegram sigue publicando la versión de Telegra.ph. Esto indica su intención de crear un canal adicional de difusión de contenidos más difícil de rastrear o bloquear.
Otra forma de eludir las restricciones impuestas en Telegram por las sanciones es el uso de la función de reenvío de mensajes. No basta con bloquear el canal en sí, ya que su contenido puede reenviarse instantáneamente a otro canal sin ningún impedimento técnico. Por consiguiente, el usuario disfruta de acceso total al material (texto, imágenes, vídeo o audio) incluso si el canal original está sujeto a restricciones y se ha bloqueado.
El controvertido estatus regulatorio de Telegram en la UE
La capacidad de Telegram para seguir dando cobijo a las operaciones de FIMI rusas se debe, sobre todo, a su estatus regulatorio en la Unión Europea, que reduce significativamente la intensidad de la presión regulatoria.
El quid de la cuestión radica en la publicación por parte de Telegram de cifras redondeadas sobre el número de usuarios que tiene en la UE, lo que complica su clasificación como plataforma en línea de muy gran tamaño (VLOP) en virtud del Reglamento de Servicios Digitales (DSA). Aunque Telegram aún no ha sido designada como VLOP, algunas de sus características permiten clasificarla como «plataforma en línea» en virtud del DSA y, por lo tanto, debe cumplir, en lo que respecta a las características que entran en el ámbito de aplicación del DSA, las normas aplicables, en general, a los proveedores de servicios intermediarios. Sin embargo, Telegram no está obligada a cumplir los requisitos más estrictos del DSA, lo que crea una laguna en lo que respecta a la rendición de cuentas que beneficia a los agentes maliciosos.
En agosto de 2024, el Centro Común de Investigación (CCI) de la Comisión Europea inició una investigación técnica sobre el número de usuarios de Telegram aludiendo en concreto al artículo 24 del DSA.
Cabe destacar que Telegram no es signataria del Código de conducta en materia de desinformación ampliado. A partir del 1 de julio de 2025, las obligaciones del Código pasaron a ser auditables y sirven como posible referencia para evaluar si las VLOP (entre las que no se incluye Telegram) atajan eficazmente los riesgos sistémicos pertinentes.
Además, la política interna de Telegram en materia de desinformación establece, de forma vaga, que, si hay cuentas fidedignas registradas en la plataforma, los usuarios tendrán acceso a información creíble de manera automática. Esta política es insuficiente: los usuarios no disponen de ningún mecanismo formal específico para denunciar la desinformación, lo que deja en manos de la plataforma la decisión de responder a la difusión de noticias falsas, y cómo hacerlo.
La evolución de las operaciones de FIMI rusas las ha convertido en un ecosistema sumamente adaptable que explota tanto las deficiencias técnicas como una laguna regulatoria crítica para eludir las sanciones de la UE. Se trata de una amenaza dúctil que no puede neutralizarse con decisiones aisladas de las plataformas. La respuesta de la UE debe ir más allá de la gobernanza de las plataformas para abordar todos los componentes del ciclo de vida de la FIMI, es decir, aquellos que crean, distribuyen y consumen el contenido.
Una supervisión más coordinada, constante y minuciosa de los entornos de información internos sería fundamental para descubrir rápidamente los canales de distribución encubiertos y las nuevas tentativas de migración para dar la oportuna respuesta operativa a las manifestaciones de contenido ruso.
Los Estados miembros deben invertir significativamente en incrementar la alfabetización mediática e informacional de la población, lo cual permitirá a los ciudadanos evaluar con sentido crítico el contenido y las tácticas utilizadas por los propagandistas y debilita directamente el eslabón final de la cadena de la FIMI: el consumidor.
Solo una estrategia que refuerce al mismo tiempo la regulación, asegure que las plataformas rindan cuentas y fomente la resistencia cognitiva entre sus ciudadanos puede contrarrestar eficazmente esta amenaza.