2025 en retrospectiva: ganar la narrativa
A finales de 2025, se aprecia una clara tendencia en la desinformación rusa: la construcción persistente de una imagen de fortaleza frente a crecientes restricciones. A lo largo del año, los medios afines al Kremlin difundieron afirmaciones exageradas o falsas sobre sus éxitos militares en Ucrania donde anunciaban avances insignificantes como victorias decisivas. A medida que cobraba importancia el debates sobre futuras negociaciones, esta invencibilidad aparente tuvo un propósito concreto: manipular las percepciones, dictar las condiciones del debate y compensar en el espacio informativo su debilidad tanto en el campo de batalla como en la economía.
Una retrospectiva de 2025 en EUvsDisinfo
El año que termina será recordado por los marcos analíticos fundamentales del Servicio Europeo de Acción Exterior: el «iceberg» y la «galaxia» de la desinformación, que reúnen tanto los resultados visibles como las vastas infraestructuras invisibles que hay detrás de las operaciones de manipulación e injerencia (FIMI). En este contexto, la Unión Europea dio un importante paso adelante con la presentación del Escudo Europeo de la Democracia, un instrumento creado para contrarrestar la manipulación informativa extranjera que se espera sea reforzado durante 2026.
En los últimos doce meses, hemos analizado y expuesto sistemáticamente las operaciones rusas de FIMI. En Moldavia, descubrimos tentativas coordinadas de desinformación que finalmente no lograron influir en el resultado electoral, mientras que Ucrania y Georgia se vieron sometidas a una presión informativa constante. Estas operaciones no se limitaron a Europa: también se documentaron actividades de influencia rusas en otras regiones, incluida África. Paralelamente, revelamos la aparición de una industria de la desinformación por encargo en toda regla, lo que demuestra cómo las operaciones de influencia se externalizan, profesionalizan y amplían cada vez más. Esta tendencia se ha visto amplificada por el auge de la inteligencia artificial, que los actores rusos han explotado mediante la manipulación de los grandes modelos de lenguaje.
Al mismo tiempo, a medida que la economía rusa muestra cada vez más signos de agotamiento, el Kremlin ha intensificado su dependencia de la guerra híbrida combinando la injerencia divisiva destinada a fragmentar la Unión Europea con acciones más directas y provocadoras, como las incursiones en el espacio aéreo europeo. En conjunto, estos acontecimientos ponen de relieve un cambio estratégico hacia formas de presión cada vez más agresivas e integradas a medida que se agotan los recursos convencionales.
Exageración de las victorias rusas en Ucrania
Un discurso en particular de la desinformación rusa en el último año se ha dedicado a construir una coraza de aparente invencibilidad, un discurso derivado del revisionismo histórico ruso. De hecho, los libros de texto actuales del Kremlin están llenos de justificaciones beligerantes y glorificación de la guerra. Una de nuestras series de artículos exploró cómo se construyen estas campañas de glorificación en torno al denominado «Día de la Victoria», el 9 de mayo. Sin embargo, la imagen de un gigante invicto va mucho más allá de un día al año. Hace dos años, el Instituto de Información Masiva detectó un aumento significativo de la desinformación rusa que insistía en la supuesta derrota continua de Ucrania al tiempo que describía las victorias rusas.
De hecho, tras el inicio de la denominada «operación militar especial» de tres días, las fuerzas rusas se vieron obligadas a retirarse de las provincias de Kiev, Chernígov, Sumy y Jersón. Desde entonces, no han logrado la superioridad en el espacio aéreo ucraniano y han perdido el control total del mar Negro. Incluso perdieron temporalmente territorios rusos en la región de Kursk antes de recurrir a la ayuda de Corea del Norte. Si bien es cierto que las fuerzas rusas han logrado algunos avances, estas ganancias territoriales han tenido un coste extremadamente alto en pérdidas de personal y equipo, y a menudo se exageran. Después de casi cuatro años de agresión a gran escala, la única capital regional que las fuerzas rusas han capturado fue Jersón, que fue liberada ocho meses después.
Operaciones FIMI rusas en 2025
A lo largo de 2025, las noticias oficiales rusas y los medios de comunicación afines al Estado describieron machaconamente el conflicto como una historia de progresos y éxitos. Hasta los avances más mínimos o ambiguos en el campo de batalla se anunciaron como victorias decisivas. La toma de pequeñas aldeas, el control parcial de zonas disputadas o avances de unos cientos de metros fueron aclamados como grandes triunfos que supuestamente alteraron el equilibrio estratégico del conflicto. Los rusos desplegaron su «mapaganda»no solo para socavar la soberanía de Ucrania, sino también para exagerar sus ganancias territoriales.
Cabe destacar que la ofensiva sobre Pokrovsk ha ido acompañada sistemáticamente de mensajes afines al Kremlin sobre avances constantes y la inminente caída de la ciudad a mediados de 2024. El 1 de diciembre de 2025, el Ministerio de Defensa ruso afirmó haber capturado Pokrovsk. Sin embargo, a fecha de 20 de diciembre, la evaluación independiente del Instituto para el Estudio de la Guerra demuestra que la ciudad no ha sido ocupada por completo. Asimismo, los rusos aseguraron recientemente haber tomado el control de Kúpiansk, pero el propio presidente Zelenski, que visitó la ciudad para grabar un vídeo, desmintió esta afirmación.
Una cortina de humo como preludio a las negociaciones
Además de levantar la moral, los triunfos ficticios rusos y la exageración de los propios éxitos del Kremlin tienen otro objetivo: preparar el terreno para futuras medidas políticas y, más concretamente, para gozar de una posición más fuerte en la mesa de negociaciones. Tras una campaña de FIMI previa a la cumbre de Alaska, el Kremlin continúa fraguando un discurso de invencibilidad, ya que las posibles negociaciones ocupan un lugar destacado en la agenda. Mientras tanto, se ha informado de que el presupuesto federal ruso para 2026 incluye recortes en el gasto de defensa y un aumento de la financiación de la propaganda televisiva. Estas reasignaciones presupuestarias podrían apuntar a un cambio estratégico en el que se pasaría de reforzar el esfuerzo bélico a configurar de forma más favorable el espacio informativo con vistas a una ofensiva diplomática.
La base de datos de datos de EUvsDisinfo realiza un seguimiento de estos casos de desinformación y ofrece respuestas constatadas a cada uno de ellos. Por ejemplo, la imagen de una Ucrania debilitada y presionada para negociar por sus aliados europeos es uno de los discursos rusos de 2025. Otro discurso ensalza a Putin como un líder humanitario dispuesto a negociar con una Ucrania derrotada a pesar de la deserción de su ejército.
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