El invierno como arma: así justifican los medios prorrusos los ataques contra la infraestructura energética ucraniana
El objetivo de los ataques rusos contra las instalaciones energéticas en invierno es utilizar el frío para lograr la rendición de Ucrania. El discurso de la desinformación rusa no solo los justifica, sino que culpa de ellos a los propios dirigentes ucranianos.
Ataques selectivos para quebrar la resistencia ucraniana
Rusia ha aprovechado recientemente una ola de frío extremo en Ucrania para infligir un terrible sufrimiento a los ciudadanos ucranianos atacando las infraestructuras energéticas del país. Entre otras agresiones, Rusia lanzó el 9 de enero un ataque masivo con misiles y drones contra Kiev y sus alrededores cuyo blanco eran las instalaciones energéticas que proporcionan calefacción a los habitantes de la ciudad. La noche del 14 de enero, la temperatura alcanzó una mínima de 17 grados bajo cero en Kiev después de que este y otros ataques privaran de electricidad a gran parte de la capital. En respuesta, el 15 de enero, el presidente ucraniano Volodímir Zelenski declaró la emergencia en el sector energético.
Aunque ya se ha restablecido gran parte del suministro eléctrico, los ucranianos son conscientes de que estos ataques continuados pretenden obligarles a aceptar las condiciones de Rusia para la rendición. Los rusos han intensificado sus ataques en comparación con inviernos anteriores, y un funcionario ucraniano calificó dicha intensificación como «un intento de doblegar al pueblo». Sin embargo, y pese al frío glacial, los ciudadanos de Kiev siguen demostrando su resiliencia. Como declaró una mujer a un periodista: «La situación es muy difícil, pero preferimos vivir con frío y a oscuras antes que bajo la bandera rusa».
Culpar a la víctima: invertir la responsabilidad de la crisis energética
En medio de estas penurias, el Kremlin ha proseguido con su dilatada campaña de manipulación de información e injerencia por parte de agentes extranjeros (FIMI) culpando a Ucrania de los daños que Moscú le está infligiendo. El argumento habitual es que los dirigentes ucranianos tienen la culpa por atreverse a defender su país. En opinión de muchos medios de comunicación y comentaristas prorrusos, la destrucción de las infraestructuras energéticas, con el sufrimiento que tal destrucción supone para la población civil, es un medio necesario y legítimo para obligar a Ucrania a aceptar un acuerdo de paz desfavorable.
Una de sus tácticas consiste en obviar en la medida de lo posible la causa real de los cortes de electricidad (los misiles y los drones rusos) y describir los ataques como si fueran obra de los mismos ucranianos. Un comentarista prorruso, por ejemplo, expresó su pesar por la difícil situación de los ciudadanos de Kiev antes de aseverar que «los dirigentes del régimen de Kiev, los mismos que se aferran al trono allá en las alturas, este grupo supuestamente poderoso que amasa sumas fabulosas de dinero ganado con sangre, no desean poner fin a esta guerra». Los ataques rusos son necesarios, prosiguió el comentarista, para luchar contra «este artificio nacionalista de color caqui».
Otro medio prorruso difundió un argumento similar en una entrevista con un experto ruso en energía. La táctica, una vez más, consistía en apenas mencionar los ataques reales al tiempo que se insistía en que solo el fin de la guerra conforme a las condiciones exigidas por Rusia podría poner fin a tantas penalidades. «Estos problemas solo se solucionarán por completo cuando la crisis militar llegue a su fin», afirmó, refiriéndose a la guerra que Rusia inició y no quiere detener. A esto añadió: «Cuanto más tiempo se prolongue esta situación, más inestable será el sistema energético y más tiempo tardará en restablecerse». Como técnica de desinformación, describir las agresiones del Kremlin contra la población civil como si se tratara de un mero problema técnico sirve para blanquear la causa de la crisis (los ataques rusos) e incluso permite a los comentaristas prorrusos manifestar una preocupación aparente.
La desinformación que surgió del frío: así hace la propaganda un arma del sufrimiento humano
Algunos artículos adoptan un tono más triunfalista. Por ejemplo, en este caso se celebraba «uno de los ataques más masivos realizados con misiles Iskander» el 12 de enero. Un general ruso se regodeaba relatando que las instalaciones energéticas ucranianas dañadas «estaban involucradas en el suministro de electricidad al complejo militar-industrial. Además, en condiciones invernales, estas instalaciones son fundamentales cuando se corta la calefacción, el agua y la electricidad». El mismo general dejó claro que el objetivo era infligir sufrimiento cuando añadió: «Que el pueblo decida por sí mismo si necesita este conflicto, el mismo causado por el Gobierno y la Administración encabezados por Zelenski, cuando resulta imposible encender la luz ni cocinar». No llegó a mencionar la posibilidad de que estos ataques pudieran reafirmar la determinación de los ucranianos de resistir el asedio ruso en lugar de socavarla.
Al menos un medio abordó la cuestión abiertamente al plantear la siguiente pregunta: «¿Qué pretende conseguir Moscú al bombardear las instalaciones energéticas ucranianas?». Curiosamente, el artículo expone lo que considera la respuesta de Ucrania («el Kremlin está tratando de obligar a Kiev a aceptar sus demandas para poner fin a la guerra») antes de expresar la de Moscú: «porque… cada vez son más los ucranianos dispuestos a aceptar la paz sin importar las condiciones».
De hecho, los medios de comunicación y los comentaristas prorrusos tienen muchas esperanzas de que los ucranianos, ateridos por el frío, se levanten para exigir el regreso de la calefacción a través de la rendición, y celebran cualquier indicio de este sentimiento cuando aparece en fuentes occidentales. El mismo artículo citado anteriormente enlazaba con otro en el que se elogiaba un artículo del New York Times que describe las penurias cotidianas de los ucranianos mientras hacen todo lo que pueden por sobrevivir al frío. El contenido del artículo prorruso es fiel a grandes rasgos a la información del Times, pero mientras que el Times recoge con pesadumbre los padecimientos de los ciudadanos de Kiev, la versión rusa parece regocijarse en su sufrimiento como señal de que la voluntad de resistencia de los ucranianos se está debilitando. Mientras tanto, en Telegram, el artículo del New York Times fue tergiversado hasta quedar irreconocible y alegar, falazmente, que, según los «periodistas estadounidenses», «mucha gente está cansada» de la guerra y que «es necesario hacer concesiones territoriales para que todo esto acabe».
Los ucranianos soportan temperaturas gélidas para resistir la agresión rusa. Sin embargo, el empeño de los medios pro-Kremlin por explotar sus penurias, tal y como ya han hecho en otras ocasiones utilizando como arma el hambre y las necesidades básicas, hace gala de idéntica frialdad. No se dejen engañar.